Segovia refuerza la seguridad para evitar posibles ataques terroristas

Los bolardos de granito protegen el Acueducto, pero no del todo.
Los bolardos de granito protegen el Acueducto, pero no del todo. / A. de Torre

El Ayuntamiento estudia cómo proteger las zonas más concurridas tras los atentados de Cataluña

CLAUDIA CARRASCALSegovia

Desde los atentados de Cataluña, son muchas las ciudades que han anunciado un incremento de las medidas de seguridad en los lugares de mayor afluencia. Segovia es una de ellas. Hasta el momento, se ha optado por reforzar la presencia de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Navidades, Semana Santa o las fiestas de San Juan y San Pedro son algunos de los momentos elegidos por el Ayuntamiento, en colaboración con la Subdelegación del Gobierno, para multiplicar el número de policías en las calles, debido a la especial aglomeración de personas. El protocolo que se ha desarrollado los últimos meses también incluía cortes de tráfico en determinados accesos al casco antiguo. No obstante, desde finales de agosto, el Ayuntamiento está elaborando un estudio de las zonas con más riesgo, con el fin de determinar si es necesario establecer maceteros, bolardos u otras medidas adicionales. Eso sí, la alcaldesa, Clara Luquero, ha manifestado que, en lugares como la avenida del Acueducto, la plaza de Artillería, la Calle Real o la Plaza Mayor, los sistemas que se instalen tendrían que ser móviles, es decir, que puedan anularse para permitir el paso de los servicios de emergencias y de los transportistas.

Aunque Segovia no es una ciudad grande, ni de importancia internacional, en menos de un año la Policía ha detenido a cuatro yihadistas, tres de ellos en abril, y otro en diciembre de 2016. El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha recomendado a los ayuntamientos que valoren la implantación de medidas pasivas de seguridad para reducir los daños que pueda causar a la población un acto terrorista de estas características en los lugares más concurridos. Segovia una ciudad que recibe al año más de 750.000 visitantes tiene lugares en los que podría ser clave reforzar la seguridad, entre ellos:

1. El Acueducto

Cientos de segovianos, pero sobre todo turistas procedentes de todo el mundo, recorren a diario las inmediaciones del Acueducto y se fotografían delante de sus arcos. En 1992, hace ahora veinticinco años, se tomó la decisión de cortar el tráfico con el fin de proteger la piedra del monumento. Este corte implicó, además, la peatonalización de la avenida del Acueducto y del Azoguejo. Para que los vehículos cumplan esta restricción, hay en torno a una treintena de bolardos de piedra unidos por cadenas de metal que impiden el paso de los coches. Tan solo hay tres posibles accesos, dos a los laterales y uno central, del que sale un paso de cebra que comunica con los bares y restaurantes del principio de la avenida del Padre Claret. Estas entradas solo las atraviesan peatones, bicicletas vehículos de emergencias y aquellos que transportan mercancías a los comercios y establecimientos de la zona, eso sí, estos últimos lo hacen solo durante una franja horaria de entre tres y cuatro horas por la mañana. Esta situación dificulta el paso, pero no sería un impedimento si tratara de atravesar el monumento un vehículo, incluso de grandes dimensiones. No obstante, es una de las zonas más vigiladas y a cualquier hora del día es fácil encontrar una o varias patrullas en las proximidades.

2. Calle Real

Es la calle comercial por excelencia, peatonal y completamente restringida al tráfico, salvo para la actividad de carga y descarga, permitida entre las 7:30 y las 10:15 horas, y a los vehículos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o sanitarios. El acceso a cualquier otro medio de transporte a motor tan solo sería posible a través de la plaza de Artillería. No obstante, se trata de una vía estrecha y altamente concurrida a cualquier hora del día y en cualquier época del año, por lo que las consecuencias de lograr acceder a ella con la intención de provocar un atropello masivo podrían ser terribles. A mitad de recorrido se encuentra la plaza de Medina del Campo, que permite el acceso por una escalinata a la plazuela de San Martín, en la que hay un elevado grado de seguridad porque no existen rampas a través de las cuales los vehículos puedan acceder desde la Calle Real, pero tampoco podrían hacerlo desde la calle José Canalejas, de la que está separada por un muro de piedra y varios bolardos.

