La Fundación Caja Segovia buscará la venta del Palacio de Mansilla

Fachada del Palacio de Mansilla, en la calle Trinidad del casco histórico, donde aún se ve el logotipo de la antigua Caja Segovia. / A. Tanarro

El presidente de la entidad, Javier Reguera, se pone de plazo hasta septiembre para alquilar el palacio de la calle Trinidad

La Fundación Caja Segovia pasa la página del capítulo de del Torreón de Lozoya y de otros edificios que fueron puestos como aval cuando se hipotecó el buque insignia del patrimonio inmobiliario de la extinta entidad de ahorros. Tras quitarse la pesada piedra del pago del préstamo a Bankia a raíz del reciente acuerdo firmado por ambas partes, intenta otear nuevos horizontes, pero aunque la quita de unos cinco millones de euros que la pactado con el banco es un alivio para la contabilidad, a la institución heredera de la Obra Social y Cultural le siguen fallando los ingresos.

Los intentos de alquilar algunos de los inmuebles que conforman buena parte de sus activos ha quedado en agua de borrajas. Mucho interés, pero ninguna operación cerrada. Los carteles de ‘se alquila’ continúan puestos y vigentes. Sin embargo, quizás no por mucho tiempo; y no porque la Fundación Caja Segovia haya encontrado al final inquilinos, sino por un cambio en la estrategia para ingresar dinero.

El presidente de la entidad, Javier Reguera, confirma que hay plazo para empezar a contemplar otras opciones diferentes al arrendamiento para dar salida al Palacio de Mansilla, antigua sede del Colegio Universitario situada en la calle Trinidad, en pleno casco histórico de la capital. Según Reguera, «si no se alquila, en septiembre habrá que decidir si la mejor alternativa es la venta». Ya se ha pedido la tasación del edificio, por ir anticipando tarea. Lo que pretende la institución con este movimiento de ficha es que el inmueble no pierda valor.

Así pues, la venta parece inevitable. No tiene visos de que, si en más de tres años no ha surgido un arrendatario que haya planteado una oferta en firme para habitar el Palacio de Mansilla, vaya a irrumpir ahora. La misión de alquilar este edificio es una prioridad de la Fundación Caja Segovia desde que se constituyó en 2014. Incluso desde antes, cuando la disolución de la entidad de ahorros y de la Obra Social y Cultural vaticinaban el devenir actual.

Uso educativo

La institución que preside Javier Reguera quiso en un principio que fueran entidades universitarias las preferentes en la lista de posibles inquilinos de las históricas dependencias. Hubo contactos con varias, también de fuera. El interés incluso promovió la realización de visitas para comprobar las instalaciones sobre el terreno. Parecía una opción adecuada y factible debido a que los espacios ya habían sido ocupados hasta principios del año 2013 por el trajín de alumnos, clases y profesores cuando Mansilla ejerció de sede de la Universidad de Valladolid (UVA) en Segovia.

La cesión de estas instalaciones terminó con el traslado de la comunidad académica al nuevo campus, que ahora ve cómo se construye la segunda fase en la plaza de la Universidad, antiguo Alto de los Leones. Las dependencias de Trinidad, además de su enclave privilegiado en la ciudad, ocupan una superficie de unos 5.000 metros cuadrados.

El intento de Justicia

En estos años, el presidente de la fundación ha venido insistiendo en las bondades del inmueble. Por ejemplo, que las entidades universitarias que desearan llevar a cabo su actividad educativa en Mansilla no iban a necesitar acometer una gran obra de acondicionamiento. Ni con esas se logró convencer a los ‘clientes’.

El radio de acción para encontrar inquilinos se fue ampliando con el paso del tiempo. Para muestra, un botón. La Fundación Caja Segovia y la administración de Justicia contactaron para ver si el edificio de la calle Trinidad podría reunir las condiciones para acoger la unificación de los órganos judiciales en lo que se retrasaba la puesta en marcha del proyecto del Palacio de Justicia.

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