La Junta rebaja a nivel 1 el incendio de Navalilla

Un tractor trabaja, este viernes, en las labores de extinción del incendio del pinar de Navalilla. / Antonio de Torre

Los medios desplegados por la Junta y el Ministerio continúan trabajando en la zona afectada, aunque la Unidad Militar de Emergencias ya se ha retirado

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPENavalilla (Segovia)

La evolución favorable de la situación del incendio que se declaró en la tarde del jueves en el entorno de Navalilla ha propiciado que la Junta de Castilla y León haya rebajado el nivel de aviso de 2 a 1. La decisión se ha adoptado fundamentalmente porque el fuego ya no supone una amenaza para el casco urbano de la localidad segoviana ni para sus vecinos.

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A pesar de ello, el delegado territorial de la Administración regional en la provincia, Javier López-Escobar, hace hincapié en que no hay que bajar la guardia. Los técnicos y el operativo desplegado desde ayer en la zona afectada están pendientes de cómo evolucionan las temperaturas y las rachas de viento. Una conjugación fatal de los elementos meteorológicos podría dar al traste con el esfuerzo llevado a cabo en las últimas horas por controlar las llamas.

«Es peligroso»

El representante del Gobierno autonómico insiste en que el fuego contra el que llevan luchando los efectivos desplazados durante más de veinte horas, aunque se haya estabilizado, «es peligroso». Un buen síntoma de que el escenario ha mejorado a lo largo de la mañana es que los integrantes de la sección de la Unión Militar de Emergencias (UME) trasladada al lugar de los hechos en la noche del jueves han decidido retirarse poco después de relevarse en las tareas de extinción. Cerca de cien miembros de este servicio procedente de León, divididos en dos unidades, han colaborado en el control del incendio.

El puesto de mando del operativo se ha instalado en el aparcamiento de una empresa situada a la orilla de la carretera CL-603, que durante las horas más tensas de llamas y humo ha estado cortada al tráfico. Lo mismo que las vías que conducen a Carrascal del Río y a la cercana localidad de Burgomillodo.

Improvisado centro de operaciones

Cárnicas San Ignacio ha cedido el espacio de estacionamiento para que se instalaran los distintos equipos y estacionaran buena parte de los vehículos que luego han ido participando en las labores de extinción y de control del incendio. También ha proporcionado avituallamiento para las brigadas exhaustas y ennegrecidas por el humo. La nave está junto a la casa donde viven sus propietarios, que recordaban esta mañana el monumental susto de las horas previas.

«El humo impedía ver a cincuenta metros. Nos dijeron que sacáramos las cosas valiosas de casa, los animales y los vehículos» David San Ignacio, vecino de navalilla

«No se veía por la calle del humo que había», relata el joven David San Ignacio, quien agrega que hubo momentos de «pánico». Él y su familia también fueron avisados para que «recogiéramos las cosas valiosas y sacáramos los vehículos y animales» en el desalojo de la noche del jueves. Los vecinos pudieron regresar a sus viviendas unas dos horas y media después, sobre las 22:30 horas.

Por fortuna, no hubo necesidad de que ser evacuados al pabellón del instituto de Cantalejo, que ya estaba preparado para acogerles. Se da la circunstancia que este recinto no era la primera opción en la misma localidad briquera.

Pabellón anegado por la tormenta

Y es que en un principio se había pensado que fuera el polideportivo de dicho municipio, al que apenas separan ocho kilómetros de Navalilla. Sin embargo, una tremenda tromba de agua que cayó al mismo tiempo que el pinar ardía anegó el pabellón que iba a dar cobijo a las personas desalojadas por el fuego.

El alcalde de Cantalejo, Máximo San Macario, afirma que estaba todo listo y que restaurantes y bares de la localidad estaban avisados ante la posibilidad de que se alargara la estancia para proporcionarles comida. También se habían preparado mantas y se había ultimado la logística necesaria para la contingencia, en colaboración también con Cruz Roja y otros servicios asistenciales.

Mientras tanto, a lo largo de la mañana de este viernes, los helicópteros que participan en el despliegue refrescan el terreno aún humeante y tratan de sofocar los rescoldos lanzando toneladas de agua que recogen en sus bambis en el cercano embalse de Burgomillodo.

«Los peor que le puede pasar a uno es que le saquen de su casa» isidoro de pablos, alcalde de navalilla

También están movilizados cinco agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León, cuatro autobombas, una cuadrilla de tierra, dos técnicos, un tractor y dos especialistas en la lucha contra incendios forestales.

En las horas cruciales del suceso, han llegado a estar desplegados en al zona hasta 65 efectivos. López-Escobar confirma que el daño se ha concentrado en una superficie de pinar en el entorno de Navalilla. Más de 160 hectáreas han quedado arrasadas.

Un pueblo cercado

Con el plano en la mano, el delegado territorial señala cómo la extensión de las llamas durante las primeras horas llegó a casi acorralar y cercar el perímetro del municipio, de apenas 123 habitantes. La proximidad del fuego, el sentido de su avance y las condiciones meteorológicas que se daban en la tarde-noche del jueves obligaron a decidir la evacuación de treinta vecinos, en su mayoría gente anciana. Asimismo, sobre el mapa señala que, en un principio, una nave de una granja de conejos y dos casas sí han sufrido daños por el incendio.

A los tocones que seguían humeantes, el delegado territorial añade las pacas de hierba que continuaban ardiendo y que seguirán así probablemente varios días. Por eso conviene mantener la guardia alta y vigilar que esos resquicios no hagan renacer la devastación.

Apoyo entre alcaldes

El alcalde de Navalilla, Isidoro de Pablos, agradecía a homólogos de la comarca la ayuda prestada. Los ayuntamientos cercanos de Cantalejo, Burgomillodo, San Miguel de Bernuy Fuenterrebollo o Carrascal del Río, por citar algunos, han estado pendientes de la situación. Para De Pablos, al alarma que representa el humo es la mayor amenaza porque «lo peor que le puede pasar a uno es que le saquen de su casa» al llegar a una situación extrema como la que se vivió en la tarde-noche del jueves.

El suceso ocurrió a las 18:30 horas, cuando saltaba la alarma. El fuego -todo apunta que ocasionado por el rayo de una tormenta seca- prendía en el pinar de Navalilla. Al comprobar la cercanía de las llamas a la población, la Delegación Territorial de la Junta declaró el nivel 2 de peligrosidad por la posible afección al pueblo, según establece el Plan Plan de Incendios de Castilla y León.

El olor a quemado se pudo notar en la capital segoviana, que está a unos setenta kilómetros del lugar de los hechos. El humo también fue visible en varios kilómetros a la redonda, por ejemplo en Fuentidueña, localidad ubicada a unos doce kilómetros de Navailla, tal y como subraya el alcalde. Incluso en Cuéllar algunos vecinos cerraron las ventanas por los restos de humareda que llegaban a la villa arrastrados por el viento que sopló con rachas fuertes en la tarde-noche del jueves.

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