La Junta regula más de 51.000 hectáreas en la provincia para recolectar setas

Un grupo de personas preparado para iniciar una reocogida de setas en un monte. /El Norte
Un grupo de personas preparado para iniciar una reocogida de setas en un monte. / El Norte
Segovia

Los expertos afirman que la campaña será mala si no llueve en menos de una semana

CLAUDIA CARRASCALSegovia

Con el otoño, el descenso de temperaturas y las lluvias, llegan a los montes y pinares de la región las setas. Sin embargo, este otoño está siendo particularmente seco y si la pasada fue una de las peores campañas en cuanto a fructificación de especies micológicas, la de 2017 va por el mismo camino. «Todavía queda un resquicio de esperanza, si llueve en una semana podría salvarse la temporada, pero con el paso de los días es cada vez más complicado», explica el presidente de la Sociedad Micológica Segoviana, Ramón Saiz.

Más información

El panorama a esta altura del año es irregular, las tormentas del mes de agosto han hecho que a día de hoy haya algunas especies de hongos, en especial en zonas húmedas de la sierra, pero la variedad es reducida y los pinares de las zonas llanas están completamente secos y sin producción. Por eso, la previsión es que este año suban los precios y mientras los boletus un año bueno rondan los siete euros el kilo, pagándoselas al recolector a uno o dos euros, ahora en los comercios superan los 20 euros por kilo.

En Castilla y León hay 4,5 millones de hectáreas productoras; 1,5 millones de montes de gran aptitud para la producción de hongos silvestres comestibles de alto valor en el mercado. En Segovia este año las previsiones de la Junta de Castilla y León superan las 51.000 hectáreas de terreno destinadas a la recolección de hongos, con lo que se incrementan en más de 200 las de 2016, que llegaron a ocupar 50.756 hectáreas. Además, En el sistema de Regulación MICOCYL se prevé que para el bienio 2017-2018 estén incorporados 111 montes situados en 38 municipios y pertenecientes a 37 propietarios diferentes, entre ayuntamientos y comunidades de propietarios.

El sector micológico de Castilla y León puede llegar a generar en años buenos 65 millones de euros, de los que el 20% son rentas directas a los recolectores por la compraventa de setas, el 40% valores añadidos por la industria agroalimentaria, el 39% valores añadidos por el micoturismo y el 1% los derechos de propiedad procedentes principalmente del pago de permisos de recolección.

2.700 especies

En cuanto a variedades, se han catalogado en la Comunidad en torno a las 2.700 especies y en Segovia la Sociedad Micológica ha logrado congregar en una sola exposición más de 300. Si las condiciones climáticas son favorables las especies que más se recolectan en la provincia son los níscalos (’Lactarius deliciosu’s) que están fundamentalmente en toda la zona de pinares de Cantalejo y Navas de Oro, también las del género boletus y las setas de cardo. No obstante, hay otras muy abundantes que no se recolectan o bien porque son venenosas o por su escaso valor culinario como es el caso de la Amanita Muscaria.

«Tenemos que ser cuidadosos al recogerlas porque sin setas no habría montes con vida», señala Saiz

En la región, se estima una producción bruta potencial anual de 31.500 toneladas, de las que tan sólo se aprovechan el 14%. En Segovia ronda los 633.734 kilos la producción media sostenible y para no sobrepasar estos límites la administración autonómica tiene un cupo máximo de 32.957 permisos de recolección al año. Los precios de estos permisos oscilan entre los 3 y 500 euros, dependiendo si las setas son para uso comercial o recreativo, de la duración del permiso, la cantidad a recolectar y la procedencia del recolector.

Identificar y estudiar las características de los cientos de especies que existen en la provincia es una de las misiones fundamentales de la Sociedad Micológica Segoviana, también divulgar y dar a conocer los diferentes tipos. Saiz reconoce que no es una provincia con una gran afición por la micología, pero en los últimos años ha crecido el número de interesados en esta práctica.

Nuevo local

Esta temporada la sociedad estrena sede, un local cedido por Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia que se encuentra en la Casa de la Tierra, ubicada en el número 3 de la plaza de la Tierra, que les permitirá incrementar sus actividades e involucrar más a los ciudadanos. Entre las novedades se encuentran las exposiciones que realizan todos los domingos de 17 a 20 horas con las setas que han cogido socios y aficionados a lo largo del fin de semana, y también rutas sencillas para descubrir la esencia de la micología y concursos de dibujo infantiles.

Uno de los eventos más reconocidos es la muestra con más de 150 especies que se realiza en la Plaza Mayor el 25 de octubre, festividad de San Frutos, para acercar la micología a la sociedad. El año pasado la escasez de setas la impidió y en esta edición su desarrollo dependerá de que llueva. «El objetivo es motivar, implicar y enseñar a la gente a identificar las setas, sobre todo a las personas que las cogen con la intención consumirlas porque es muy fácil si no se conocen bien confundir las comestibles con las venenosas», determina. Además, supone un serio perjuicio para el campo cuando se cogen indiscriminadamente ya que, en su opinión, «sin setas no habría montes con vida».

La Sociedad Micológica Segoviana está compuesta por 34 socios de todas las edades que pagan una cuota anual de 15 euros al año, lo que les da acceso a todas las actividades organizadas y al material de estudio, entre el que se encuentran numerosos libros o microscopio. La provincia no es demasiado micófaga y los que muestran interés normalmente solo cogen las setas que conocen, no arriesgan ni son gente muy dada a probar cosas nuevas, señala Saiz.

Este demandado producto gastronómico alcanza en otoño su máxima época de producción, aunque pueden encontrarse hongos prácticamente todo el año. A finales de febrero y principios de marzo salen los ‘Hygrophorus Marzuolus’, en abril las Colmenillas, en mayo las Setas de Cuco o Perrechicos (’Calocybe Gambosa’) en junio los ‘Boletus Pinophilus’, ‘Boletus Aestivalis’, y el ‘Cantharellus Cibarius’, conocido comúnmente como Rebozuelo. Eso sí, son especies más desconocidas y más complejas de recolectar que las de otoño.

Fotos

Vídeos