«A María Cuesta le preocupa su futuro y el proyecto de Ciudadanos no le interesa»

Marta Rivera ayer junto al acueducto /Antonio de Torre
Marta Rivera ayer junto al acueducto / Antonio de Torre

Tras la visita a la muestra ‘Reconciliare’ en Cuéllar, la presidenta de la Comisión de Cultura del Congreso cree que hay que fomentar el turismo cultural

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ Segovia

Marta Rivera de la Cruz (Lugo, 1970), periodista y escritora, es la actual secretaria de Relaciones Institucionales de Ciudadanos, diputada nacional y presidenta de la Comisión de Cultura del Congreso. La visito que realizó ayer a la exposición ‘Reconciliare’ reafirma su convicción de que «en España el turismo cultural, que es sostenible, más familiar, respetuoso con el medio ambiente y de lujo, de cara a la población; es algo que creo que hay que fomentar y creo que Las Edades del Hombre es una de las grandes apuestas a nivel nacional». Tiene «aparcada» la literatura, y también «muy claro» que no se va a jubilar en política, porque opina que «es más absorbente de lo que yo pensaba». Conoce la crisis de Ciudadanos en Segovia, y las de Valencia y Santander, por supuesto, pero apela a la «responsabilidad» de María Cuesta y quienes han dejado la formación para que dejen sus cargos electos.

–En las últimas semanas, en Ciudadanos ha habido disensiones públicas en Segovia, en Valencia y en Santander; imagino que conoce el caso de Segovia, ¿qué está pasando en Ciudadanos?

–En primer lugar, creo que es más el ruido que las nueces. El otro día hablaban de que en Santander ‘se van doscientas personas’ o se van cincuenta... Yo no digo que eso me ponga muy contenta, pero los partidos tienen que evolucionar y hay personas que tienen un concepto monolítico de la política, que están pensando más en su futuro, en el cargo al que pueden acceder, en lo que les puede dar el partido que lo que pueden dar ellos. Yo creo que esas personas están mejor fuera de Ciudadanos que en el partido. También creo que es una cuestión de honradez mínima, de la carta que uno firma cuando accedes a un cargo, y si te vas, el cargo lo dejas, porque el cargo no es tuyo es de la gente que te ha votado.

–¿Es el caso de María Cuesta en Segovia?

–Claro, le molesta un cambio ideológico, pero para unas cosas y no para otras. No le gusta que se quite la palabra socialdemócrata de nuestro ideario, pero después tampoco le gusta que se pacte con el PSOE en un ayuntamiento... Entonces, creo que estas personas están preocupadas por su futuro personal y el proyecto de Ciudadanos no les interesa.

–¿Puede reconducirse la situación?, ¿qué pasa si no dejan sus cargos?

–En la vida hay un momento en que tiene que primar la responsabilidad personal. No puedes obligar a una persona a que abandone un escaño, pero si la ética de esa persona le permite engañar de esa forma a sus votantes, nosotros no podemos hacer nada. Pero vuelvo a decir, a enemigo que huye, puente de plata, creo que esas personas están mejor fuera del partido.

La edades del hombre, un ejemplo

Marta Rivera salió muy satisfecha de la exposición de Las Edades del Hombre de Cuéllar y le llamó la atención el patrocinio de las empresas de la comarca que vio en los carteles, pues es un ejemplo de colaboración institucional. Le llevó a la reflexión de que «tenemos que poner el foco en la ley de mecenazgo», porque ya hace muchos años que se plantea su necesidad y puede facilitar que la iniciativa privada sea un complemento de las iniciativas públicas. «A ver si esta legislatura le damos un empujón», declaró la diputada de C’s.

–¿Existe el riesgo de que estas disensiones puedan ser el principio de lo que ocurrió con UPyD, que hoy casi no existe?

–Tenemos militantes que estuvieron en UPyD, pero creo que la situación no es comparable. Aquel partido creo que tenía cinco diputados y un peso político prácticamente nulo, y nosotros tenemos 42 diputados y estamos negociando los Presupuestos Generales del Estado con el partido del Gobierno. Somos determinantes en ayuntamientos y en comunidades autónomas, estamos negociando de tú a tú, en el caso de Castilla y León, y dando a los ciudadanos unos réditos extraordinarios... y creo que en Ciudadanos no hay los problemas de liderazgo y de personalismos que había en UPyD. Espero que está etapa de marchas se supere, y ya está.

–Han llegado a acuerdos con el PP, ¿cree posible llegar a algún tipo de acuerdo con otras fuerzas?

–Yo creo que no, ya hemos dicho que no pactaremos una moción de censura y España necesita estabilidad, no podemos estar votando cada seis meses. La recuperación económica ha de consolidarse y la próxima semana votaremos el techo de gasto; por eso hemos exigido una bajada de impuestos y el Gobierno tiene que aliviar el bolsillo de los ciudadanos.

–Decidió no hace mucho dedicarse a la política, ¿está satisfecha?

–Hoy mismo (por ayer) hace dos años que anuncié que me presentaba a las primarias por Ciudadanos; lo sé porque esta mañana lo he hablado con Albert Rivera sobre una foto que tenemos los dos. Todos los días me arrepiento media docena de veces, pero luego pienso que en política se pueden hacer muchas cosas. En mi caso, que llevo el área de Cultura del partido, puedo presumir de que hemos conseguido forzar la bajada del IVA cultural, que me parece un acuerdo importantísimo para las industrias culturales, y la reducción del impuesto de sociedades para facilitar que vengan rodajes a España, para que sea un plató internacional. Son políticas que cambian cosas y ya sé que desde donde estoy no puedo cambiar el país, pero sí hacer cosas en un sector que conozco bien. Por eso también todos los días me doy cuenta de que soy muy afortunada.

–¿La literatura la tiene aparcada o la sigue compaginando?

–Abandonada no porque un escritor nunca deja de ser escritor, pero está aparcada. La verdad es que la vida política es mucho más absorbente de lo que yo pensaba cuando llegué, y si te lo tomas en serio lleva tiempo. Yo estoy buscando tiempo para seguir leyendo, porque el escritor que no lee sí está perdido...

–¿Se da un plazo para la política?

–No me lo pongo porque nunca sabes cómo van a pasar las cosas. Lo que tengo muy claro es que no me voy a jubilar en política ni de broma. Un día me dijo un editor, hablando de un plazo de entrega de un libro, «no me digas cuando me lo vas a entregar, lo que quiero es que me entregues un buen libro». Yo quiero hacer un buen trabajo, y el día que crea que la etapa se ha cerrado me iré muy agradecida, pensando que he tenido suerte de haber vivido una etapa intensísima que no se parece a nada de lo que hemos vivido hasta ahora en un país en el que las mayorías absolutas se han acabado y tenemos que aprender a pactar.

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