«La concisión de las redes sociales ha facilitado la difusión de los aforismos»

Ricardo de la Fuente. /El Norte
Ricardo de la Fuente. / El Norte

El profesor segoviano Ricardo de la Fuente se consolida en el género tras ganar el IV Premio Internacional José Bergamín de Aforismos

EVA ESTEBANSegovia

La suerte no se elige, pero a veces es necesario buscarla. Y si no que se lo digan a Ricardo De la Fuente López quien, tras un «año sabático» como profesor de Sanidad Animal en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, se inclinó por las letras y comenzó a escribir aforismos: «Fue un descubrimiento, como encontrar una forma de expresión que se adaptaba a mi situación mental y personal», asegura el autor de más de un centenar de trabajos científicos. Sin pausa ni «ninguna esperanza de ser premiado», se presentó al Premio José Bergamín: «Ha sido una gratificación máxima, quiero seguir en ello», afirma De la Fuente. Afincado en Madrid «desde que era pequeño», exhibe orgulloso sus raíces segovianas. Prueba de ello es la presentación de su libro el pasado 14 de agosto en su pueblo natal, Sacramenia, durante la tradicional semana cultural y tras una breve charla-coloquio sobre aforismos.

–¿Cómo y cuándo comenzó su andadura con los aforismos?

–Hace cuatro años, la Universidad Complutense me concedió un año sabático y, aprovechándolo, me apunté a un curso de cultura creativa. Poco a poco fui descubriéndolo y fue como encontrar una forma de expresión que se adaptaba bien a mi situación mental y personal.

–¿Ha sido una pasión oculta?

–Ha sido un gran descubrimiento. Cuesta identificarlo, sobre todo al principio, cuando no tienes claro si lo que estás haciendo es un aforismo de verdad. No te atreves ni a nombrarlo. Yo, sin ir más lejos, lo denominaba ‘brevería’. Pronto empecé a darme cuenta que me gustaba.

–¿Cualquiera puede escribir un aforismo?

–Eso dicen algunos. En mi opinión, todo el mundo puede escribir algún aforismo memorable, lo difícil es escribir muchos aforismos que sean salvables.

–¿Cree que las redes sociales con su concisión ayudan al despunte de los aforismos?

–Por supuesto que han facilitado la difusión del género, especialmente plataformas como Twitter, con la limitación de los 140 caracteres, y hay informes que lo avalan. Actualmente estamos inmersos en un ‘boom’ de las redes sociales que nos ha favorecido, pero también hay muchos peligros asociados a ello que no son fáciles de editar. También ha influido en el auge que los poetas hayan desembarcado en el aforismo, el llamado aforismo poético.

–¿Cuánto se tarda en escribir un aforismo?

–Una de las respuestas más típicas es toda una vida, pero hay aforismos que caen como de la nada, que parece que uno de pronto parece que se les ha encontrado. El aforismo no se busca, se encuentra, pero en mí no es así. Tengo que trabajar mucho el aforismo y las ideas. Se te viene a la mente una ‘protoidea’, lo apuntas en un cuaderno y, en algún momento, te pones a pensar en esas ideas y a ver cómo puedes darle forma. Es una cuestión bastante delicada, hay que darle muchas vueltas y encontrar las palabras precisas y el número exacto de ellas.

–¿Qué supone para usted ganar la IV Edición del Premio Internacional José Bergamín de Aforismos?

–Supuso la visibilidad que generó. Era un absoluto recién llegado cuando decidí mandar la selección, y pasé de no tener nada a compartir edición con grandes profesionales como Carmen Camacho, Andrés Neuman o Fernando Savater. Son gente que siempre he idolatrado, es un lujo. No tenía ninguna esperanza de ser premiado.

–¿Cuál es la temática de sus aforismos?

–Hasta la fecha habré escrito en torno a 1.000 aforismos, de los cuales uno se da cuenta después que muchos no son salvables. Todos ellos tienen una temática variadísima, toco todos los temas posibles y, cada uno, en función de sus gustos y estado de ánimo puede elegir.

–¿Cómo es Andar por la niebla?

–Es un libro con el que yo he gozado mucho escribiéndolo. Está compuesto por cerca de 280 aforismos de temática variada. Han sido muchas horas y con gran esfuerzo recompensado en el momento.

–¿Se puede vivir de la escritura?

–Si de la escritura es casi imposible vivir, de los aforismos muchísimo menos. Solo conozco a un autor que viva de los aforismos, pero solo los grandes como Vargas Llosa pueden vivir de ello, muy pocos pueden hacerlo.

–¿Se atrevería a dar el salto a otros géneros literarios como la novela o poesía?

–Me gustan mucho otros géneros como la narrativa, pero acabo de desembarcar en los aforismos y quiero mantenerme, he llegado para quedarme. El aforismo es un género minoritario, pero es muy difícil que no siga con ello. Con ellos muestras tu manera de ver el mundo, aunque haya aforismos que no representan tu visión, sino la forma de expresar una idea.

–¿Qué le queda pendiente después de ganar el Premio Bergamín?

–Ha sido una gratificación máxima, quiero seguir en ello y, si me enfrento a escribir un segundo libro, no puede ser más de lo mismo, sino que habría que buscar otras fórmulas. Confío en poder hacerlo, pero tampoco quiero aventurarme.

–Para escribir, ¿prefiere ordenador o manual?

–Para escribir prefiero a mano, aunque luego siempre se acaba escribiendo a ordenador. Con un folio delante puedes ir modificando frases e ideas, cosa que en el ordenador es diferente, te ves más limitado.

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