«Hemos ganado no tener que ir a Chueca para ser nosotros mismos»

Marcos Tarilonte, en la plaza de San Martín. /Diego de Miguel-Ical
Marcos Tarilonte, en la plaza de San Martín. / Diego de Miguel-Ical

Marcos Tarilonte, presidente del colectivo Segoentiende, pide que la normativa autonómica incluya la creación de unidades específicas médicas para los transexuales

PATRICIA MARTÍN-iCAL
PATRICIA MARTÍN-ICALSegovia

El activista Marcos Tarilonte lleva el timón del colectivo Segoentiende desde su creación, hace ahora un decenio. Es también, uno de los impulsores de la Federación Castellano y Leonesa de Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales y Más (FECyLGTB+), que lleva varios años luchando para que Castilla y León tenga una Ley de Igualdad Social de la Diversidad Sexual y de Género con «medidas importantes».

–¿Cómo fueron los comienzos?

–Yo soy de Palencia y llegué a Segovia hace 23 años por un concurso de promoción interna de Enfermería del Inmerso porque aún no estaba transferidas las competencias a la Junta. A nivel de LGTB, Segovia era un erial y, aunque hubo varios intentos de organizarnos antes, hasta 2008 no encontré los mimbres y las personas para poder constituir una asociación. Todo nació en la esquina de la barra del bar Rubí, gracias a un segoviano afincado en Madrid, David Requero, que ya había constituido otros colectivos, y su amigo catalán Israel Parellá, que nos ayudaron a arrancar. El acta fundacional la firmamos siete personas. Después, el bar Saxo, que llevaba una amiga lesbiana, se convirtió en el centro neurálgico y tuvimos unos años muy buenos en los que se produjo la andadura socializadora de Segoentiende. Ahora ya estamos institucionalizados, se nos conoce y contamos con 30 socios.

–¿El nacimiento de Segoentiende fue un apoyo sobre todo para los más jóvenes?

–La verdad es que hemos tenido de todo porque también viene gente mayor, como por ejemplo un socio de Lastras de Cuéllar que siempre nos dice que le dimos la vida porque se sentía muy solo y empezó participar en las actividades, a ir a Madrid. Era muy duro en los pueblos pequeños y también en Segovia capital por ser muy cerrado, pero en estos diez años lo hemos abierto y hemos dado la luz. Es fundamentalmente para lo que hemos servido, para reivindicar y visibilizar. El fin de los colectivos es normalizar y dejar de existir, que no seamos necesarios. Hemos conseguido que la gente, tanto la que vive aquí como los que vienen de fuera, pueda ir de la mano por la calle, darse un beso y que no se sientan observados. En cuanto a la gente joven, ahora nos tiene de referencia y de ayuda sobre todo a través de las redes sociales.

–¿Cómo era la situación en Castilla y León para el colectivo LGTB hace diez años?

–Castilla y León era un erial más grande todavía si cabe en todo lo relacionado con el movimiento LGTB que Segovia, donde hemos estado más evolucionados que en otras muchas ciudades. Segoentiende fue uno de los impulsores de la federación regional de colectivos LGTB junto a asociaciones de Ávila, Salamanca y Valladolid Diversa, y luego se sumó Chiquitos de Palencia. También, había movimientos en Burgos y Soria pero desaparecieron. La unión hace la fuerza y los dos primeros orgullos de Castilla y León conseguimos una visibilidad estupenda y una muy buena colaboración institucional.

–¿En qué proyectos trabajan?

–El presente pasa por conseguir la Ley de Igualdad Igualdad Social de la Diversidad Sexual y de Género (LGTB) tanto a nivel estatal como regional, porque Castilla y León es una de las dos comunidades españolas que no tiene desarrollada todavía esta normativa. El texto ya está registrado en las Cortes, con el apoyo de todos los grupos parlamentarios a excepción del PP, que en el último tramo de la negociación se echó para atrás por las presiones de su sección más conservadora y no aceptaron el documento. Espero que podamos sacar adelante una ley con medidas importantes y que no sea un texto descafeinado, que se cumplan las líneas rojas que hemos planteado para que los transexuales puedan hacer la transición desde la Seguridad Social, creando unidades específicas y no tengan que irse a Madrid. Además, el escollo mayor es a nivel educativo, poder estar en los centros, a través de la Consejería de Educación.

–¿Cuáles son las principales reivindicaciones de Segoentiende?

–Sobre todo y ante todo, igualdad. No me gusta la palabra normal porque lo que hay son distintas realidades de orientación social y punto. No hace falta poner etiquetas a nada, que la gente se puedan sentir a gusto en su día a día, que no les insulten por la calle. Afortunadamente, en Segovia tenemos muy poquitos delitos de odio. No hay un registro exhaustivo de todos, pero como mucho en estos diez años puede haber habido cuatro o cinco, no más. Aquí no se va con miedo a los sitios y ha sido precisamente positivo porque hemos ganado no tener que ir a Chueca para ser nosotros mismos, sino que el orgullo sea todos los días y que Chueca sea Segovia o el sitio donde vivamos y trabajamos. Segoentiende incluye en sus estatutos a los heterosexuales y en esto somos la única en España.

–¿Qué actividades organizan?

–En torno al Día del Orgullo, el 29 de junio, que aquí coincide con la fiesta local de San Pedro, organizamos la Semana de la Diversidad. Además, hemos celebrado dos cursos de salud y sexualidad, financiados por la Concejalía de Servicios Sociales, y talleres de cocina creativa y buenos hábitos alimenticios. También, tenemos una profesora que imparte Eneagrama, que es un curso para conocer la personalidad a través de nueve números y llevamos tres años porque es un éxito. Te ayuda a conocerte y, sobre todo, dónde tienes que mejorar para no caer en niveles bajos de salud. Y por supuesto, estar ahí participando con muchos colectivos como el Consejo Municipal de la Mujer y también hemos conseguido poder impartir charlas en algunos institutos de la capital.

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