Marián Palma asume la dirección del Festival de Títeres de Segovia

Marián Palma, con la banderola de Titirimundi detrás, en la presentación.. / Antonio de Torre

Ha sido la mano derecha de Julio Michel desde hace 17 años y asegura la continuidad del proyecto, fiel al espíritu del fundador y con el reto de que vuelva a ser de una semana

EL NORTESegovia

Marián Palma Castillo (Segovia, 1974) es, desde este martes, la nueva directora del Festival Internacional de Teatro de Títeres Titirimundi de Segovia, uno de los más prestigiosos del mundo en el arte de las marionetas por su carácter único, y que durante 32 años se ha convertido en un referente bajo la dirección de su fundador, Julio Michel, que falleció el pasado mes de junio. «Julio era una persona muy especial, un visionario, y para mí es un privilegio continuar su labor, porque fue mi jefe y después maestro y amigo, y he aprendido mucho de él y con él», ha manifestado al presentarse ante los medios.

Titirimundi tenía que seguir manteniendo vivo su espíritu y su personalidad romántica, esta oportunidad de crear un mundo mágico donde todo se pone en tela de juicio, resultado de la utopía, y paradójicamente posible. Y éste es su regalo: un festival que suena a vida y alegría, donde «guardar las palabras en el bolsillo» o «tocar la luna con las manos» no es una quimera, sino un sueño cumplido, como indica la nota de prensa de la organización.

El festival es una gran fiesta de los sentidos donde lo maravilloso irrumpe en lo cotidiano y un lugar de encuentro, de representación, de vida, de una Segovia que florece y se transforma en el deseo de una belleza que nunca se acaba y que el arte tiene el poder de regenerar una y otra vez con libertad, fantasía, creatividad, genuina alegría, entusiasmo, capacidad para la crítica e ironía.

Conscientes de que ésta será una etapa diferente, la organización destaca que nadie podía velar por cuidar de Titirimundi con el respeto y pudor necesarios como Marián Palma, refrendada por Julio Michel, su familia, y por el equipo que él creó, capaz de materializar cada primavera el espíritu de un festival de la envergadura de Titirimundi. Él así lo expresaba en un reportaje publicado por la revista ADE Teatro: «Titirimundi no es el sueño de un titiritero, sino el producto de una gestión que ha alcanzado gran magnitud gracias a un equipo pequeño, pero formado por profesionales capaces de improvisar retos, de tomar decisiones óptimas en momentos de crisis, de hacer que esto sea Verdad», frase que ha recordado la responsable de prensa del festival, Alexis Fernández. Quizá porque «con la amistad y la voluntad las utopías más grandes se convierten en realidad».

Brazo derecho de Julio Michel durante 17 años, con quien compartía retos, problemas y alegrías, Marián Palma ha sido la responsable de gestionar y coordinar Titirimundi, organizando la programación, la localización de espacios, el contacto y la contratación de compañías, y la administración de la empresa. Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas por el Centro Universitario Superior Domingo de Soto de Segovia (UAM) y DEA en Comunicación Audiovisual, antes había trabajado en el departamento de Marketing y Promoción de diferentes empresas y había sido la gestora de numerosos eventos y actividades.

Su trabajo al lado de Michel, desconocido para algunos y reconocido por muchos, la confirma como un relevo lógico, justo y plausible y la figura de quien, tomando a Julio como referencia -al que siempre tiene presente-, vele por que el sello del festival no se desvirtúe y se siga manteniendo con mirada propia, inteligencia, responsabilidad y la humildad y el buen talante que la caracterizan.

Uno de sus retos, según ha comentado, es «conseguir que Titirimundi crezca, volver al festival de una semana, ese sería el objetivo». Y «sin perder su sello característico». Además, Marián Palma ha subrayado que asume la responsabilidad «con determinación e ilusión», y cuenta con el mismo equipo, pues «la realidad es, aunque duela, que Julio ya no está y tenemos que seguir trabajando, porque Titirimundi es su legado y no podemos abandonarlo».

Así, el principal homenaje al fundador «es que continuamos con el proyecto» y que la edición de 2018 se celebre y sea «especial, pues vamos a dedicárselo», aunque ha preferido no dar más detalles que el comentario de que Julio Michel dejó la programación del próximo año «muy avanzada».

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