Los cuatro mil camareros de la provincia mantienen vivo el motor de la economía

Loa camareros celebran la procesión con la imagen de santa Marta en los alrededores de la iglesia de San Millán.
Loa camareros celebran la procesión con la imagen de santa Marta en los alrededores de la iglesia de San Millán. / A. de Torre

La asociación de Segovia celebra su fiesta y anima a continuar la apuesta por la formación

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

Fueron más de quinientos y en la actualidad son unos cien menos, alrededor de 425, pero continúan como una de las asociaciones con mayor número de socios de la provincia. «¡Y todo el mundo paga la cuota!», declara Pablo Martín, 21 años como presidente de la Asociación de Camareros de Segovia y su Provincia. Los camareros son muchos más que los asociados, que podrían representar por encima del 10% de todos los que trabajan en bares, restaurantes, discotecas o bares de copas, aunque no hay una cifra cierta, no solo porque fluctúe la de fijos sino porque también cambia de forma estacional.

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Los camareros celebraron ayer su fiesta patronal, Santa Marta, como de costumbre, con la procesión y la misa en San Millán primero, el reparto de la tajada al son de dulzaina y tamboril de Los Pakos con el recorrido por las calles céntricas y la parada de la caravana de La Talanquera en la Plaza Mayor, y con la becerrada por la tarde. Para festejar que la profesión está bien, que hay pocos camareros en paro y que permanecen poco tiempo sin trabajo, porque hay movimiento, no es difícil encontrar empleo. Los últimos datos del paro muestran un aumento sobre todo en el sector servicios, con 156 parados más y probablemente muchos de ellos procedentes de contratos estacionales de hostelería. Pero entre la profesión no es un motivo de preocupación. El dinamismo, el cambio de empresa, es una constante.

Apunta Pablo Martín que «hay demanda de puestos de trabajo de camarero. Los datos turísticos de este año y sobre todo del verano son muy positivos para España, pues hemos crecido más de un 18% y ha Segovia le ha tocado también una parte importante porque es una ciudad cercana a Madrid y está de moda». Es un éxito favorecido por la cercanía a Madrid, sí, pero también por «el esfuerzo de todos, de los profesionales y de los hosteleros». La formación, con cursos de sumilleres o de camareros de sala, está dando unos resultados «sumamente positivos», y también que la gastronomía local goza de un merecido reconocimiento.

Puede hacerse una estimación para llegar a una cifra aproximada: si en la provincia existen en el conjunto del sector servicios alrededor de 5.400 empleados, y si hay en torno a 1.200 establecimientos de hostelería, con una media de tres camareros en cada uno, en toda Segovia podría haber unos 4.000. Sin contar los extras ni otros trabajadores que no son profesionales de barra o de mesa. La cifra es representativa de la importancia y la fortaleza del sector turístico, uno de los motores de la economía segoviana, con un volumen de empleo superior probablemente a las siete mil personas, 2.500 en la provincia y el resto en la capital, calcula Martín. Y «prácticamente con un nivel cero de paro», recalca. Precisamente por ese dinamismo y por disponer de una clientela asegurada todos los fines de semana del año y en crecimiento el resto del día de la semana.

A este respecto, asegura el presidente de la Asociación de Camareros que «Segovia tiene bastante empleo eventual, pero también tiene mucho empleo fijo porque tiene turismo durante todo el año, con mucha afluencia de público en verano y el resto de los meses».

También parecen recuperarse los salarios. Pablo Martín explica que desde 2007, por efecto de la crisis económica generalizada, hubo recortes en el sector, como en otros. Muchos camareros dejaron de cobrar los complementos en ‘B’ que nadie reconoce que recibe ni que paga. Pero la situación ha ido mejorando y el convenio colectivo vigente hasta el próximo enero estableció una salarios para camareros y jefes que este año están, según las categorías profesionales y de los establecimientos, de 965 a 1.118 euros mensuales, con una subida del 1,5% respecto a las tablas de 2016.

El futuro será mejor con mayor formación, comenta Pablo Martín. Subraya que es necesario que los camareros completen su formación y, por ejemplo, cita las conversaciones a nivel europeo (acaba de estar en Burdeos en una reunión de la Asociación Internacional de Sumilleres) y con los ministerios de Trabajo y Agricultura y el ECyL para conseguir la certificación profesional de sumiller basada en los requisitos que se exigen aquí. Espera que sea realidad a corto plazo a través de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). Es una muestra, subraya, de que la profesión tiene que estar regulada y en continua formación.

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