«Los coches nos ven como un estorbo y no aminoran, como hacen con un tractor»

«Los coches nos ven como un estorbo y no aminoran, como hacen con un tractor»

El padre de Juan Manuel Gea, responsable del club El Caloco, es el último ciclista fallecido en un accidente de tráfico en las carreteras de la provincia

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Ningún cambio en la normativa va a devolverle a su padre. Manuel Román Gea es el último ciclista fallecido en un accidente de tráfico en las carreteras de la provincia. Fue en septiembre de 2017. Murió atropellado por un camión en la ya de por sí peligrosa travesía de San Rafael. Su hijo, Juan Manuel, cogió el relevo al frente del club ciclista El Caloco, del que fuera presidente su progenitor. Rezuma pasión y respeto por este deporte; pero el fallecimiento de su padre fue «punto de inflexión». Admite que aquella fatalidad le ha hecho «coger más miedo» a salir a la carretera con la bicicleta. No le pasa solo a él, también otros compañeros de ruta sienten este temor y recelo, sobre todo «por las consecuencias que conlleva porque la gente tiene familia», expone. Cuenta con que el riesgo de sufrir un percance o de que se produzca un error está ahí, lo asume; pero desde que ha vivido en primera persona el dolor por la pérdida de su padre «sales pensando más en que te puede pasar a ti». Juan Manuel Gea apostilla que esa sensación se agudiza cuando emprende ruta en solitario.

En cuanto a la normativa, que se permita «ir de dos en dos no es un capricho, ya que aumenta la seguridad». Es cuestión de los que los ciclistas tengan más visibilidad en la vía. «Desde que pasó lo de mi padre, me cuesta salir solo y en grupo me siento más seguro», hace hincapié Gea. Considera que tanto ciclistas como el resto de conductores «han de poner de su parte» y no enfrascarse en debates y acusaciones. Por eso aboga por una intensa labor de «concienciación». Si bien, opina que el ciclista merece un mayor respeto. «Aunque vayamos a la misma velocidad que un tractor, un coche reduce de velocidad cuando ve un tractor; pero al ciclista le percibe como un estorbo y no aminora», argumenta al mismo tiempo que reconoce que «debemos ser los primeros en cuidar nuestra integridad»

Es pesimista porque el problema de tráfico de la travesía de San Rafael continua sin solución. Hasta ahora se han adoptado medidas, pero algunas «son ridículas». Por ejemplo, cita, «bajar a 40 kilómetros por hora la velocidad cuando los viernes el atasco ya se produce dos kilómetros antes de San Rafael».

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