El Esteban Vicente inicia su vigésimo aniversario con una retrospectiva del pintor

Ana Doldán, Francisco Vázquez y Luis Miguel del Pozo, tras el catálogo de la muestra./Ical
Ana Doldán, Francisco Vázquez y Luis Miguel del Pozo, tras el catálogo de la muestra. / Ical

La exposición 'La pintura tiene que ser pobre' selecciona 52 obras de la colección permanente del artista de Turégano

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

El público podrá admirar la nueva exposición del Museo Esteban Vicente de Segovia sin adquirir entrada, con el acceso libre a las salas. Es una oportunidad que ofrece el centro para cumplir así con uno de sus fines fundacionales: difundir la obra del pintor nacido en Turégano, uno de los exponentes del expresionismo abstracto americano. ‘La pintura tiene que ser pobre’ es el título de la exposición que abre el ciclo anual en el Museo Esteban Vicente y las actividades del vigésimo aniversario del centro. Es una muestra retrospectiva de la obra del artista que consideró que «la luz es el color» realizada a partir de la selección de los fondos de la colección permanente por la directora, Ana Doldán de Cáceres, y la conservadora del centro, Inmaculada González Chao.

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La exposición la presentó este martes Francisco Vázquez, presidente del patronato del Museo Esteban Vicente y de la Diputación de Segovia, en la sala del auditorio-capilla y de ella destacó «la coherencia del conjunto», que hace «un recorrido lógico por la evolución vital y artística de Esteban Vicente» y que han seleccionado de forma exquisita las responsables del centro.

La frase que titula la muestra la escribió el pintor en 1964 (en inglés en el original: «Painting should be poor») y alude a la concepción que tenía Vicente sobre el proceso creativo de una obra de arte, que el pintor consideraba que se basa en el orden y en la austeridad, en que la pintura ha de ser «pobre en recursos».

La exposición permanecerá abierta al público hasta el 20 de marzo y después será viajera, pues de la misma forma que ha sido concebida, con el mismo contenido e idéntico catálogo, estará entre el 10 de abril y el 1 de julio en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante. Será otra salida del centro segoviano de una gran parte de la colección de Esteban Vicente, en una itinerancia que será muy del agrado de la Fundación Harriet y Esteban Vicente, pues así lo requirió para mantener su apoyo económico al museo.

De hecho, en el capítulo de agradecimientos, Francisco Vázquez, presidente del patronato del Museo Esteban Vicente y de la Diputación de Segovia, destacó la aportación de 50.000 dolares que ha hecho la institución norteamericana para patrocinar el cuidado catálogo de la muestra.

Una de las características de ‘La pintura tiene que ser pobre’ es que superpone la vida y la obra de Esteban Vicente y es, además, «una revisión del legado que custodia el Museo desde 1998», explicó Vázquez. Así, expone la evolución del artista en todas sus estapas creativas, las técnicas y soportes que utilizó y ha sido preparada por completo por el equipo del centro.

Ana Doldán comentó que la expoosición sigue un orden cronológico, con las primeras obras figurativas en el pasillo principal, las pinturas y dibujos de los años veinte y treinta del siglo XX (en las que refleja Madrid, Barcelona, Ibiza o París), para continuar luego en la sala dos y en la superior con su etapa neoyorquina (en la que aporta una mirada más lírica y amable a la pintura de acción americana) y terminar en la sala 1 con la obra más reciente, entre la que destaca ‘Before harvest’ de 1999, uno de sus últimos lienzos y casi una vuelta a la figuración.

El catálogo merece una mención aparte. El diseño es de Juan Carlos Monroy, la maquetación, con las fotografías de las obras realizadas por Pototo Díez, es de José Luis Sanz, y ambos «han sabido captar el espíritu de Esteban Vicente». Muy cuidado en sus doscientas páginas, con textos en español y en inglés, recoge íntegro el ensayo que escribió Vicente Todolí hace treinta años al recuperar la figura del pintor segoviano, 'Esteban Vicente. Pinturas y collages 1925-1985', con el que analizó la trayectoria del artista y su relación con la generación del 27 y la Escuela de Nueva York, y que ha sido recuperado para el proyecto porque, indicó Doldán, «contextualiza a la perfección esta muestra y con absoluta vigencia».

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