Aula de Cultura de El Norte de Castilla

«El impulso de escribir te lo otorgan los escritos de los demás»

Marifé Santiago, Raquel Lanseros y Carlos Aganzo, durante el Aula de Cultura celebrada ayer en la Casa Museo Antonio Machado.
Marifé Santiago, Raquel Lanseros y Carlos Aganzo, durante el Aula de Cultura celebrada ayer en la Casa Museo Antonio Machado. / A. Machado

La poeta Raquel Lanseros protagoniza una nueva sesión del Aula, con Antonio Machado muy presente

QUIQUE YUSTESegovia

No hay lugar en Segovia en el que se respire más poesía que en la Casa Museo Antonio Machado. Ayer, en una típica tarde de septiembre, el patio en el que tantos ratos pasó el poeta sevillano sirvió de escenario para la celebración de una nueva edición del Aula de Cultura de El Norte de Castilla.

En tan señalado emplazamiento, la poesía fue la protagonista de una charla entre la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Segovia, Marifé Santiago: el director de El Norte de Castilla, Carlos Aganzo; y la traductora y poeta Raquel Lanseros, quien deleitó al cerca de medio centenar de personas que acudió a la cita con varios de los poemas que la han permitido ser considerada como la poeta más relevante del siglo XXI. «Si hubiera que poner tres nombres de escritores españoles reconocidos en el exterior, uno de ellos sería el de Raquel Lanseros. Se ha reconocido nuestra poesía a través de la suya», explicó Carlos Aganzo para introducir a la invitada al Aula de Cultura.

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La tarde tuvo a Antonio Machado constantemente en el recuerdo. No podía ser de otra forma, teniendo en cuenta el lugar donde se produjo el encuentro. «Estamos en un lugar sagrado y en los lugares sagrados ocurren acontecimientos que en otros lugares no», indicó Marifé Santiago en referencia a la cita, destacando la luz septembrina que sirvió de perfecto acompañamiento a la lectura de los poemas escogidos por Lanseros.

Durante algo menos de una hora, Lanseros realizó lecturas de poemas con los que describe su particular visión de la vida. La niñez, la vejez, la vida en el pueblo, el amor y el respeto por las palabras, incluso el cariño por animales como los perros o las moscas son temas que no escapan de sus poemas. Autora de cinco libros que la han valido para ser una de las voces más premiadas y reconocidas de la actual poesía en español, ha sido elegida como la poeta más relevante en lengua española nacida después de 1970. Con semejante currículum no dudó en responder a las introducciones de sus acompañantes –también poetas– con dos poemas dedicados. El primero, dirigido a la concejala de Cultura, titulado ‘Invocación’, en el que relata la necesidad de las personas de mantener la ingenuidad. El segundo, dedicado a Carlos Aganzo, confesó la dificultad de reconocer las obviedades.

«Cuando uno se hace poeta, si es que eso es posible dentro de la disyuntiva de si el poeta nace o se hace, uno de los motores básicos es la admiración. El impulso de escribir a uno se lo otorgan los escritos de los demás. Uno lee, se embelesa y admira. Reivindicó la admiración. Estamos en tiempos donde nos intentan arrebatar la posibilidad de admirar. A mi me gusta tener héroes y modelos», afirmó. «Uno escribe también por admiración de las propias palabras. El lenguaje es un elemento misterioso que crea realidad. Las palabras son una herencia mágica y única», declaró Lanseros, quien también tuvo palabras para elogiar a los maestros, de quien dijo «construyen nuestro presente y están construyendo nuestro futuro de una manera callada en las aulas».

Con el público sumergido en las lecturas de Lanseros escuchando con detenimiento cada palabra que salía de sus labios, la poeta andaluza recitó incluso algún poema que no había leído en público con anterioridad. Fue el caso de ‘Promesas que cumplir’, un relato con el que trató de rendir un pequeño homenaje a Antonio Machado. «Es un hombre lúcido», afirmó Lanseros sin querer usar el pasado como tiempo verbal como muestra de la presencia que el poeta sevillano tiene todavía en la actualidad. «Su recuerdo es una plaza llena de flores donde todos nos sentamos. En tiempos convulsos, la memoria y el ejemplo de Machado nos son imprescindibles. Antonio es una luz que nos alumbra el camino a seguir», aseveró antes de leer el poema ‘22 de febrero’, la lectura con la que cerró el acto en honor al poeta que durante más de una década vivió en Segovia.

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