Lágrimas en contra del Obispado de Segovia

Fachada de la capilla de Santiago Apóstol,en el barrio de La Estación de Otero de Herreros.
Fachada de la capilla de Santiago Apóstol,en el barrio de La Estación de Otero de Herreros. / El Norte

El vecindario del barrio de La Estación de Otero de Herreros se queja de la «prohibición de culto público» cuando iban a celebrar la fiesta en honor a su patrón, Santiago Apóstol

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

En esa pequeña capilla muchos vecinos han bautizado, han celebrado la primera comunión e incluso han visto cómo sus hijos daban el 'sí quiero' al contraer matrimonio. En ella también se han despedido y honrado a sus familiares y allegados difuntos, a los que han rezado en la intimidad. La pequeña ermita del barrio de La Estación de Otero de Herreros custodia en su recoleto interior emociones, sonrisas, llantos, confesiones... Para los mayores del lugar, es más que un lugar dedicado al culto y oración.

Por todas esas vivencias acumuladas en la memoria y en el corazón, a los vecinos de este arrabal, enclavado a unos dos kilómetros del centro del municipio, les duele no haber podido celebrar en esa capilla la fiesta de su patrón, Santiago Apóstol.

Según relata Mariano Segovia, uno de los feligreses decepcionados con «la jerarquía diocesana», el vecindario se disponía a celebrar la fiesta patronal con las autoridades y la banda de música al frente. Pero no pudieron cumplir con la tradición y la liturgia de cada año. «Primero fue la sorpresa y luego el disgusto, ya que ni el párroco ni la jerarquía diocesana dispusieron o propiciaron la presencia de un sacerdote para oficiar la eucaristía», se lamenta el vecino.

«Se han sentido abatidos y algunos rompieron a llorar por una situación arbitraria» mariano segovia, vecino de la estación de otero

Al final, «con la devoción y el respeto que merece el lugar sagrado, se llevó a cabo una celebración de la Palabra de Dios». Sin oficiante, claro. Luego, los feligreses salieron en procesión con la imagen del patrón «presidida por la cruz coparroquial de la capilla con la misma solemnidad y boato con que se había hecho los años anteriores».

Por iniciativa privada

La historia de esta venerada capilla se remonta a 1940. Se construyó por iniciativa privada precisamente para ahorrar a los fieles del vecindario del barrio de La Estación de Otero de Herreros ese camino hasta el pueblo. Es gente mayor la que reside en este lugar. El pequeño templo dedicado a Santiago Apóstol siempre ha estado vinculado a la parroquia, bajo la autoridad del párroco del municipio, precisa Mariano Segovia, quien pone de relieve que durante tres cuartos de siglo viene ofreciendo el servicio religioso «con algunas variaciones en función de la precariedad o no del tiempo disponible del párroco, pero siempre bajo su custodia».

«Los vecinos se han sentido abatidos y algunos rompieron a llorar por una situación incomprensible y arbitraria», relata con tristeza. Mariano Segovia considera que es «difícil de aceptar y de comprender la prohibición de culto público por parte del Obispado en una capilla cuyo servicio a la comunidad cristiana del barrio tiene una antigüedad de 75 años».

«Un ejemplo demoledor»

También recuerda que en esta ermita se han venido celebrando matrimonios con cierta asiduidad por las «apreciadas condiciones que reúne para las jóvenes parejas, por su tamaño, su advocación y la gratuidad del servicio». Eso sí, siempre con la estricta observancia de las condiciones canónicas y la autorización del párroco, precisa el vecino.

«La capilla no produce ningún gasto a la diócesis puesto que es costeada, IBI incluido, por una familia del barrio», añade Segovia. Critica la actitud de la Iglesia en este caso, «un demoledor ejemplo para los jóvenes que contemplaban atónitos el llanto de sus abuelos». Se pregunta si con este tipo de «alardes de actitud inquisitorial», el estamento eclesiástico pretende la germinación de familias creyentes.

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