Un 4 de Julio poco convencional

Grupo de estudiantes americanos durante la celebración de su fiesta nacional en el bar El Oso Blanco.
Grupo de estudiantes americanos durante la celebración de su fiesta nacional en el bar El Oso Blanco. / Antonio de Torre

Estudiantes norteamericanos celebran el día de la Independencia norteamericana en la capital segoviana

LAURA MARTÍNEZSegovia

Un grupo de estudiantes norteamericanos celebraba ayer el 4 de julio, día de la Independencia de los Estados Unidos, en el mítico bar de la Bajada de la Canaleja, El Oso Blanco. Forman parte de un programa de estudio en el extranjero, GEO Study Abroad, y recorrerán las calles de la ciudad durante seis semanas. En primavera y otoño amplían su estancia hasta tres meses, y son alumnos de varias universidades americanas, la mayoría de la Universidad de Oregon, a los que dan cobijo familias segovianas y con las que practican el español y se familiarizan con las costumbres españolas y, por supuesto, locales.

La directora del programa, Marian Herrero Rubio, está feliz por la reapertura del bar tras tres años cerrado y agradecida por el buen trato que siempre han recibido. Según dice, todos los estudiantes que ha traído durante los veinte años que lleva al mando de este programa conocen «la auténtica sangría castellana» que allí ofrecen. Este grupo de 33 americanos ya la ha disfrutado. Además, acompañaron la sangría con una tapa, e incluso aquellos que son vegetarianos tuvieron una.

Hannah, Jordan, Sara, Kara y Noah forman parte de este grupo de jóvenes americanos. Cuentan que en la celebración de este día fuera de su país echan de menos las actividades al aire libre, la bandera estadounidense, los platos típicos y los grandes banquetes que organizan con sus familias en una fecha tan especial.

«En Estados Unidos lo más divertido del Día de la Independencia es ir al río con nuestras familias y ver allí a un montón de conocidos», dice Jordan en un castellano casi perfecto. Pero están contentos porque, aunque este año les ha tocado vivirlo fuera de su país, lo pasan junto a sus compañeros y profesores en un escenario inmejorable.

Se llevan un buen sabor de boca gracias a nuestra gastronomía, a pesar de no tener encima de la mesa su famosa ensalada campera Layer Dip o unos Marshmallows de postre, que consisten en una nube y una onza de chocolate entre dos galletas. Son formas típicas de celebrar el 4 de Julio, una fecha grabada en la memoria de los norteamericanos desde que empiezan a ir a la escuela.

Y esto no es todo. Durante el resto de su estancia en nuestra ciudad, los estudiantes seguirán disfrutando de un gran número de visitas culturales a los puntos más destacados de Segovia: el Alcázar, la Catedral o, incluso bodegas fuera de la capital con el objetivo de que conozcan y sientan en su piel la esencia de España. «Con este curso en Segovia los alumnos conseguirán sus créditos necesarios para la asignatura de español de sus carreras, pero sobre todo, practican y aprenden de primera mano el idioma», asegura Marian Herrero.

Aunque no todo es ‘juerga’. Los estudiantes americanos reciben clases de español diariamente impartidas por profesores altamente cualificados y con muchos años de experiencia para conseguir, en este tiempo que les queda, que puedan desenvolverse sin problema en el entorno en el que se encuentran. Las clases son en castellano todo el tiempo pero, según dicen ellos, la mejor manera de practicar es con sus familias segovianas. Es destacable que cada año sea mayor el número de familias que se prestan a acoger a estos chicos y hacer de su estancia aquí algo inolvidable.

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