La hostelería segoviana garantiza una Nochevieja «sin garrafón»

Unos jóvenes saludan durante una Nochevieja anterior en un local de Segovia. /Antonio Tanarro
Unos jóvenes saludan durante una Nochevieja anterior en un local de Segovia. / Antonio Tanarro

Los segovianos se repartirán entre los bonocopas, cotillones en hoteles y restaurantes y los bares habituales para celebrar otra Nochevieja

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

«Que no duden de lo que se bebe, no hay alcohol raro». El responsable de los establecimientos de ocio nocturno de la Agrupación de Industriales de Hostelería de Segovia (AIHS) pone la mano en el fuego al aseverar tajante que ningún local sirve bebidas en mal estado y además se lucra con ello. «El garrafón no existe», reitera José Gabriel Cobos, quien sí matiza que pueda haber casos en los que se dispensen marcas paralelas de una calidad inferior, pero que igualmente cuentan con el sello necesario que avala el haber superado las pruebas sanitarias para poder ser puestas a la venta para consumir.

Así pues, todo esta preparado para una nueva Nochevieja de madrugada larga y jarana. Los bares y discobares volverán a ser los sitios preferidos de los segovianos para despedirse de este 2017 y abrazar (y abrazarse) la llegada de 2018. Poco después de cumplir con el ritual de las campanadas, la fiesta se traslada a la calle. José Gabriel Cobos explica que las ofertas de entretenimiento para esta noche no difieren mucho de las de otras ocasiones. Apenas se innova.

Está la opción del bonocopa, establecimientos que se juntan para ofrecer al cliente distintas opciones y ambientes bajo la misma oferta. Por ejemplo, la discoteca Sabbat y los discobares La Luna y Vinilo hacen piña y ofrecen por 22 euros tres consumiciones más la de la Noche de Reyes. En la misma línea va la opción que une en el mismo cotillón al Tantra y el Destino.

De los carteles a las redes sociales

En estos casos, se cuida que no haya aglomeraciones de gente. El reclamo, además de la música y la diversión, es precisamente la posibilidad de no tener que hacer cola a la intemperie, ya que los aforos son limitados. El hecho de lanzar un número determinado de bonos «nos asegura un mayor control», apostilla Cobos. Este tipo de opciones más pegadas a la calle son las que gustan a los más jóvenes, señala el empresario.

Muchos vivirán esta noche la liturgia de ponerse sus mejores galas para recibir con porte elegante el nuevo año. Esa transformación de la vestimenta también le confiere a la madrugada de solaz un halo especial y distinto al de una noche más de un fin de semana cualquiera.

Para quienes quieran algo más tranquilo, están los restaurantes y hotelque ofrecen en el mismo paquete cena y espectáculo. Aquí sube la edad media de los clientes, reconoce Cobos, quien llama la atención sobre cómo han cambiado los tiempos. Antes muchas fachadas de la ciudad se empapelaban con los carteles de cotillones, «ahora todo se mueve por las redes sociales».

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