Un hostelero de La Granja protesta por la aplicación «desigual» de ordenanzas

Obras en una calle y, al fondo, las terrazas. / El Norte

En un escrito al Ayuntamiento, se queja de terrazas que sobrepasan los límites y de camiones que tienen que circular en sentido contrario y marcha atrás

C. B. E. Segovia

Un hostelero del Real Sitio de San Ildefonso ha registrado un escrito en el Ayuntamiento para dejar constancia de su queja por algunas situaciones que afectan a la movilidad en determinadas zonas del municipio. En la documentación presentada describe cómo hay «camiones que se ven obligados a circular en sentido prohibido y marcha atrás en las calles Carral y Embajadores». Según argumenta, esta circunstancia «pone en peligro a viandantes y conductores».

El denunciante acusa al Consistorio de incurrir en «desigualdad en la aplicación de la normativa» y añade que la corporación que preside José Luis Vázquez «no está ejecutando el informe elaborado por un técnico del propio Ayuntamiento». La queja concreta que, en el caso de la calle Carral, el centro de la vía se encuentra «ocupado por sombrillas, mesas y sillas colocadas fuera de los límites marcados por el técnicos municipales». Tres establecimientos hosteleros han sido avisados por rebasar ese espacio concedido, agrega en su escrito.

«Elevado» cumplimiento

Ante esta reclamación, el alcalde del Real Sitio asegura que tanto la ordenanza que regula las terrazas como otras normativas de índole municipal «registran un grado de cumplimiento muy elevado». Además, alaba la actitud y el esfuerzo de la hostelería que trabaja en el municipio, «afanados siempre en brindar el mejor de los servicios». Sobre todo, en verano, apostilla José Luis Vázquez, que es la temporada alta de visitantes a la localidad y cuando ésta multiplica su población. No en vano, los profesionales que rigen y trabajan en estos negocios «son los primeros embajadores de nuestra comunidad». Sin embargo, el regidor lanza un aviso a navegantes y conmina a no caer en la autocomplacencia.

La arquitecta técnica responde a las demandas del residente en un informe, en el que asevera que «se debe observar el cumplimiento» de que todos los elementos de la terraza estén dentro de del límite. De hecho, incluso cita las bases de las sombrillas como objetos que no pueden sobrepasar ese tope espacial.

Por otra parte, el vecino alerta de otro «peligro» que amenaza a la movilidad por estas calles de Carral y Embajadores. Se trata de la existencia de un bolardo que el propio Ayuntamiento «mantiene levantado impidiendo el paso de vehículos, incluidos los de urgencias, ya sean ambulancias o bomberos, por citar solo unos ejemplos, a los que la ley obliga a tener paso libre».

El resultado de esta coyuntura, prosigue la queja, es que «los camiones en lugar de entrar por un extremo de la calle y salir por el otro, como marca el sentido de la circulación, al llegar a la mitad echan marcha atrás para poder salir y recorren Carral y Embajadores en sentido contrario». En su informe, la arquitecta da la razón al vecino, ya que comenta que «se ha observado que, efectivamente, se mantienen bajado el bolardo de la calle Carral en su conexión con Embajadores, mientras que se mantiene permanentemente subido el de su conexión con la plaza del Vidriado, evitando la entrada o salida de vehículos de ese punto».

Para solventarlo, insta a ordenar a Protección Civil a que, cuando la calle esté cerrada, ambos bolardos estén subidos; y de igual manera a que, cuando esté abierta, los dos pivotes también estén bajados al mismo tiempo para favorecer la fluidez de la circulación.

El tiempo «imprescindible»

El alcalde, por su parte, asegura y garantiza que, en caso de una emergencia, los bolardos están inutilizados para dejar pasar a los vehículos. Es más, hace hincapié en que estos elementos «se suben y se bajan atendiendo a razones de urgencia o de las obras» que se puedan producir en un momento determinado. Precisamente, el máximo responsable municipal replica al vecino en este aspecto y pone de relieve que actualmente se están llevado a cabo unas obras en un edificio de este emplazamiento, algo «ocasional» que puede afectar al tránsito de manera «aislada».

Aun así, el informe de la arquitecta conmina a los camiones que quedan estacionados en la calle que tengan en cuenta «la preferencia peatonal» de la vía y que estén «el tiempo imprescindible de carga u descarga, sacándolos a otro lado cercano para dejarlos aparcados».

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