«España tiene rigurosos sistemas de vigilancia y control analítico del agua»

La doctora Cristina Abreu posa junto al Acueducto. /Antonio De Torre
La doctora Cristina Abreu posa junto al Acueducto. / Antonio De Torre

Cristina Abreu, especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital General, recomienda beber «entre dos y dos litros y medio de agua» al día

CÉSAR BLANCOSegovia

Si quieren saber algo más sobre los beneficios que posee el agua sobre la salud o si la calidad de la que bebemos es buena y adecuada, tienen una cita este martes día 12, a las 19:15 horas, en el Museo Esteban Vicente de Segovia con el Foro del Agua que organiza El Norte de Castilla con el patrocinio de Aquona. El encuentro estará protagonizado por la conferencia que ofrecerá la endocrina y nutricionista en el Complejo Asistencial Hospital de Segovia, Cristina Abreu. La ponente es especialista en Endocrinología por la Clínica Universidad de Navarra desde 2006.

En los últimos años, desde la unidad de Endocrinología del Hospital General de Segovia, su departamento ha colaborado en múltiples ensayos clínicos de gran interés científico y de reconocimiento nacional e internacional, además de desarrollar trabajos de investigación en diabetes mellitus y la obesidad.

–Titula su conferencia ‘El agua, una gran joya’. ¿Es el bien más preciado que tienen las personas y quizás de los menos apreciados?

–El agua es un elemento esencial para mantener nuestras vidas y la del resto de seres vivos. Aunque es un elemento muy abundante en nuestro planeta, la cantidad de agua dulce existente es muy limitada y su calidad está sometida constantemente a distintas presiones. Su cuidado y conservación es fundamental para el suministro de agua de bebida, producción de alimentos y uso industrial.

–¿Qué aportación posee el agua a la nutrición?

–El agua es fundamental para todas las funciones del organismo y es el componente corporal mayoritario en el cuerpo humano. Un lactante está formado por un 70% de agua, un adulto varón en torno al 55%, un 46% en el caso de una mujer en el mismo intervalo de edad. El reconocimiento de la importancia de una correcta hidratación se ha incrementado en los últimos años, y es a partir de este siglo cuando esta área de la nutrición adquiere justificado protagonismo. Aunque dependemos de ella, nuestro organismo no es capaz de fabricarla ni almacenarla en cantidades suficientes, por eso es tan importante un consumo regular. En la actualidad, las guías de alimentación incluyen entre sus consejos ingerir una determinada cantidad de líquidos.

–Imagino que los beneficios de una buena hidratación son múltiples. Podría enumerar algunos de ellos relacionados, por ejemplo, con el riesgo cardiovascular, la hipertensión, la diabetes, etcétera.

–La ingesta inadecuada de líquidos, además de favorecer la deshidratación, puede tener relación con algunas patologías: litiasis renal, infecciones del tracto urinario, quizás con algunos tipos de cáncer, enfermedad dental, estreñimiento, alteraciones del metabolismo proteico, lipídico, alteraciones dermatológicas, patología geriátrica y cognitiva. Además de la cantidad de líquidos necesarios para asegurar un balance hídrico adecuado en cada situación fisiológica, es importante tener en cuenta el perfil nutricional de las distintas bebidas y su obligado equilibrio en el conjunto de la dieta. El agua no es solamente un elemento hidratante; tiene también una dimensión terapéutica, lúdica, estética, cultural y gastronómica. El contenido de minerales presente en el agua puede tener influencia en el metabolismo de las grasas de ahí que pueda disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y mejorar la densidad mineral ósea previniendo la osteoporosis.

De dos a dos litros y medio

–¿Existe un canon o patrón que diga qué agua es más o menos saludable?

–La estimación de las necesidades de agua es compleja, ya que depende de muchos factores, tanto endógenos –edad, sexo, producción de calor por el cuello...– y exógenas –temperatura y humedad ambiental, altitud, dieta, etcétera–. La ingesta de agua viene determinada por la cantidad de agua que bebemos, ya sea del grifo o embotellada; la que procede de los alimentos, como las frutas o verduras, y otras bebidas, tipo leche, caldos, zumos o infusiones. La recomendación para una persona adulta sana es un consumo de entre dos y dos litros y medio al día de agua, que equivale aproximadamente a ocho vasos de agua. El agua potable, o agua para el consumo humano, puede ser consumida sin restricción para beber o preparar alimentos. Los controles sobre el agua potable suelen ser tan severos o más que los aplicados sobre las aguas minerales embotelladas.

–¿Pero es mejor el agua embotellada o del grifo?

–El consumo de agua del grifo en España es muy seguro y prácticamente no existen diferencias entre ambas en cuanto a la composición química. Sin tener en cuenta el aspecto económico, siendo el agua del grifo muchísimo más barata, el agua embotellada genera toneladas de residuos plásticos que provoca un problema medioambiental cuando no se reciclan adecuadamente. Desde la OCU recomiendan el agua del grifo como «la mejor opción para hidratarse».

–¿Llega con el tratamiento adecuado a los hogares para su uso y consumo?

–El agua de consumo puede considerarse de buena calidad cuando es salubre y limpia; es decir, cuando no contiene microorganismos patógenos ni contaminantes a niveles capaces de afectar adversamente la salud de los consumidores. Nuestro país cuenta con abastecimientos de alta calidad y rigurosos sistemas de vigilancia y de control analítico que permiten que el agua llegue en buenas condiciones a nuestros hogares y sea consumida con seguridad. Para ello, el agua se somete previamente a un tratamiento de potabilización y a controles sanitarios.

Uso responsable y moderado

–¿Cómo afecta una situación de sequía como la actual a la calidad del agua que bebemos?

–La posición geográfica de la Península Ibérica condiciona en gran parte de nuestro territorio la disponibilidad de agua. Hay zonas del país que sufren periodos prolongados de escasez de lluvia, mientras la demanda de agua no deja de aumentar. A ello debemos añadir las predicciones de cambio climático en los años venideros, que previsiblemente afectarán también a la disponibilidad de agua. Esto supone un gran esfuerzo a todos los niveles para lograr que la población pueda ser abastecida con agua de calidad. Nosotros los consumidores debemos concienciarnos de un uso responsable y moderado con la intención de prolongar la disponibilidad de este preciado recurso. La administración y las empresas del mundo del agua se esfuerzan por mejorar y conseguir nuevos recursos. La desalación y la reutilización pueden constituir fuentes alternativas para algunos usos.

–¿Cuáles son los síntomas de la carencia de agua en el organismo?

–Entendemos por deshidratación el proceso en el que las pérdidas de agua son superiores a las ingestas. La gravedad de la deshidratación dependerá de la velocidad con la que se ha perdido el agua. Si la pérdida es brusca, los síntomas serán más graves y rápidos; mientras que si la pérdida es gradual, el organismo activará mecanismo compensadores. Dependiendo del porcentaje de agua perdida, comenzamos sintiendo sed, boca seca, fatiga, debilidad... y en casos más graves en los que las pérdidas de agua oscilan entre el 7% y el 10% presentamos alteraciones neurológicas, musculares y renales.

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