El CEIP San Gil de Cuéllar incentiva la presencia de mujeres en carreras tecnológicas

Una de las sesiones del programa Diana con los escolares de Primaria del colegio San Gil. /M. R.
Una de las sesiones del programa Diana con los escolares de Primaria del colegio San Gil. / M. R.

Es el único centro de la provincia donde se desarrolla esta iniciativa de programación creativa en igualdad

MÓNICA RICOCuéllar

El Centro de Educación Infantil y Primaria San Gil de Cuéllar está desarrollando el programa Diana, una iniciativa del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades que tiene como objetivo incentivar la presencia de niñas y jóvenes en las carreras tecnológicas. El colegio San Gil es el único centro de la provincia donde se pone en marcha esta iniciativa de programación creativa en igualdad, que surge teniendo como base la celebración del Día Internacional de las Niñas en las TIC, que se celebra el cuarto jueves de abril de cada año respaldado por los estados miembros de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

El objetivo de este programa Diana es crear un entorno mundial que aliente y dé poder efectivo a niñas y mujeres jóvenes para optar por estudios relacionados con tecnologías de la información y la comunicación. Según explicó la directora del centro, Noa Ladrón, la oportunidad surgió teniendo en cuenta que el colegio también celebró, el pasado mes de febrero, el Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, y «con este programa se pretende incentivar la presencia de niñas en las carreras tecnológicas», explicó.

La primera de las sesiones se desarrolló ayer con los alumnos de tercero de Primaria y será muy similar a la que se celebre hoy, en esta ocasión con los estudiantes de cuarto curso. Cada taller se estructura en tres partes y la primera de ellas comienza con una serie de dinámicas con el objetivo de que los pequeños entiendan qué es la programación, de forma sencilla y divertida.

Así, a través de videos, fichas y preguntas, los pequeños fueron descubriendo, primero ciertos empleos en los que la mayoría de trabajadores son hombres, encontrando ámbitos donde las mujeres no se encuentran suficientemente representadas, como es el caso de las nuevas tecnologías. Poco a poco, con distintas dinámicas, aprendieron qué es la programación, qué hace una programadora, qué se puede programar, cómo no todo lo eléctrico tiene o lleva programación y lugares y objetos del día a día que sí.

Además, los participantes pusieron a trabajar su imaginación pensando en qué programarían o crearían para hacer del mundo un lugar mejor, con ideas como robots que se coman la basura del mar, máquinas de teletransporte, coches que funcionaran con energía solar, casas anti-inundaciones, e incluso robots que se encarguen de hacer los deberes de los niños.

Práctica

La segunda parte de la sesión fue eminentemente práctica. En ella los pequeños, con tablets, utilizaron la herramienta Scratch Junior, un lenguaje de programación abierto y adaptado para niños, con el fin de que pudieran experimentar y diseñar sus propios juegos y aplicaciones. Así, los pequeños dieron sus primeros pasos de programación, experimentando y diseñando sus propios juegos, conociendo a manejar el lenguaje de programación de forma sencilla mediante órdenes como movimientos.

El alumnado conoció los conceptos básicos de programación en una experiencia didáctica y divertida y gracias a Scratch (lenguaje de programación desarrollado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts) pudieron experimentar y diseñar sus propios juegos y aplicaciones.

Experiencia

La tercera y última parte del taller consiste en contar con la presencia de una profesional del ámbito de la tecnología de la zona, para que interactúe y relate su experiencia a los alumnos participantes.

Ayer, los pequeños contaron, en calidad de tecnóloga, con la participación de Ana Belém Martín, doctora en Biología e investigadora en la rama de alimentos del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), quién les informó sobre la tecnología en el sector alimentario y cómo se investiga para que los alimentos sean más seguros, su almacenamiento sea más largo y crear nuevos alimentos más saludables.

Hoy está prevista la asistencia de Nieves Aparicio Gutiérrez, doctora en ingeniería agraria e investigadora, en la línea de cereales y en la certificación de nuevas variedades, del Itacyl, para que relate su experiencia a los alumnos de cuarto.

El programa Diana propone, por una parte, realizar en centros educativos intervenciones que rompan con los estereotipos de género aprovechando el potencial de la programación para fomentar la creatividad, el desarrollo de pensamiento lógico y abstracto, el trabajo en equipo o la resolución de problemas. Por otra parte, pone a disposición de la comunidad educativa material didáctico para la realización de actividades de programación con el alumnado teniendo presente el enfoque de género.

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