«La horticultura tiene mucho futuro, cada día más y mejor»

La familia Lalescu, procedente de Rumanía, con Robert, Toni, Natacha y Albert. /El Norte
La familia Lalescu, procedente de Rumanía, con Robert, Toni, Natacha y Albert. / El Norte

Los cuatro miembros de la familia Lalescu trabajan en Huercasa

M. R. Cuéllar

La familia Lalescu llegó desde Rumanía al Carracillo hace ya once años. Entonces fue cuando Toni, el padre, comenzó a trabajar en Huercasa, industria hortícola ubicada en Sanchonuño. Tras vivir apenas un mes allí, se trasladaron a Cuéllar, donde hoy continúan viviendo. Poco a poco, el resto de miembros de la familia comenzaron a trabajar también en el sector. Su hijo mayor, Robert, lleva nueve años trabajando también en Huercasa, empresa a la que un año después se incorporó su mujer, Natacha, y dos años después su hijo menor, Albert.

Aunque ligados a diferentes departamentos, el sector hortícola ha conseguido que esta familia sea muestra de otras muchas, en las que viven y trabajan ligados al sector hortícola, en este caso, en empresas ligadas a la transformación de los productos de la huerta.

Un sector que para Toni Lalescu «sí que tiene futuro, cada día más y mejor», asegura, y apunta el caso concreto de Huercasa, que está a punto de abrir sus puertas un nuevo centro ubicado en la localidad vallisoletana de San Miguel del Arroyo, lo que a su juicio es síntoma de que la horticultura en la zona no se ha estancado, sino que continúa su crecimiento. En su familia, ninguno de los miembros se plantea un cambio de empleo. El sector es pujante y en la zona del Carracillo no para de crecer. Y tampoco piensan en un traslado a otro lugar, ciudad o incluso regresar a su país, al menos de momento.

El hijo mayor se ha comprado un piso en Cuéllar «para vivir aquí para siempre», por lo que la posibilidad a corto plazo no existe. Sin embargo, Toni y Natacha dejan abierta la puerta a regresar a su país, aunque a largo plazo, «cuando nos jubilemos lo pensamos», aseguran.

Zona rural

Les gusta la zona rural, y no echan de menos ningún servicio que puedan tener en una gran ciudad. Con empleo, vivienda y cubiertas todas las necesidades básicas, Cuéllar y su zona de influencia, al igual que toda la comarca del Carracillo, se sitúan como lugares ideales para el asentamiento de población, algo que no ocurre en otras zonas mucho más desfavorecidas, no sólo de la provincia de Segovia, sino de toda la región.

«Nos gusta la zona a todos», asegura Toni, aunque él cambió Sanchonuño por Cuéllar al tratarse de un lugar «donde hay más gente, más vida». Otros prefieren quedarse en pueblos más pequeños, donde existe más tranquilidad.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos