El espíritu de La Leyenda Continúa

Motociclistas llegados de Francia aplauden la organización. /A. de Torre
Motociclistas llegados de Francia aplauden la organización. / A. de Torre

Moteros llegados de distintos puntos de España y también de otros países destacan la camaradería que encuentran en Cantalejo

QUIQUE YUSTECantalejo

La Leyenda Continúa regresó a Cantalejo, donde se respira pasión por las motos y por todo lo que ello conlleva. El encuentro encarna y escenifica un estilo de vida que bajo el pinar próximo a las instalaciones de El Hoyal reúne a miles de moteros y, también, a algún que otro curioso. A pesar de ser el tercer año, todavía hay algún vecino que no conocía bien las entrañas de la cita. Algunos lo comprobaron de primera mano, y tras interesarse por las actividades y por la naturaleza del evento, decidieron inscribirse a pesar de no ser moteros, como reconoce el alcalde de Cantalejo, Máximo San Macario. No tienen moto –de momento– pero han quedado prendados del ambiente , de las hogueras y la buena compañía. Todos son bienvenidos.

La celebración motera apenas contabiliza incidentes. La convivencia durante casi 72 horas consecutivas no se ve perturbada por discusiones o comportamientos incívicos. Todo lo contrario. El buen ambiente impregna cada lugar del pinar, donde amistades de muchos años se ven reforzadas y muchas otras nuevas toman forma. Los lazos que se forjan son tan fuertes que convierten a concentración briquera en una cita obligada en el calendario.

Reencuentros

Marcada en rojo, no hay pretexto que sirva para perdérsela. Son numerosos los grupos moteros, con miembros procedentes de diferentes puntos de la geografía española, que se reúnen una única vez al año en la localidad segoviana. Así, los abrazos en los reencuentros son intensos y duraderos, necesarios también tras cientos –o incluso miles– de kilómetros de viaje. Los hay llegados desde Melilla «para ver a los amigos y disfrutar del buen ambiente que hay en Cantalejo».

También los hay que deciden encontrarse a mitad de camino. Un grupo de cinco, formado por tres moteros de Bilbao y dos de Barcelona, llegaron juntos a El Hoyal. «Lo mejor de esta concentración es el ambiente», confiesan mientras cogen fuerzas al calor de una hoguera al mismo tiempo que disfruta de una reconfortante merienda. No hay tiempo para el aburrimiento, porque entre conversación y conversación hay conciertos, rutas, homenajes o conferencias que reúnen a centenares de moteros, mientras otros muchos se conforman con la nada despreciable experiencia de circular entre la nieve.

Cantalejo también es punto de encuentro ya tradicional para moteros llegados desde puntos de toda Europa. Si el primero en llegar fue Gerónimo en su sidecar desde Francia, no fueron pocos los compatriotas que acudieron a la Leyenda Continúa desde el país vecino. Es el caso de un grupo de Bretaña, que por segundo año asiste a la concentración briquera, de la que se declaran fieles seguidores. «Nos encanta el ambiente, la comodidad y el espíritu que se respira; es un placer para todo amante de las motos», aseguran. Ya se han emplazado para repetir las vivencias de al Leyenda en 2019.

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