Carlos Núñez abarrota el auditorio de El Espinar por segunda vez este año

Carlos Núñez rodeado de los artistas y público del concierto ofrecido en El Espinar. /Pedro L. Merino
Carlos Núñez rodeado de los artistas y público del concierto ofrecido en El Espinar. / Pedro L. Merino

El gaitero gallego desplegó un formidable espectáculo en el que participaron artistas de la villa segoviana

PEDRO L. MERINO Segovia

Una de las características que definen a los celtas es que eran incansables viajeros, y en esos viajes recalaban en poblados bien sea pacíficamente o por la fuerza de las armas. En el contacto con esas personas no temían asimilar sus costumbres, y también era habitual que difundieran sus conocimientos, muchas veces más modernos, llevando así no solo la cultura sino también la industria a cualquier rincón en el que recalaban.

De manera similar es el comportamiento de Carlos Núñez en sus conciertos, acerca al público la cultura que ha ido recogiendo por todos los rincones del mundo en los que ha tocado. Esta es una de las premisas sobre las que giran sus conciertos, invitando a ellos a participar a habitantes de cada rincón por el que pasa, siguiendo y actualizando el comportamiento de los celtas de hace más de 2.000 años.

Además de poner en práctica toda esta sabiduría y forma de actuar, El Espinar vivió un concierto muy especial. La unión de culturas quedó demostrada con la incorporación de varias interpretaciones castellanas, de músicos castellanos y también entró en escena el baile regional de mano del Grupo de Danzas de El Espinar, al que invitó Carlos Nuñez para sumarse a la coreografía de la fiesta que tenía preparada a un auditorio que consiguió llenar por segunda vez en el mismo año.

Más de medio centenar de artistas participaron en el espectáculo que montó el gallego para esta ocasión. Además de los componentes habituales de la gira se trajo dos grupos de gaiteros, uno de Madrid y otro de Guadarrama, a varios dulzaineros de origen segoviano, expertos en la chirimía, las bailarinas y el espectacular sonido del carnix de Abraham Cupeiro que acercó los sones que escuchaban los celtas, ayudando a convertir el concierto en un viaje en el tiempo.

'La respingona'

La música y el folclore castellanos siempre han estado presentes en el devenir de Núñez, que en ocasiones seguía con interés cuando escuchaba alguna canción tocada con la dulzaina. En El Espinar cumplió con una petición de amigos y artistas de la villa para que tocara el típico baile espinariego ‘La respingona’, siendo muy celebrado por el público.

Dos horas de concierto, que, según comentaban muchos de los presentes, se hicieron muy cortas. Disfrutaron más que en el primero. Si a esto se suma la hora que se pasó el artista firmando autógrafos y haciéndose fotos con todos los que querían tener ese recuerdo, la experiencia del segundo lleno de Carlos Núñez en el auditorio de El Espinar puede calificarse de fantástica.

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