El hotel Victoria y la relojería Barrio precisarán obras de derribo y apuntalamiento

Derribo junto al hotel Victoria. / Óscar Costa

Alfonso Reguera anticipa que los propietarios de ambos inmuebles tendrán que tomar medidas

EVA ESTEBANSegovia

Tanto los propietarios del vetusto hotel Victoria como los de la colindante relojería Barrio tendrán que tomar medidas tras el desprendimiento interno de la semana pasada. Aunque el informe del arquitecto municipal y el aparejador «no está terminado porque es muy complejo» y estará listo «en uno o dos días», el portavoz del equipo municipal de Gobierno y concejal de Urbanismo, Alfonso Reguera, anticipó que habra «una orden de demolición y conservación en el caso del hotel Victoria y otra de apuntalamiento en la joyería Barrio».

Según explicó, la estructura de la relojería está deteriorada y es necesario repararla porque, en caso contrario, «con el paso del tiempo terminará cayéndose», indicó. En este caso, se comunicará «una orden de derribo y limpieza pequeño», así como de «apuntalamiento de toda la zona interna del solar», confirmó el concejal. Las zonas dañadas se localizan en la parte trasera, «colindante al derribo que hicieron los propietarios del hotel Victoria». Aún así, los muros de carga «no están deteriorados», pero sí los paños que cubren esos muros, que «en principio no tienen ningún tipo de valor», señala Reguera, quien insistió en que «no hay riesgo ni para las personas ni de caída de la fachada, pero sí de nuevos desplomes internos». Aunque el riesgo de derrumbe no es inminente, «hay zonas internas peligrosas que requieren revisión porque puede caerse, no ahora, pero sí cuando vengan fuertes temporales», advierte.

Aunque previamente «han realizado obras de consolidación», en el hotel Victoria habrá que ejecutar trabajos de «demolición y conservación» de las zonas próximas a la relojería Barrio, porque los edificios están juntos y hay que actuar en los dos». La idea es que los propietarios reciban la orden «entre agosto y septiembre, con toda la tramitación realizada», para así iniciar así las obras «antes de invierno», señaló Reguera. Sin embargo, al estar los edificios en pleno casco histórico , en el número 5 de la Plaza Mayor, las medidas requieren la «aprobación» de Patrimonio Histórico. En el caso de que alguna de las partes «no estén dispuestas» a ejecutar la obra, el Consistorio la hará de forma subsidiaria» y repercutirá los costes a los dueños.

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