El Banco de Alimentos atiende a 4.000 personas en Segovia

Representantes municipales, bomberos y voluntarios de Banco de Alimentos, en uno de los puntos de recogida instalados este sábado. /Antonio de Torre
Representantes municipales, bomberos y voluntarios de Banco de Alimentos, en uno de los puntos de recogida instalados este sábado. / Antonio de Torre

La campaña en casi cuarenta puntos tiene el fin de recoger diez toneladas de comida y productos de higiene y limpieza

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

El Banco de Alimentos no puede bajar la guardia. Hay demasiada pobreza y miseria. La campaña de recogida de víveres celebrada este sábado en casi cuarenta puntos de Segovia muestra que toda la ayuda que pueda recibir la organización es poca. La comida, sobre todo los productos no perecederos y conservas, es bienvenida; pero también artículos de limpieza e higiene personal, que en los que la iniciativa de este año ha hecho especial hincapié, como pone de relieve el presidente del banco segoviano, Rufo Sanz. También se han aceptado de muy buena gana y con formidable agradecimiento productos típicos de las fechas navideñas que asoman ya en el calendario.

El contingente de alimentos y otros artículos fundamentales para cubrir las necesidades cotidianas de los hogares hará más llevaderas esas fiestas a muchas personas que malviven en la provincia porque carecen de lo más necesario.

La cita con la solidaridad organizada por la Federación de Bancos de Alimentos se marcó el objetivo en la provincia de alcanzar las diez toneladas. Ojalá, suspiraba por la noche el presidente de la delegación segoviana. Rufo Sanz estaba en plena faena de recogida y almacenamiento, por lo que los datos que pudiera facilitar no iban a ser del todo fiables. Pero lo que sí tiene claro es la cantidad de gente que acude pidiendo su auxilio y que es atendida por la ONG. Son cerca de 4.000 personas las que reciben el apoyo del Banco de Alimentos en la geografía segoviana.

Los efectos de la sequía

Sanz matiza que, si bien se ha percibido una leve mejoría de la situación económica, «nos recuperamos muy despacio». Lo que en otras palabras quiere decir es que la entidad sigue siendo muy útil. Además, advierte de un nuevo problema que afecta directamente al consumo. Se trata de la sequía, que tarde o temprano va a tener su repercusión en el alza de los precios de algunos productos. Y si la comida se encarece, habrá familias que tengan que depender de las ayudas.

Este año, la logística del Banco de Alimentos ha sido «un poco más holgada en comparación con la situación de precariedad» de recursos con la que suele trabajar. Ha sido gracias a una donación de Amancio Ortega, desvela Sanz, lo que les ha permitido alquilar algún vehículo y nave de manera ocasional para paliar las deficiencias estructurales con las que han de convivir.

El presidente provincial del Banco de Alimentos pone de manifiesto las dificultades que entraña en muchas ocasiones el desarrollo de su labor de recogida o reparto cuando se trata de acudir a municipios que se encuentran muy alejados. El transporte acarrea un gasto elevado, lo que no significa que se desatiendan esas demandas más distantes, matiza Sanz.

El responsable aprovecha la campaña para arremeter contra «el despilfarro» que campa. «Tenemos que acostumbrarnos a vivir de otra manera porque con eso podrían comer muchas familias», alega Rufo Sanz, quien al mismo tiempo se felicita por el compromiso que demuestran siempre los voluntarios. También reclama a los establecimientos que no tiren los productos que están aptos para el consumo aunque no lo estén para la venta.

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