Un longevo festival de folclore

El público llena los asientos instalados en la plaza.
El público llena los asientos instalados en la plaza. / P. L. M.

La Plaza de Castilla del núcleo de San Rafael volvió a llenarse de público con un certamen que ha homenajeado a Ismael Peña

P. L. M.Segovia

La mayor cita que el municipio de El Espinar tiene cada año con el folk se cerró con un homenaje más que merecido al folclorista y cantautor Ismael Peña Poza (Torreadrada, Segovia, 1936) y la actuación del grupo invitado, Limerik, llegado de Logroño, que acercó su peculiar visión de la música celta. El certamen, que va camino de cumplir los tres decenios de existencia, cumple así con su propósito de mostrar la variedad de la música folk a un público que volvió a mostrar su fidelidad llenando la Plaza de Castilla de San Rafael.

En estos 29 años han pasado por este encuentro músicos como Mariano Contreras, Antonio Gil, los hermanos Librado Rogado, Luis Barreno, Silverio, Juan José Cid y una ilustre lista dedulzaineros y tamborileros,. Tellos recibiendo el reconocimiento y homenaje del público y de los grupos que han participado en cada una de las ediciones. La Escuela de Dulzaina y Tamboril de San Rafael, organizadora del acto en colaboración con el Ayuntamiento, ha querido este año homenajear a uno de los grandes de la cultura popular, Ismael Peña, que se arrancó a cantar algunos de sus temas más conocidos. El cantautor y folclorista ya había actuado en este núcleo en 1990, con motivo del bicentenario de su fundación.

Joaquín González, discípulo de Agapito Marazuela, presentó el evento

Y para tan lujoso homenaje se contó también con un presentador de excepción, Joaquín González Herrero, antiguo alumno de Agapito Marazuela y miembro del jurado del premio de folclore que lleva el nombre del dulzainero.

Además de los componentes de Limerick, que llenaron la plaza de aires celtas, participaron en el certamen el grupo madrileño Magerit, Edu Contreras y Juan Antonio Gil, fieles a esta cita en San Rafael, y Juan José Cid, que volvió a relatar una de sus interesantes y humorísticas historias, antes de empuñar magistralmente la dulzaina. El acto lo cerró, como siempre, la Escuela de San Rafael, con dos canciones de libre elección y una tercera, la Jota de la Niña, a la que se sumaron todos los que habían pasado por el escenario para tocarla al unísono culminando así las actuaciones ante el público, porque después de la cena seguían sonando los instrumentos.

La organización tiene la mirada puesta en la edición del año que viene, que será la trigésima

En la mente de los organizadores está ya la próxima edición, la número treinta, para la cual está previsto organizar alguna actividad especial, ya que pocos certámenes en Castilla y León han conseguido alcanzar, de forma ininterrumpida, la redonda cifra.

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