II Jornadas Acueducto de Segovia

Expertos plantean la necesidad de generar vida en la plaza Oriental y dotarla de una identidad

La arqueóloga Isabel Marqués y el arquitecto y técnico urbanista José Mata Wagner, ayer, en la Academia de San Quirce, antes de sus respectivas ponencias. /A. de Torre
La arqueóloga Isabel Marqués y el arquitecto y técnico urbanista José Mata Wagner, ayer, en la Academia de San Quirce, antes de sus respectivas ponencias. / A. de Torre

«La actual plaza no es un lugar acogedor, ni de estancia», asegura José Mata Wagner

CLAUDIA CARRASCALSegovia

La reordenación del entorno del Acueducto, en especial de la plaza Oriental, y la necesidad de alejar el tráfico del monumento son planteamientos recurrentes desde hace décadas. Sin embargo, todavía está pendiente una reestructuración definitiva que, según el arquitecto y técnico urbanista por el INAP, José Mata Wagner, sigue sin contemplarse en los últimos planteamientos urbanísticos.

Mata fue el primer conferenciante de la última sesión de ponencias de las II Jornadas Acueducto de Segovia y la arqueóloga Isabel Marqués Martín cerró el ciclo con la explicación de unas de las obras que han determinado el estado actual del Acueducto, el entubamiento de los años 20.

A pesar de todas las intervenciones que se han acometido desde el siglo XIX en la plaza Oriental «no es un espacio acogedor, ni de estancia sino un lugar en el que se cruzan calles, caminos, carreteras y paradas de autobús y taxi», añadió Mata.

Este enclave de la ciudad no solo tiene un problema de tráfico, de cruce de caminos o topográfico, sino que «el mayor inconveniente es que no se está generando ciudad y vida al otro lado del Acueducto, no hay un polo de atracción ni para el turista ni para el ciudadano. El objetivo no es que esté en simetría con el recinto amurallado y el Azoguejo, sino otorgar identidad a esta plaza», aseguró.

Para conseguir esta reordenación basada en generar un polo de atracción propone alejar el tráfico, eliminar paradas de autobuses y convertirlo en un lugar más estancial y acogedor a través de la peatonalización, al menos en parte, y a través de la implantación de «algo de lo que los ciudadanos puedan disfrutar». El primer paso es, según indicó, la elaboración de un estudio riguroso y científico que analice la problemática y las posibles alternativas.

Durante la ponencia, mostró una narración cronológica mediante fotografías, mapas y grabados de los diferentes hitos que han marcado esta polémica plaza. Entre ellos se encuentran el derribo de las construcciones adosadas al monumento a partir de 1806, el derrumbe de la iglesia de Santa Columba en 1818, ubicada en el lugar en el que hoy se encuentra la oficina de Turismo, o la transformación urbana y los proyectos de alineación que tuvieron lugar en el siglo XIX, «con escaso resultado». Estas intervenciones y desmantelamientos tuvieron como objetivo prioritario mejorar las comunicaciones y dar fluidez al tráfico. También se comienza a buscar en esta época la forma idónea de dar mayor visibilidad al monumento y liberar la visión del mismo.

En los años 50 del siglo XX se procede a la transformación, en su opinión, «más traumática» de la ciudad porque desaparece el caserío de San Millán para dar prioridad al tráfico por la actual avenida del Acueducto. El último punto que ha destacado es el corte al tráfico bajo los arcos en 1992, una línea que «cambio el concepto que había hasta la fecha» y que, a su juicio, hay que seguir desarrollando.

La segunda ponente fue la arqueóloga Isabel Marqués, que abordó el diseño y construcción del entubamiento desde la captación del Acueducto hasta los depósitos de agua de Segovia. Un proyecto que se llevó a cabo a finales de los años 20 para hacer frente a los problemas de abastecimiento y gestión de agua que tenía la ciudad. El objetivo era que entrara la mayor cantidad posible de agua en Segovia, «sin obstáculos durante el recorrido y con unas condiciones sanitarias óptimas», recalcó.

Estudios arqueológicos

Esta obra supone un 80% del trazado total del Acueducto, por lo que arqueóloga insistió en la necesidad investigar y realizar estudios arqueológicos que confirmen las evidencias que se encuentran por el camino, como topónimos o muros. «Es una parte muy desconocida del monumento que puede aportar información relevante y que pone en valor un recurso natural poco reconocido y al que hay que prestar mucha atención», puntualizó.

El propósito de esta intervención era captar 180 litros de agua por segundo, demasiado ambicioso, ya que, en 1930, año en el que finaliza la obra, llegan 90 litros por segundo. Esta cifra para una población de 17.000 habitantes ya era muy elevada. Incluso, pensando en media década después con 25.000 habitantes superaría en cerca de 400 los 250 litros por persona y día que establecen en la actualidad los nuevos planes urbanísticos.

A través de fotografías y planos del proyecto original Marqués realizó un recorrido por los diferentes puntos obra con los hitos y parámetros que marcaron Antonio Aguirre de Andrés y Manuel Pagola Bireben. Asimismo, explicó las particularidades del tubo de 50 centímetros de diámetro y 13.000 metros de longitud, que hace un recorrido por zonas de montaña y llanura.

Las ponencias gratuitas de las II Jornadas Acueducto de Segovia, que comenzaron el pasado lunes, han concluido con estas dos intervenciones. Ciudadanos y visitantes todavía pueden participar en estas jornadas y conocer los aspectos más desconocidos y emblemáticos del monumento a través de la visita que se desarrolla hoy, ‘El Acueducto desde las alturas’ y las dos previstas para el domingo: ‘Hacia el azud del Acueducto’ y ‘Conoce el Acueducto’, cuyos precios oscilan entre los dos y los diez euros por persona.

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