Galerías V muestra 25 proyectos en La Cárcel Centro de Creación

Los creadores, junto a la alcaldesa de Segovia y la concejala de Cultura (en el centro), en el interior de La Cárcel./Antonio Tanarro
Los creadores, junto a la alcaldesa de Segovia y la concejala de Cultura (en el centro), en el interior de La Cárcel. / Antonio Tanarro

Los trabajos de los jóvenes artistas, distribuidos en las antiguas celdas, podrán visitarse hasta el 29 de octubre

EL NORTESegovia

Hasta el 29 de octubre, el público podrá ver los proyectos seleccionados, el pasado mes de mayo, por un jurado compuesto por reputadas personalidades del mundo de las artes. Galerías V aúna en La Cárcel centro de Creación de Segovia a artistas de distintos países y de distintas regiones de España, diferentes edades y trayectorias, reservando un porcentaje de los proyectos a creadores segovianos menores de 35 años, como una forma de ofrecerles un espacio desde donde impulsar su carrera artística.

Nada más entrar, en el pasillo, el ‘Hammuriabi’s punching code’ de Ignacio Beltrán recibe al visitante, en una invitación a decidir si se enfrenta, o no, a la ley. En la planta baja, también,‘Deconstruçao de una cárcel de amor’, del colectivo Serpiente de dos cabezas, se basa en una de las grandes obras del romanticismo medieval para hablarnos de las cárceles mentales en torno al amor que suceden a uno y otro lado del Atlántico. Con ‘42º 31’ 28. 8’’ N 70º 53’ 32. 9’’ W para las que no sobrevivieron’, Rebeca Lar realiza un homenaje a las brujas, mujeres que, por pensar distinto a los demás en su época, eran castigadas. ‘1h 17 min 42 s’, de Víctor Solanas-Díaz, es una intervención visual sobre la duración de los traslados entre las cárceles de Segovia y Valdemoro. ‘Torre de marfil’, de Pedro Guirao, reflexiona sobre el efecto contrario al deseado que se produce al construir muros físicos como fronteras geo-políticas. Irene Bou propone al visitante que juegue con las distintas piezas en las que se ha deconstruido el plano de La Cárcel para convertirlo en un lugar abierto. Y Clara Soto Heredero y Jaime Velasco alternan cambios de luz para desvelar un texto que plasma la violencia subyacente existente en la antigua prisión.

Ya en la planta superior se puede ver una escultura de un hombre de negocios japonés sostenido mediante el shibari, un tipo de bondage japonés, en una postura imposible. Un proyecto de Esther García Urquijo. En ‘Sinergias’, Cynthia Estébanez reconoce la labor activa del público ante cualquier obra, y le invita a reinterpretar las imágenes expuestas. La vida es tiempo de Susana de Reoyo es una reflexión sobre cómo la infancia puede influir en la vida adulta. ‘Viaje en la [s] balsa [s] de Medusa, de Maurizio Salazar, es, por su parte, un homenaje a los naufragados en la búsqueda de libertad. En ‘Tejer la escucha, tejer el habla’, Diego G nos invita a escuchar grabaciones sobre otras formas de entender la vida, parapetados con una capucha muy especial.

Futilidad de la vida

Consuelo del Peso recuerda la futilidad de la vida mediante una instalación fotográfica y plástica en la que se pueden ver imágenes de plantas muertas, que aún así conservan su belleza, y vivas. ‘Sorry for any incovenience caused. Creativity was not found’, de Álvaro Giménez, cuestiona las características de las convocatorias artísticas. ‘Horizonte falso’ de Iván Martín, la perspectiva desvirtuada de los reclusos. ‘Lavado de conciencia’, de David Latorre, denuncia mediante objetos lacras interiorizadas por el ser humano en sociedad. Y Poeticabeligerante propone en ‘El grito y el silencio’ escuchar la ausencia de sonido y lanzar un grito primigenio.

En el lateral de las celdas impares, vegetación natural y de plástico conforma ‘La selva’ en la intervención de María Blanco. La vídeo-proyección del colectivo La zona Interrogar al gesto muestra imágenes de acciones cotidianas que en La Cárcel pierden su sentido. Marco Ranieri posiciona a los visitantes en de tú a tú ante una conversación a ciegas. Gerard Cuartero realiza mediante su proyecto ‘Closed galleries’ un homenaje a las galerías de arte que se han visto obligadas a cerrar sus puertas. Y el colectivo Daños Coraltelares homenajea a las bordadoras, que mediante los hilos de la memoria tejen la libertad. José Luis Macías y Lía Peinador invitan al visitante a realizar 20 viajes alrededor de la celda. La delgada línea existente entre la verdad y la mentira es el centro de la intervención de Andrés Sánchez. Y por último, David Lamarca ha pintado en la pared una especie de jeroglíficos indescifrables, en una metáfora de la comunicación deficiente de los códigos morales.

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