El Programa Víctor Barrio convocará el primer curso en la segunda mitad de julio

Raquel Sanz, viuda del torero segoviano, y la FTL presentan el proyecto para enseñar y promocionar la tauromaquia

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

Raquel Sanz está «bien, emocionada, ilusionada». Su estado de ánimo, cuando se acerca el primer aniversario del terrible suceso de la plaza de Teruel es de serenidad y de emoción porque ve que aquello en lo que puso ilusión y trabajo Víctor Barrio es «un sueño hecho realidad». El Programa Víctor Barrio para enseñar la tauromaquia a los niños y promocionarla en todos los ámbitos de la sociedad lo ampara la Fundación Toro de Lidia y echó el día 14 de junio a andar en Madrid, en la terraza del hotel Vincci Capitol, en plena Gran Vía, con la viuda del torero como madrina y con dos padrinos de excepción, el ganadero Victorino Martín, y el diestro Enrique Ponce. La puesta en práctica de la iniciativa, el primer Curso de Aficionados Taurinos Prácticos Infantil con el nombre del torero segoviano, será en la segunda quincena de julio en una de las ferias importantes que se celebran en esas fechas en España.

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No dijo Raquel en qué feria, aunque seguro que está concertada. Habrá pasado la fecha del aniversario, el fatídico 9 de julio. El Programa Víctor Barrio será una realidad y esta parte formativa de cursos prácticos para niños tendrá al menos cuatro o cinco convocatorias más hasta la feria de Zaragoza, comentó la viuda. Aunque el proyecto no será solo eso, es ambicioso y además de enseñar teoría y práctica a los pequeños tiene previsto preparar actividades para los niños que vayan a las corridas, que tengan un palco infantil en las plazas y que el programa, la difusión y promoción de los valores taurinos entren en la escuela.

La presentación, que condujo la periodista Elena Salamanca, amiga personal de Raquel Sanz y del torero, terminó hacia la una y media de la tarde. La Asociación de Amigos de Víctor Barrio de Sepúlveda, la delegada del área de Cultura de la Diputación de Segovia, Sara Dueñas, los novilleros Daniel Menes y Carlos Ochoa, la torera Cristina Sánchez y numerosos representantes de los medios de comunicación asistieron a la puesta de largo de la iniciativa.

Un sueño real

El sueño de Víctor Barrio lo dejó escrito en documentos y en su propio teléfono móvil. Responde a esta misma inquietud y Raquel Sanz citó la frase literal de su marido: «Siempre he pensado que la tauromaquia no hay que defenderla, puesto que tiene argumentos más que suficientes para defenderse por sí sola, pero sí es necesario explicarla y darla a conocer». Es, pues, el pensamiento del torero el que inspira este programa que lleva su nombre y que abre la segunda fase de la actividad de la FTL.

En defensa de la cultura taurina, «la historia del Mediterráneo»

La Fundación Toro de Lidia inicia con el Programa Víctor Barrio, de hecho, una segunda fase, la de promoción de la tauromaquia, una vez superada la primera que ha durado año y medio. Aquella surgió para defender la cultura taurina ante los «ataques gratuitos» de los colectivos antitaurinos y animalistas y tras la declaración de más de 300 ayuntamientos como territorios sin fiestas de toros. El ganadero Victorino Martín, nuevo patrono de la Fundación, explicó que estos acuerdos municipales fueron aprobados «de forma poco lícita» y con un gran desconocimiento de la cultura y las leyes, y la entidad recién creada inició más de 50 causas para defender la tauromaquia; igual que hoy continúa defendiendo el honor de Víctor Barrio y el de su familia, porque «siguen sufriendo ataques», como desde el día en que falleció el torero, por gente que denota «falta de humanidad y de delicadeza». Martín recordó que la FTL nació porque «la tauromaquia es una actividad libre y legal, pero no nos estaban dejando ejercer la profesión de toreros o ganaderos o ir a los toros», con ‘escraches’ en la entrada de las plazas y continuos insultos en todas las redes sociales. También porque «es patrimonio de la humanidad y tiene una serie de valores que hay que preservar para las futuras generaciones», y declaró que «la cría del toro bravo es la más ecológica de Europa» y que la lidia puede considerarse «una píldora condensada de la historia del Mediterráneo». Enrique Ponce, que le precedió en esta presentación, subrayó su satisfacción por ver cumplido el sueño de Víctor Barrio, enseñar a los niños que la tauromaquia es cultura, porque «lo dicen la tradición, las leyes y la historia», y que luego puedan decidir «si les gusta o no», pero que sepan «por qué hay unos hombres que se juegan la vida delante de un toro».

La idea de ponerlo en marcha surgió en los días y semanas posteriores a la muerte del torero, y también los fondos necesarios para financiarlo. La familia de Víctor recibió las primeras donaciones: Enrique Ponce anunció en julio del año pasado que donaría a la familia sus honorarios de la corrida homenaje celebrada en Cantalejo en agosto, y en aquel festejo hizo lo mismo el torero David Mora. Luego se sumó Alberto López Simón, amigo personal del diestro segoviano, quien donó lo que cobró en la corrida que toreó en Colmenar Viejo, y a finales del año pasado la Asociación Toro Mundial de Guadalajara ofreció los beneficios de su gala anual para el programa. Son los donantes.

Ahora Raquel cuenta con otros colaboradores, como el artista Juan Iranzo, que aporta sus ideas y cede para el proyecto los derechos de su trabajo , y espera otros más, toreros, ganaderos, empresarios, artistas... porque los cometidos a desempeñar son muchos y variados, desde enseñar a difundir todo lo relacionado con el mundo de los toros.

Raquel Sanz, de acuerdo con los padres de Víctor, Joaquín y Esther, pensó poner en marcha el programa a través de una nueva fundación con el nombre de su marido, pero desistió porque la difícil tramitación administrativa y económica la hacían «difícilmente realizable». El paraguas de la FLT, que ofreció su estructura a la familia, fue determinante y el Programa Víctor Barrio ya está en marcha.

Transmitió pasión Raquel. La idea de enseñar el mundo de los toros a los pequeños la vivió con su marido, que para la fiesta de Reyes organizó en Sepúlveda un partido de fútbol sala con el que recaudar fondos para que todos los niños tuvieran un capote, y todos los del pueblo lo tienen, que con la carpa (roja) de su boda cortó muletas y que, como hacen pocos toreros, dedicaba las mañanas de los días de corrida a enseñar a los pequeños, porque eso era su pasión.

Por eso, explicó la viuda, los primeros destinatarios del programa son los pequeños, que conocerán a través de un guiñol todo, desde el nacimiento del becerro a su cría en la dehesa y los aspectos de la lidia porque, como aprendió Barrio de niño, «toda la sociedad, mayores y niños, desconocen absolutamente todo». Raquel Sanz ha asumido este legado y coordinará todas las actividades del programa. Además del curso de ‘aprendiz de torero’, en la plaza de toros donde se celebre habrá talleres de teoría para niños de diferentes edades, y prácticos con los alumnos de las escuelas de tauromaquia de la localidad, para después sortear entre los más mayores entradas de la corrida de la tarde, donde podrán tener un palco infantil.

Otra parte es el programa ‘Vuelta a la escuela’, que implica que los diestros en activo visiten el colegio donde estudiaron (como hizo Barrio) para explicar por qué son toreros, y está previsto elaborar materiales educativos como una guía del alumno, crear un Club Infantil Taurino y, entre otras cosas, impulsar todo ante las instituciones públicas.

Y, como indicó Raquel Sanz, el Programa Víctor Barrio incluye la realización de un monumento al torero en Sepúlveda.

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