El Braguetazo cumple 20 años convertida en una peña familiar

Algunos de los miembros de la peña posan frente a la iglesia de San Lorenzo.
Algunos de los miembros de la peña posan frente a la iglesia de San Lorenzo. / Laura Martínez

Los integrantes de este grupo del barrio de San Lorenzo, en la capital segoviana, tienen edades entre los 2 años y los 35

EVA ESTEBAN Segovia

Dos decenios han pasado ya desde que un grupo de amigos del barrio fundaran la peña El Braguetazo. «Veinte años años después, estamos con nuestras familias e hijos celebrando lo mismo, afirma Carlos Gómez, miembro de la agrupación. Fue en 1997 cuando un grupo de adolescentes de San Lorenzo decidió juntarse para crear la peña que aún perdura: «Hemos mantenido el mismo nombre a lo largo de todo este tiempo», indica Gómez. Aunque en un primer momento fueron catorce los fundadores de El Braguetazo, hoy en día se mantienen diez, «ya que algunos se fueron por diferentes motivos, como cambiar de lugar de residencia, pero resistimos la mayoría».

En la actualidad, esta decena de amigos, que tienen edades entre 30 y 35 años, junto a las mujeres de cuatro de ellos y sus hijos, son los que componen la peña: «Este año hemos dado el paso y se han unido las esposas, pero los hijos ya hacían peña con nosotros en años anteriores», señala Carlos Gómez. Los niños, un total de seis, con edades comprendidas entre dos y seis años, «son los que dan alegría a estos días de fiesta», destaca este representante de El Braguetazo. «El tema de las peñas es algo que todos hemos visto y ‘mamado’, nos conocemos desde siempre y somos amigos del barrio», explica Carlos Gómez. De hecho, los fundadores de la peña se conocen desde niños. Entonces vivían las fiestas con sus respectivas familias, pero «nos saludábamos y jugábamos juntos».

Homenaje a los fallecidos

Hace doce años vino el primer varapalo para este grupo de amigos, cuando uno de sus miembros, Rubén Cárdaba, falleció en un accidente de tráfico. La fatalidad hizo que la tragedia se repitiera en 2014, cuando Álvaro González perdió también la vida en la carretera. Ambos eran muy queridos en el barrio y su recuerdo sigue muy vivo. Año tras año, los miembros de la peña les tienen muy presentes en el día del patrón: «Todos los años, el día de San Lorenzo, nos ponemos un polo negro de la peña en su memoria», afirma Gómez.

Veinte años después, las fiestas del barrio del arrabal conservan su esencia, las calles se siguen engalanando con banderines y la fachada de iglesia de San Lorenzo sigue acogiendo la reverberación del sonido de orquestas y discomóviles, que montan sus escenarios frente a ella. Y cada vez se crean más peñas: «Nos han acostumbrado a ello desde pequeños y es habitual que cada año surjan nuevas pandas de chavales que se juntan en fiestas», señala Gómez.

El sentimiento de pertenencia al barrio se incrementa durante los festejos: «Son unos días de alegría para pasar con la familia y amigos y que llevamos esperando mucho tiempo». No obstante, los miembros de El Braguetazo se ven a menudo durante el resto del año. «La mayoría nos hemos criado en el barrio y vivimos aquí, por lo que estamos en contacto», dice Gómez. Uno de los momentos más esperados es «el sábado, especialmente por la noche con el encierro», y también gustan mucho «las tardes tomando cañas en las terrazas de la plaza, porque está todo el mundo, ves pasar a unos y otros y charlas con ellos». Con motivo de su vigésimo cumpleaños, el miércoles celebraron un vermú en la Alamedilla Mariano Contreras con la marca Garciani, puesto que su creador, Daniel San Juan, es miembro de la peña. Además, dieron un «aperitivo y un pañuelo».

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