La fiesta del primer libro impreso en España rejuvenece

Los espectadores aplauden una de las representaciones en la calle. / Óscar Costa

Aguilafuente se echa a la calle en una celebración que apuesta por el «turismo ilustrado»

EVA ESTEBANSegovia

‘El Sinodal de Aguilafuente’, impreso por Juan Párix en 1472 en Segovia, es el primer libro que salió de las prensas españolas. Desde entonces, el nombre de este pueblo segoviano está inexorablemente unido al del invento que revolucionó el mundo. Orgullosos de ello, los vecinos de Aguilafuente han vuelto este fin de semana a echarse a la calle para celebrar la Fiesta del Sinodal. Las celebraciones, que comenzaron el viernes, han incorporado este año un nuevo montaje, titulado ‘La boda’. «Queríamos integrar algo nuevo y distinto», explicó la presidenta de la Asociación Cultural Sinodal, Felisa Ruano.

Las típicas calles empedradas de la localidad retrocedieron varios siglos para celebrar el que es considerado el mayor acontecimiento del pueblo, y los vecinos han sabido ponerlo en valor. «Es una satisfacción y un orgullo para nuestra localidad poder rememorar año tras año este acontecimiento histórico», señaló la concejala de Cultura, Raquel Alonso Casado.

Tanto el mercado como las representaciones teatrales a pie de calle y en espacios cerrados cuentan con arraigo y personalidad propia, además de con un gran poder de convocatoria, ya que la afluencia de turistas llega a multiplicarse en algunos momentos álgidos: «Ha venido más gente que el año pasado, cuando llegamos a registrar 2.000», señaló la concejala de Cultura. La actuación «más esperada» tanto por vecinos como por visitantes es la recreación de ‘El Sínodo de Aguilafuente’. En el salón de plenos del Ayuntamiento se puso en escena la supuesta entrevista entre el obispo Juan Arias Dávila y el impresor Juan Párix, a quien el prelado ordenó trasladarse desde Roma.

Novedad

Los adolescentes de la localidad también se han enganchado al Sinodal. Este año, ocho actores veinteañeros que «componen la cantera del proyecto y tenían muchas ganas de participar», tal y como afirmó la presidenta de la asociación, han sido los encargados de representar el montaje de ‘La boda’, que narra la historia de dos mozas nobles, una de las cuales, durante un paseo, le traslada a la otra su inquietud por la inminente boda con su primo, lo que deriva en un conflicto y posterior final feliz. Además de esta novedad, Adrián Romero, un madrileño de 14 años cuyos abuelos residen en Aguilafuente, fue el encargado de recorrer las calles para «anunciar los actos de la fiesta y animar a la gente a participar».

Desde primera hora de la mañana, la música del grupo madrileño Turdión alegraba el casco histórico de la villa. Su desfile supone el preámbulo para dar inicio a la apertura del mercado y las exposiciones. Los pendones y banderas de gran longitud colman las calles colindantes a la Plaza de la Fuente, que este año ha ejercido como epicentro de puestos de comerciantes y artesanos. En ediciones anteriores, el lugar escogido fue la Plaza del Sínodo, pero esta opción no ha sido posible por la exposición sobre el Sinodal y la primera imprenta española en la iglesia de Santa María, que supera ya las 2.000 visitas y que supone un complemento a ‘Reconciliare’, la muestra de Las Edades del Hombre que Cuéllar alberga hasta noviembre.

Las altas temperaturas no impidieron que tanto vecinos como turistas disfrutaran del ambiente medieval y de las actuaciones teatrales. ‘Las Fabetas’ y ‘El romance del Sinodal’, que se cuenta por las calles al estilo de los romances de ciego, despertaron gran interés pese a que los espectadores las siguieron bajo un sol de justicia.

Miguel Gómez Andrea, autor y director de las obras dramáticas, explicó durante la presentación en la sede de la Diputación provincial que el Sinodal es un libro de ordenanzas y supone una «radiografía» de la sociedad de Castilla del siglo XV: «Es duro de leer, dado que se trata de una sucesión de leyes que incluían, por ejemplo, la recomendación de que los clérigos no portasen armas, asó como de que supiesen leer y conociesen el latín», afirmó Gómez Andrea. En referencia a la oferta dramática, señaló que se dirige a un «turismo ilustrado», al que tiene que interesar «algo más que la gastronomía y pasarlo bien».

La Asociación Sinodal de Aguilafuente, que ejerce como principal soporte económico para el desarrollo de la programación, cuenta con «alrededor de 350 socios»,explica Felisa Ruano. El presupuesto requerido para esta celebración ronda los 20.000 euros, de los cuales el Ayuntamiento aporta 2.000 y la Diputación, 3.000, confirmó la concejala de Cultura, «aunque varía en función del año».

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