«La experiencia es un punto fuerte porque nunca se termina de aprender»

Alfredo Alemany (izquierda) y su socio, Luis Alberto Lara, en las instalaciones que regentan del Taller Racing Motor. /Antonio Tanarro
Alfredo Alemany (izquierda) y su socio, Luis Alberto Lara, en las instalaciones que regentan del Taller Racing Motor. / Antonio Tanarro

Alfredo Alemany, gerente del Taller Racing Motor en el polígono de El Cerro, insiste en que los problemas del entorno industrial apenas han cambiado en cinco años

C. B. E. Segovia

Aunque no sean de los más veteranos del Polígono de El Cerro, los profesionales del Taller Racing Motor comparten las demandas de sus ‘vecinos’ del entorno industrial. Alfredo Alemany y Luis Alberto Lara abrieron su negocio actual en una nave de la calle Navacerrada hace aproximadamente cinco años. Los problemas siguen siendo los mismos. Poco han variado. «Están mal las calles y las aceras con zonas donde están levantadas y con caminos de tierra», advierte Alemany. «Hay mucho por mejorar.», apostilla.

Racing Motor abarca un amplio abanico de actividad: desde la mecánica en general, hasta electrónica, neumáticos, diagnosis, etcétera. Alfredo Alemany pone de relieve que los valores diferenciales de los que puede presumir su taller son «la eficacia y la rapidez». Luego hay factores que hacen que el sector «sea complejo».

El empresario se refiere a esas piezas, ya sean nuevas o usadas, que hay que buscar para el cliente. Ahí entra en juego «la experiencia». Como subraya Alfredo Alemany, la acumulación de conocimientos y de años de trabajo es «un punto fuerte porque nunca termina de aprender». Esa trayectoria es un aval de servicio al cliente en Taller Racing Motor.

La complejidad a la que alude también se manifiesta en la necesidad de estar al día y de evolucionar junto al sector. En esta empresa atienden a vehículos más modernos como a otros más antiguos y con más kilómetros en los motores. «Normalmente, en el momento que acaba la garantía, los clientes ya no van a las casas oficiales porque les resulta más caro», explica el industrial. Junto a su socio han logrado sembrar confianza para poder hacer frente al intrusismo del que a menudo se ha quejado el gremio profesional de los talleres de automóviles. «Siempre ha existido y existirá», comenta con cierta resignación. El problema que observa Alfredo Alemany es que, cuando se da la voz de alarma por la proliferación de negocios clandestinos, las inspecciones suelen abrumar a los talleres que siguen y cumplen con la legalidad. Al final, es pagar justos por pecadores.

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