Diversión en torno al arte

El artista plástico Iván Montero posa en el Museo Esteban Vicente. /Diego De Miguel - ICAL
El artista plástico Iván Montero posa en el Museo Esteban Vicente. / Diego De Miguel - ICAL

Unos 4.000 escolares de Infantil y Primaria de Segovia vivieron el año pasado la experiencia de «sentirse artistas durante un rato»

EL NORTESegovia

El Museo Esteban Vicente de Segovia encargó hace tres años el programa educativo al artista plástico local Iván Montero. Una experiencia que parte de una idea clara y concisa para que personas de todas las edades, en una hora y media, puedan descubrir qué es un museo de arte contemporáneo. Para Montero, todo el mundo tiene una parte artística que puede explorar para experimentar y, lo más importante, para divertirse.

La actual directora del Esteban Vicente, Ana Doldán, conocía la trayectoria docente en la universidad del artista plástico segoviano Iván Montero, durante su estancia en México, donde estuvo cerca de un decenio «y trabajé para la Autónoma durante siete años». Montero había regresado a su ciudad natal hacía un par de años y aceptó la propuesta de hacerse cargo del programa educativo de la pinacoteca. «Estoy encantado porque desde el primer día ha sido una experiencia fantástica», resume el pintor en declaraciones a Ical.

Los objetivos que se marcó desde el principio y que sigue cumpliendo son cuidar el planteamiento de la hora y media que está con cada grupo para «aportar lo máximo para acercar a la gente un museo de arte contemporáneo» unido a la difusión de la obra de Esteban Vicente y de los artistas que protagonizan sus exposiciones temporales. Iván Montero explica que donde más nota que deja esa impronta, «esa semilla», es en los grupos de los niños y los jóvenes a los que, por sus sonrisas y comentarios, tiene claro que consigue que se vayan sabiendo que «un museo es algo divertido y atractivo». Al responsable educativo del Esteban Vicente le parece primordial que los niños al salir de los talleres «hayan hecho arte con sus manos» y, además, «hayan entendido arte abstracto con ese condición extra que tiene con las preguntas que genera».

El Esteban Vicente, como ocurre en los grandes museos españoles e internacionales, se suma a la corriente de cambiar los estereotipos o prejuicios sobre este tipo de instalaciones culturales y apostar por «divertirse con el arte». Iván Montero asegura que, durante esa hora y media de experiencia educativa, «nos reímos, hablamos, imaginamos, soñamos y construimos», en definitiva, «hacemos un montón de cosas en pro de imaginar y de generar una imagen cercana a lo que hace un artista plástico de renombre». Con todos los participantes, el pintor segoviano tiene el mismo reto: «Que ellos se sientan artistas durante un rato», porque tiene absolutamente claro que «todos tenemos una parte creativa». Él les facilita los medios y las herramientas para «en ese momento expresarte y contarlo de una manera libre con todos los materiales que aportamos».

A ello se suma «el incentivo de ver obra en directo de autores con un poder estético tan fuerte que han influido en tantas generaciones». Y mientras se divierten, ocurren otras muchas cosas porque siempre hay «un poso» para inculcarles «el sentido ecológico, la sensibilización hacia las artes y la vida, el sentido de observación o el sentido crítico».

Durante hora y media, «nos reímos, hablamos, imaginamos, soñamos y construimos»

En el programa educativo del Esteban Vicente, resume su director, hay que «investigar, pensar y observar», lo que da siempre como resultado una obra de arte. Lo que sale de aquí siempre es una obra de arte, tengas o no conocimientos previos, es alucinante lo que se produce en un espacio como éste», asegura Iván Montero.

El año pasado vivieron esta experiencia con 4.000 escolares de centros educativos de Segovia capital y provincia de Infantil y Primaria. Con algunos de estos alumnos ya ha tenido varios encuentros. «Si repites es porque funciona», señala Montero, quien añade que «voy viendo crecer a los niños y me hace sentirme muy a gusto».

También participan alumnos del resto de niveles de la enseñanza pública, hasta la Universidad de la Experiencia, y luego están lo grupos procedentes de todo tipo de asociaciones y colectivos sociales o de ayuda, así como instituciones y universidades vinculadas con el mundo del arte.

Para Iván Montero, la propuesta educativa del Esteban Vicente está al mismo nivel que otros grandes museos, como ha podido comprobar en sus viajes por el mundo «con mi obra». Allá donde le lleva su faceta como pintor, busca tiempo para ver cómo se lleva a cabo la parte docente y así «aportar nuevas maneras de contar y que todos aprendamos». Una experiencia en la pinacoteca, afirma, que le enriquece en todos los sentidos. «Soy un tipo egoísta porque el que más aprende soy yo. Me voy a mi estudio con la cabeza llena de pájaros».

Los días 27 y 29 habrá un taller «vinculado a lo que tenemos expuesto en el museo»

Iván Montero hace especial hincapié en que la oferta educativa del museo está abierta a grupos privados. «Es algo que adoro», afirma el artista, que comparte esta iniciativa con grupos de amigos de cualquier edad que deciden «venir a Segovia a comer cochinillo para luego meterse en el museo y oír y ver arte». Una propuestas para «manipular objetos y llevarte esa pieza que has hecho como recuerdo con Segovia, algo más emocional que te conecta con Segovia, que transciende. Toda una experiencia abierta», resalta el artista plástico.

Hasta el 16 de enero, el Museo de Arte Contemporáneo de Segovia ofrece una exposición temporal que une la obra y la vida de dos artistas: Esteban Vicente y Eugenio Granell. Gracias a sus piezas y esculturas, Iván Montero puede trabajar «la tridimensión, la escultura, el sueño y el arte abstracto».

En esta exposición se habla de Vicente y Granell, de sus intentos por «intentar juntarse, abrazarse conocerse y no lo consiguen pero están siempre influenciándose». Para Montero, es la historia de dos artistas que «se aportan constantemente y generan cosas como esta muestra que nunca se había visto».

Los sábados por la mañana, vinculado a esas exposición temporal, se desarrolla un taller de elaboración de juguetes artísticos, para lo cual se utilizan materiales de la vida cotidiana, como restos de madera, pigmentos o papel. Cada participante puede aportar objetos reciclados de su entorno para realizar la actividad.

Propuesta navideña

Y para los días 27 y 29 de diciembre, el Esteban Vicente ofrecerá otro taller vinculado «a lo que tenemos expuesto en el museo, pero algo más extraordinario en dimensiones y materiales». Una iniciativa en la semana entre Nochebuena y Nochevieja para los niños segovianos que están de vacaciones y para los que vengan de visita a la capital.

Además, se puede visitar la muestra permanente sobre el pintor de Turégano, único miembro español de la primera generación de la Escuela de Nueva York del expresionismo abstracto americano. En ella se pueden admirar sus dibujos y collages en blanco y negro, con su investigación sobre «graffiti y pulverización de pintura que hizo en los años 40», explica Iván Montero.

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