De Calle en Calle: Calle del Carmen

Un convento dedicado a la cultura

Edificios de la avenida del Acueducto. /A. de Torre
Edificios de la avenida del Acueducto. / A. de Torre

La sala de la Fundación Caja Segovia da vida a la tradicional calle del Carmen

CLAUDIA CARRASCALSegovia

A la calle del Carmen se accede por una estrecha bajada con pronunciadas escaleras. Es una típica vía segoviana que siempre se ha caracterizado por el carácter y la antigüedad de las viviendas que en ella se encuentran. Como gran parte del casco histórico de Segovia está adoquinada y a pesar de ser una travesía sombría y escondida, los bares y restaurantes suelen sacar sus pequeñas terrazas con el buen tiempo.

Los coches y otros vehículos a motor también pueden circular por ella accediendo a través de la plaza de la Tierra con dirección a la plaza del Doctor Gila, ya en el barrio de San Millán. Sin embargo, no es un lugar de paso frecuente, ya que solo suelen estacionar en esta calle los vehículos destinados al reparto de productos a los locales de restauración de la zona.

Transcurre en paralelo a la avenida del Acueducto, por lo que los arcos del monumento más emblemático de la ciudad pueden verse desde la mayor parte de esta vía. Además, hay algunos edificios que conservan el esgrafiado popular en las fachadas segovianas de los siglos XV y XVI con el fin de embellecerlas.

Debe su nombre al convento del Carmen que en ella se construyó en 1603. Los carmelitas calzados se trasladaron a esta sede desde la Casa del Sol, antiguo matadero judío y actual Museo de Segovia, donde permanecieron desde su llegada a Segovia en 1593. Esta Orden se contraponía a la de los Hermanos Descalzos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, inspiradores de una vida monástica más austera.

Tal y como explica Juan Antonio Folgado en su libro ‘Las calles y plazas de Segovia y sus barrios incorporados’, años antes se encontraba en el mismo lugar el Hospital de Santa Catalina. Las obras de la nueva iglesia del convento comenzaron en 1618 y se prolongaron durante seis años. Sin embargo, a finales de 1624 se declaró un incendio que obligó a la reconstrucción de prácticamente todo el conjunto, aunque se logró recuperar la normal vida conventual.

La invasión napoleónica y la posterior desamortización supusieron un importante golpe para el convento y los frailes que residían en él tuvieron que exclaustrarse a partir de 1835. En 1848 se cedió este edificio a la fábrica de paños de Segovia, excepto la capilla, la sacristía y algunas habitaciones complementarias. Trece años más tarde, en 1861, un incendio devastador calcinó el inmueble.

A partir de 1963 se alzó en este solar el edificio de Oficina Central y Servicios Centrales de Caja Segovia que se inauguraron el 16 de octubre de 1966. De hecho, en la puerta de entrada, situada en la avenida del Acueducto, hay un relieve de Florentino Trapero y, junto a él, una placa en bronce que recuerda que en este enclave se situó la capilla dedicada a Nuestra Señora del Carmen y antiguo convento de Carmelitas Descalzos. La sala, cuya entrada se encuentra en la calle del Carmen, está construida sobre un terreno de casi 300 metros cuadrados. Constituía un bloque adosado al edificio principal pero con un uso netamente social y cultural.

La planta baja y la primera corresponden al salón de actos y el tercer piso fue en origen una sala de exposiciones, donde se desarrollaron muestras de artistas locales, pero también proyectos más ambiciosos, como la serie de exposiciones organizadas por la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Educación y Ciencia con fondos del antiguo Museo de Arte Contemporáneo, hoy Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Hasta el año 2002, la sala tuvo una actividad muy diversificada, abarcando desde actividades culturales como presentaciones de libros, conferencias, el ciclo Tertulia de los Martes o el Cine-Club de la Uned hasta eventos sociales y económicos, ya que acogió la sede de la Lonja Agropecuaria. Esta sala fue reformada y modificada en 2002, con motivo del 125 aniversario de la Caja, y desde entonces cuenta con un salón de actos con 176 butacas y el suelo tiene una ligera inclinación descendente para facilitar la visibilidad desde cualquier punto de la sala. En la parte superior está el segundo nivel del salón de actos con otras 64 butacas y la superficie total es de 389,40 metros cuadros.

A partir de entonces, se acometió también una profunda reforma en cuanto a su programación, pasando de ser un espacio que se cedía gratuitamente a colectivos, a albergar sobre todo programación propia que se diseñaba desde la Obra Social y Cultural de Caja Segovia.

Tras la desaparición de la entidad de crédito, la Sala está en manos de la Fundación Caja Segovia y aunque su uso mermó, poco a poco está recuperando protagonismo y en los últimos años acoge conciertos de la Sociedad Filarmónica, proyecciones de MUCES, el 3D Wire, celebraciones como el Día de la Policía o actividades promovidas desde la Fundación Don Juan de Borbón como la final del Concurso de Piano.

Además, este mes de diciembre la Fundación Caja Segovia ha conseguido devolver a la Sala su antiguo protagonismo cultural tras un acuerdo con la empresa Sercine para la proyección de películas.

La tradición se mezcla con la innovación en esta calle, ya que próximo a este edificio que lleva décadas desarrollando su actividad han abierto un nuevo negocio, Segoescape, dos jóvenes emprendedores. David Martín y Alma Galán pusieron en marcha hace un mes el primer juego de escape de la ciudad. Una historia creada por ellos mismos en la que los jugadores, de dos a seis, se convierten en detectives para tratar de encontrar un manuscrito en una galería de arte. Se trata de un juego que pone a prueba la habilidad y la lógica de los participantes que tienen que pasar por varias estancias resolviendo pruebas y acertijos para lograr el manuscrito en menos de una hora. Solo así superan el juego, algo que consiguen en torno al 60 por ciento de los participantes, explica Martín.

Esta actividad, cuyas temáticas son diversas en los diferentes locales, cuenta con adeptos por todo el mundo y en Segovia también ha tenido una buena acogida.

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