Un luchador infatigable del campo

Todo el sector agrario destaca el compromiso de Eduardo Herguedas, el respetado fundador de Unión de Campesinos, fallecido este viernes a los 61 años

Eduardo Herguedas, en una manifestación en defensa del sector agrario./El Norte
Eduardo Herguedas, en una manifestación en defensa del sector agrario. / El Norte
Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

«El sindicalismo agrario de Segovia y de Castilla y León ha perdido uno de sus valores importantes con la muerte de Eduardo Herguedas», consideró este viernes el coordinador provincial de Unión de Campesinos de Segovia, Juan Manuel Palomares. El sentimiento de pesar es unánime entre los responsables de UC y de las demás organizaciones agrarias de Segovia; que sabían de su enfermedad aunque no esperaban el desenlace tan pronto, que a este luchador infatigable de los intereses del sector agrario, y sobre todo de los agricultores a título principal, le vencieran. Eduardo Herguedas, nacido en Escarabajosa de Cuéllar el 7 de noviembre de 1955, será despedido este sábado por familiares, compañeros y amigos en un acto en el tanatorio Santa Clara de Cuéllar a las once de la mañana.

«Siempre aprendías algo de este cuellarano templado que tenía la virtud de poner el dedo en la llaga en el momento más oportuno»

«Siempre aprendías algo de este cuellarano templado que tenía la virtud de poner el dedo en la llaga en el momento más oportuno» Juan Manuel Palomares

El presidente de Unión de Campesinos de Segovia-UCCL y miembro de la ejecutiva regional, conocido de forma cariñosa en la organización como ‘el Jefe’, ha sido un reconocido sindicalista agrario, valorado y muy respetado por su talante luchador y proclive al diálogo, tanto en la organización que contribuyó a levantar como durante su etapa de presidente de la extinta Cámara Agraria Provincial. Juan Manuel Palomares, coordinador provincial de UC de Segovia y su mano derecha en los últimos años, recordó que desde muy joven, en 1977, Herguedas «ha estado en los cargos directivos de la organización y luchando por la dignidad del trabajo en el campo y por los derechos de los agricultores y ganaderos».

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En la semblanza que envío tras su fallecimiento la Unión de Campesinos recuerda que, tras cursar estudios de formación profesional en Valladolid y hacer el servicio militar, se incorporó a la explotación familiar, «y pronto inicio su labor como sindicalista agrario», lo que le convirtió, junto a otros dirigentes, en «uno de los pilares fundamentales del sindicalismo agrario democrático surgido con la Constitución de 1978».

Sus inquietudes políticas le llevaron a formar parte de la corporación municipal de Cuéllar durante la Transición, y siempre se caracterizó por ser un defensor a ultranza del agricultor a título principal, de lo que él ejerció siempre.

Fundador de la Unión de Campesinos de Segovia, de las cooperativas Glus-I y Tierra de Pinares, en las que en algún momento fue presidente, presidió también la Cámara Agraria Provincial desde 2006, al ganar Unión de campesinos las elecciones, hasta que la Junta de Castilla y León acordó su disolución a comienzos de 2014; en este órgano representativo de los agricultores y de interlocución con la administración su mandato fue un ejemplo de diálogo y búsqueda de consenso con las demás organizaciones.

Reflexivo y templado

Palomares le recordó ayer como una persona «muy reflexiva y templada, pero contundente cuando era necesario, porque siempre sacaba pecho cuando sentía que los agricultores y ganaderos eran humillados». Respetado por su talante («siempre que tomaba una decisión procuraba que fuera consensuada»), Eduardo Herguedas ha sido también un hombre que «utilizaba las palabras muy medidas, que sabía donde tocar para exponer con eficacia lo que quería», destacó el coordinador de Unión de Campesinos de Segovia.

El legado de Herguedas, además de haber conseguido lograr que Unión de Campesinos tenga «una estructura fuerte, en la que consolidó el modelo actual para trabajar con independencia por el sector agrario», es el que deja en sus colaboradores: «Sus compañeros de viaje darían por él la vida, y siempre le han prestado apoyo al cien por cien, porque en eso está el mejor legado que nos deja, sus cualidades como mejor persona», manifestó Palomares.

Defensor también del cooperativismo agrario, en el que creía con firmeza, y de poner en valor los productos de las cooperativas, como demostró con el lanzamiento de leche Mesenor, compartió muchos años de trabajo con el también histórico dirigente Gregorio de la Fuente, «a quien daba serenidad por su capacidad de reflexión y de saber transmitir con templanza lo que quería», declaró Palomares. Aunque la organización también le dio algún disgusto «porque, por su carácter, se tomaba las cosas muy a pecho».

Para la unión provincial, que estaba pendiente de preparar el congreso, la pérdida de Herguedas es «difícil de asumir». Los responsables le agradecieron ayer «todos sus años de trabajo en defensa de los hombres y mujeres del campo, pero sobre todo esos momentos de convivencia en los que siempre aprendías algo de este templado cuellarano que tenía la virtud de poner el dedo en la llaga en el momento más oportuno».

Comprometido

Para los responsables de la otra organización más representativa de la provincia, Asaja, el presidente Guzmán Bayón y el secretario José María Llorente, es «doloroso que se vayan personas como Eduardo Herguedas, comprometidas con el sector, que lo han dado todo por la causa agraria».

Afirmaron que «la provincia de Segovia no ha tenido suerte con sus dirigentes agrarios, porque ha perdido muy pronto a personas comprometidas con los intereses del campo y cada vez es más complicado encontrar gente con esa condición». Bayón y Llorente se refieren a Herguedas y a otros dos responsables que trabajaron con él y que también murieron jóvenes, Manuel Sanz Gil, de Asaja, y Gregorio de la Fuente, fundador con él de UC y Coag en Segovia, «gente poco egoísta, que se esforzaban por los demás y dejaban lo suyo para lo último, y hoy eso lo hacen muy pocos».

Los representantes de Asaja consideraron que fue «un hombre con las ideas muy claras, fiel a sus principios, pero con capacidad para dialogar y entender al de enfrente para llegar al consenso». Herguedas, destacaron Bayón y Llorente, «está muy bien valorado porque la gente que empieza muy joven aprende pronto lo que debe y lo que no puede hacerse, y eso es bueno para tomar decisiones».

Son cualidades que reconocen en los otros dos dirigentes que fueron coetáneos del presidente de UC, Gregorio de la Fuente y Manuel Sanz Gil, «personas que son de una manera poco común, que han sabido trabajar con tacto», y eso, añadieron, «es una caulidad con la que se nace pero que también hay que forjar en el trabajo».

Dialogante

Pedro Matarranz, presidente provincial de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), recuerda que cuando Herguedas presidía la Cámara Agraria «hablábamos mucho, teníamos mucha relación, y siempre se mostraba como un hombre que intentaba lo mejor para el sector. Era un luchador como no cabía más». Aseguró Matarranz que con UPA «siempre estuvo abierto al diálogo, aunque teníamos poca representatitividad, y en la cámara buscaba cometidos».

La imagen que le vino de Herguedas al tener noticia de su muerte fue la de «una buena persona, muy trabajador, un referente para el sector, siempre reivindicando y volcado con el sindicalismo agrario, al que ha dado mucho de su tiempo y de su vida». Afirmó Matarranz que, durante su etapa en la Cámara, «podíamos coincidir o estar en desacuerdo, pero Eduardo era, sobre todo, un sindicalista que buscaba siempre los mejor para el colectivo de agricultores y ganaderos, para el sector».

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