La estación de el Espinar: año uno tras el desastre

Segovia

El 95% de los viales ya se han recuperado tras los destrozos de la riada y el resto está pendiente de pavimentación

Visita que hicieron representantes de distintas adminisrtraciones a la zona de las inundaciones, hace un año. /Pedro Luis Merino
Visita que hicieron representantes de distintas adminisrtraciones a la zona de las inundaciones, hace un año. / Pedro Luis Merino
César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

La Estación de El Espinar, un año después de las inundaciones. Ahora se recuperan de las nevadas históricas de las últimas semanas. Entre catástrofe y catástrofe, la sequía. Solo han transcurrido doce meses. Parece mentira que en esos 365 días la meteorología y la naturaleza se aliaran de maneras tan distintas y vehementes. «Ha sido un año duro e intenso», asevera la alcaldesa espinariega. Alicia Palomo bromea con el cúmulo de fenómenos inclementes que han arreciado sobre su mandato: «Solo nos falta un terremoto y un volcán», comenta irónica. Sin embargo, cruza los dedos para que el tiempo sea más piadoso.

Hace justo doce meses, los núcleos de El Espinar, y especialmente La Estación y San Rafael, achicaban agua y limpiaban barros en calles abiertas en canal. El asfalto había cedido, se ha había resquebrajado por la fuerza del agua y mostraba las entrañas del subsuelo por donde pasaban tuberías desbordadas o instalaciones eléctricas inutilizadas. Mucho mobiliario urbano estaba destrozado y arrancado de cuajo. El río Moros bajaba desbocado y enfurecido.

(Después de las fotos continúa en el texto):

Las desgracias se cebaron con el apeadero del tren. Los transformadores habían sido engullidos por los corrimientos de tierra; las vías colgaban en el aire sin suelo sobre el que asentarse.

«Poco se puede hacer»

Se cumple un año de este álbum de imágenes de destrucción que dejó tras de sí otro episodio «excepcional», señala la alcaldesa al compararlo con las recientes nevadas. «Poco se puede hacer antes este tipo de situaciones que no dependen directamente de la gestión municipal», añade al insistir en que «estas catástrofes naturales son incontrolables».

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Por otra parte, pone de manifiesto que «se han hecho muchas cosas para mejorar lo que fue un desastre, aunque todavía queda una última actuación que está dentro del plan de pavimentación del ejercicio pasado». Tras doce meses de zanjas, obras, averías y arreglos, La Estación de El Espinar ha recuperado la normalidad en un 95% en lo que respecta sobre todo a la reposición de calles. Resta por ejecutar la última capa de pavimentación en algunos viales. En San Rafael ya se renovaron. Ese 5% pendiente da testimonio del desastre natural vivido.

«Lo ocurrido no se debe a que no hubiera infraestructuras inadecuadas» alicia palomo, alcaldesa de el espinar

Con la perspectiva del tiempo transcurrido, la máxima responsable municipal discrepa de quienes han criticado la falta de previsión. «Son episodios excepcionales que no habían ocurrido nunca, y lo ocurrido no se ha debido a que no hubiera las infraestructuras adecuadas». La alcaldesa de El Espinar defiende la gestión llevada a cabo hace un año, lo mismo que se ratifica en el dispositivo y actuaciones desarrolladas durante las nevadas. Las riadas de febrero de 2017 se produjeron por culpa de «un deshielo precipitado en una época que no le corresponde, a lo que se unieron unas incesantes lluvias».

Palomo hace hincapié en que los efectos devastadores de un suceso extraordinario no han de motivar forzosamente la mejora de las infraestructuras. Sí matiza que hay cuestiones específicas y concretas susceptibles de ser renovadas, pero una revisión general «no iba a evitar una situación de emergencia» como la que ahora recuerda.

Averías frecuentes, los daños colaterales

El coste de las intervenciones aprobadas por el Ayuntamiento de El Espinar para recuperar el estado de los viales dañados asciende a unos 500.000 euros, recuerda la alcaldesa. Sin embargo, los efectos colaterales (horas extra, gastos de personal o la subcontratación de empresas para los arreglos, por ejemplo) han encarecido la factura. El municipio contó desde el primero momento con la ayuda de la Administración regional y de la Diputación. Los cálculos del coste que supuso la catástrofe de hace un año se acercan a los 1,5 millones de euros.

La destrucción que dejó tras de sí no solo se cuantifica en términos contantes y sonantes; también se refleja en un año plagado de problemas, sobre todo en la red de saneamiento y de suministro, revela la regidora, quien llama la atención sobre «las múltiples averías surgidas como daño colateral». Ha habido calles de La Estación de El Espinar que han soportado hasta seis u ocho averías en las redes que atraviesan su subsuelo, añade Palomo.

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