Un camino con nombre propio

Francisco Egido durante la presentación de su nuevo libro. /Óscar Costa
Francisco Egido durante la presentación de su nuevo libro. / Óscar Costa

Francisco Egido presenta su nueva novela, ‘Cades, el camino de los sin nombre’, dedicada a su tío fallecido

EVA ESTEBANSegovia

La muerte de un ser querido siempre marca un antes y un después en la vida de las personas. En el caso del periodista Francisco Egido, fue el fallecimiento de su tío Enrique lo que le sirvió de «impulso y motivación» para concluir su segunda novela, titulada ‘Cades, el camino de los sin nombre’:«Era un ejemplo de lo que es ser buena persona, un referente en valores y en cómo hay que afrontar la vida», asegura el autor. Era una tarde fría y «complicada, próxima a las Navidades», pero no fue impedimento para que Egido llenara una de las salas de la Federación Empresarial Segoviana (FES) durante la presentación de su nuevo libro, cuyos beneficios irán destinados de forma íntegra a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC)en Segovia.

‘Cades, el camino de los sin nombre’ es una «novela de aventuras y ficción que busca entretener». A lo largo de la misma, el lector puede desentrañar los detalles más profundos de un «asunto complicado» que marcó la historia de España: los atentados del 11 de marzo de 2004 por parte de la banda terrorista ETA. Al mismo tiempo, vivirá en primera persona los acontecimientos y reveses que le suceden al protagonista: «Lo verdaderamente importante es cómo se va desarrollando desde la ficción», incide el autor. Su personaje principal es Guillermo Arristu, un guardia civil que dedica su causa a la lucha contra el grupo terrorista. Tal y como desvela Egido, Arristu sufre una serie de «acontecimientos traumáticos» que le llevan a buscar «nuevas alternativas y referentes». Es a partir de entonces cuando comienza a cobrar importancia Cades, el lugar donde el protagonista «empieza a encontrar sentido a su vida». Es una especie de lugar idílico «donde todos queremos llegar». Para poder desarrollar la leyenda de Cades, «un pueblo teóricamente perdido desde hace siglos», el protagonista tenía que sufrir una «escena dolorosa». «Es una situación que produjo un antes y un después en todos los aspectos y eso tenía que quedar reflejado en la vida del guardia civil», explica Egido.

Inspiración

Todos los personajes que aparecen en la obra son de ficción, pero no lo es el lugar donde están fundamentados los hechos que motivan la historia. De ello está seguro el autor, quien afirma que los vecinos de Caboalles de Abajo, una localidad perteneciente al municipio leonés de Villablino, «son en parte culpables de esta novela». Hace tres años, mientras veraneaba con su familia, se enamoró del entorno y de sus gentes:«Es un sitio que te hace pensar y ver la vida desde otro punto de vista». Tal fue el calado que tuvo en el escritor que la portada de la novela está basada en un bosque de la zona:«Es uno de los lugares que más me había motivado, es un paisaje fantástico», dice Egido. «Es lo que mejor representa la zona y lo que se quiere transmitir con la obra», continúa.

«Para escribir, como para todo, soy un caos», asegura entre risas Francisco Egido. No siempre escribe ‘del tirón’, sino que cuando se le viene una idea a la cabeza, lo anota:«Llevo siempre un cuaderno encima. Voy escribiendo a ratos, cuando puedo», afirma. Aunque intenta involucrase lo máximo posible en aquello sobre lo que habla, reconoce que la recreación de los hechos del 11-M no refleja su punto de vista:«Las especulaciones del protagonista sobre todo lo que ocurría reflejan las dos opiniones mayoritarias que hubo en el país tras el atentado, pero no la mía», concluye.

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