3. Plaza Mayor

El sistema de regulación del tráfico implantado en la Plaza Mayor y sus aledaños ha supuesto la eliminación de las barreras de acceso a esta zona de prioridad peatonal. Al estar permitido el paso a determinados colectivos con vehículos a motor (residentes, clientes de hoteles o prestación de servicios), podría acceder, incumpliendo la ley, cualquier otro vehículo. La Plaza Mayor cuenta con siete accesos, pero tan solo uno de ellos, el de la plaza del Potro tiene un bolardo retráctil de control de acceso.

4. Alcázar

En la calle del Marqués del Arco, en dirección al Alcázar, hay unos cuantos bolardos de hierro, pero su finalidad, más que garantizar la seguridad, es la de separar y definir calzada y acera, pues ambas se encuentran al mismo nivel. Pasado el número 7, aparece en el lado izquierdo otra fila de estas estructuras que alertan de estrechamiento que se produce en la acera. Ni en la plaza de la Merced ni en la calle de Daoiz existen barreras ni bolardos, a pesar de que el escaso espacio destinado a los peatones solo les permite circular de uno en uno. Eso sí, al llegar a la ronda de Juan II existen decenas de bolardos que impiden el acercamiento de los vehículos a la muralla. El Alcázar se encuentra completamente vallado y solo la entrada principal podría ser susceptible de ser atravesada por un vehículo.

5. Avenida Acueducto

A la avenida del Acueducto se accede a través del paseo de Ezequiel González, pero los vehículos solo pueden entrar al aparcamiento, al comienzo de la calle. El resto de la vía se reserva para la salida de los turismos del párking, así como la de aquellos que transportan mercancías a los negocios de la zona. La calle está blindada con más de 200 bolardos de hierro. No obstante, entre el Azoguejo y el número 21, que constituye el área peatonal, no existe ningún tipo de barrera o media de seguridad fija o móvil.

6. Somorrostro

En este rincón que conecta las calles de Buitrago y Puente de Muerte y Vida con las de Independencia y Muerte y Vida, decenas de niños juegan a diario. Las aceras carecen de bolardos, pero el área de juegos infantiles está protegida por un vallado metálico. Para entrar en ella hay que pasar por una zona de adoquines dispersos que ralentizan y dificultan el desvío a esta zona peatonal de la plaza.

7. Universidad

Los alrededores de esta plaza de circulación giratoria están muy frecuentados por los estudiantes del campus María Zambrano. Con el buen tiempo, los hosteleros ponen alguna terraza en las inmediaciones, que los alumnos aprovechan en sus descansos, eso si, un vehículo podría salir del asfalto con facilidad en esta zona. Tan solo algunos árboles o los propios coches aparcados al final de la calle de Blanca de Silos pueden hacer de pantalla.

8. José Zorrilla

Árboles, bancos y farolas recorren la parte de la acerca más próxima al asfalto, pero no es hasta el número 26 cuando comienzan a aparecer los pivotes metálicos. Esta medida no impediría el paso de un vehículo que podría acceder a las aceras a través de los anchos pasos de peatones o de otros puntos de la vía que carecen de cualquier barrera. El área de juegos infantiles cuenta con vallado, pero una vez que se pasa esta zona no hay ningún tipo de medida de seguridad, salvo unos bolardos de piedra circulares en un saliente de la acera y algunos metálicos en las zonas de contenedores.

9. Padre Claret

En esta arteria hay numerosos setos o zonas ajardinadas valladas que separan la calzada de las aceras. Ni estos ni otros elementos de protección existen, sin embargo, en el ensanchamiento del primer tramo, en el que abundan los restaurantes. Tampoco en la zona del colegio Claret.

10. Vía Roma

También sale del Acueducto. Cuenta con un primer tramo que carece de comercio o viviendas y en la que las medidas de seguridad son inexistentes. Por el contrario, en la zona más residencial aparecen con frecuencia las vallas y setos que impiden que un vehículo pueda cruzar al área peatonal de la calle. Además, sería complicada la circulación de cualquier medio transporte de grandes dimensiones por esta calle debido a los espacios ajardinados del recorrido y por la presencia de numerosas infraestructuras como farolas, señales, paradas de autobuses o contenedores.

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