«La decisión no es apocalíptica, tanto el Reino Unido como la UE sabrán aguantar el temporal»

Jesús María Alonso, durante su intervención. /Antonio de Torre
Jesús María Alonso, durante su intervención. / Antonio de Torre

El catedrático Jesús María Alonso analiza los efectos del ‘brexit’ en las XII Jornadas de Análisis Económico de la Empresa y las Instituciones

CLAUDIA CARRASCALSegovia

La ruptura del gran mercado generado por la Unión Europea, las incertidumbres en las negociaciones y la vuelta a finales de los años sesenta en las relaciones comerciales entre el Reino Unido y Europa, serán algunas de las consecuencias más destacadas del ‘brexit’, tal y como explicó ayer el catedrático en Ciencias Económicas de la UVa Jesús María Alonso. La de Alonso fue la última de las ponencias de las XII Jornadas de Análisis Económico de la Empresa y las Instituciones, organizadas por la Universidad de Valladolid, que acogió ayer el edificio Vicerrector Santiago Hidalgo bajo el título ‘Economía y territorio: Una visión actual’.

Los efectos del ‘brexit’ centraron esta conferencia, en la que el catedrático insistió en que será más importante ver como los países que componen esta comunidad salen definitivamente de la crisis que las consecuencias de la salida del Reino Unido. A su juicio, «esta decisión no es apocalíptica y tanto el Reino Unido como Europa sabrán aguantar el temporal sin dramatismos».

Aunque defendió que las consecuencias serán más institucionales que económicas, recordó que el Brexit supone romper un gran mercado para volver a mercados nacionales menores con un importante coste para todos los implicados a largo plazo. Esta decisión tampoco ayudará a la salida de la crisis y ya está generando incertidumbre en los inversores, lo que ha motivado la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento del FMI.

Inevitable será también, en su opinión, que las relaciones comerciales entre los implicados retrocedan hasta las de finales de los años 60, ya que el Reino Unido forma parte de la UE con efecto desde 1973. «Un paso hacia atrás que supondrá el cierre del comercio y una mayor sensibilidad hacia lo nacional que no buscará el bienestar». Además, alertó de que la producción exclusiva para el mercado nacional «encarece los costes, la vida y da menos oportunidades».

No obstante, puntualizó que los efectos económicos todavía están por determinar porque serán el resultado de la negociación que se establezca y del escenario en el que el Reino Unido salga de la UE. «Se habla de salida dura o blanda, pero de ser blanda no puede producirse al estilo de Noruega o Suiza, ya que el Reino Unido tendría que aceptar el libre movimiento de personas, a lo que ya han votado en contra, y hacer aportaciones al presupuesto comunitario», aseveró.

Repercusión en el turismo

En España hay sectores que podrían verse más afectados por este abandono, como es el turismo, ya que aproximadamente el 23% de la factura corresponde a visitantes británicos, subrayó. Además, en el saldo de la balanza comercial España factura 24.000 millones a los británicos al año e importa por un valor de 14.000 millones, lo que da un superávit de 1% del PIB. «No dejarán de producirse intercambios, pero sí que disminuirá la competitividad debido a los aranceles», explicó. Los servicios financieros británicos también se verán seriamente perjudicados, ya que España es el segundo país después de Estados Unidos que más servicios de este tipo demanda de Londres.

En su opinión, la única opción es una salida de la comunidad «negociada, larga, en buen tono y sin ruptura de la posición europea» Lo más importante para no poner en riesgo a la Unión es, tal y como expresó, «no lanzar el mensaje de que salir de la Unión Europea es gratis, porque puede tener efecto de imitación y ser utilizado por políticos irresponsables para ganarse votos».

Es una conducta que calificó de «fácilmente vendible», en especial a los más débiles económicamente o a la gente menos formada. Asimismo, alerto de que en países como Polonia o España podría darse este efecto de imitación, ya que rondan el 50% de personas que están de acuerdo, al menos, con el referéndum sobre si se deben de pertenecer o no a la UE. En Francia también ronda el 47 por ciento las personas que quieren salir. A nivel institucional aboga por mantener una posición de mayor integración, aunque el futuro de la UE tendrá mucho que ver con los éxitos y la evolución de los datos económicos que se logre en los próximos meses. También será importantes los resultados de las elecciones en cada uno de los países, ya que con Le Pen en Francia o con partidos euroescépticos la situación sería más complicada, confirmó. En cuanto al papel del Reino Unido en la Unión Europea durante sus cuarenta años de pertenencia Alonso insistió en que «siempre ha sido un país euroescéptico, que en muchos casos se ha dedicado a poner palos en las ruedas de la integración».

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