El caos cromático de la capilla de Los Cabrera de la Catedral ya tiene orden

Angel García Rivilla explica al obispo, César Franco, los detalles de la restauración./Antonio de Torre
Angel García Rivilla explica al obispo, César Franco, los detalles de la restauración. / Antonio de Torre

La intervención ha contado con un presupuesto de 48.206 euros y ha servido para frenar el avanzado estado de deterioro

Claudia Carrascal
CLAUDIA CARRASCALSegovia

Los tonos azules y dorados predominan de nuevo en la capilla de Los Cabrera de la Catedral de Segovia, que tras la restauración realizada por el Cabildo ha dejado a un lado las múltiples lagunas de color que la caracterizaban y ha recuperado la homogeneidad policromática. Este conjunto de estilo gótico, diseñado por el maestro de obras Juan Guas y construido entre 1480 y 1490, ha recuperado su esplendor tras una intervención que ha durado cerca de cuatro meses.

El deán presidente del Cabildo Catedral , José Antonio Velasco, junto a los restauradores, Graciano Paciani y Paloma Sánchez, y el obispo de Segovia, César Franco, presentaron este jueves los trabajos realizados en esta capilla del claustro de la Catedral, que han costado 48.206 euros.

Velasco destacó el gran trabajo realizado por los restauradores, que «han sabido conservar el sabor y han respetado la estructura y la esencia de esta pequeña capilla». El Cristo Crucificado de madera policromada es, a su juicio, la clave de este santuario, que fue trasladado desde la antigua Catedral. El desplazamiento es uno de los motivos por los que la estancia presentaba un estado de deterioro tan avanzado, según Paciani, quien explicó que la intervención se ha centrado en reponer la policromía y los volúmenes de piedra perdidos, en especial en la parte baja de la Capilla.

El objetivo, tal y como indicó, era mantener la estética de la última decoración y que se pudiera interpretar el mensaje de esta capilla. Para ello, se ha empleado un tono azul pastel para las paredes y una pintura neutra que quitara los blancos de la escena. Además, para reponer y dar continuidad a los nervios dorados se ha empleado un simple mortero de cal y acuarela en tonos dorados y anaranjados. El resultado ha sido «la reordenación cromática de la Capilla dentro del caos de color existente y de las pérdidas», señaló la restauradora Paloma Sánchez. Asimismo, han tratado de corregir el resultado de las diversas intervenciones previas que han constatado que se realizaron a lo largo de los siglos.

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