Atilano Soto: «Era un presidente honorífico, no ejecutivo, sin sueldo ni tarjetas 'black'»

Atilano Soto sale del Palacio de Justicia tras declarar ante el juez.
Atilano Soto sale del Palacio de Justicia tras declarar ante el juez. / Tanarro

Considera que el archivo de la causa del torreón «es una gota de serenidad en un paisaje enturbiado por intereses espurios»

ANA NUINSegovia

No es frecuente que Atilano Soto, el expresidente de Caja Segovia, descuelgue el teléfono, pero ayer lo hizo. Tenía motivos para estar contento después del sobreseimiento del caso de la hipoteca del Torreón de Lozoya decretado por el Juzgado número 5 de Segovia, un archivo que supone «una gota más de serenidad en un paisaje bastante enturbiado por muchos intereses espurios». Atilano Soto se autoimpuso el voto de silencio cuando comenzó el paseíllo ante los tribunales de los gestores de la extinta Caja Segovia, en los albores de 2013, y en ello sigue. «Quiero paz, y el precio de esa paz ha sido mi silencio», afirma, aunque en ocasiones lo ha roto para soltar perlas como: «En este tiempo he sido muy escracheado por algún ámbito social».

Más información

Ayer volvió a reconocer que desde que estalló el escándalo judicial, en concreto los casos del torreón y de las prejubilaciones millonarias de la entidad, no le han mirado con simpatía por la calle y lamenta –«me duele muchísimo»– el «comportamiento tribal» de una parte de la sociedad segoviana, que le ha convertido, a su juicio, en chivo expiatorio de todos los males de la antaño «resplandeciente» Caja. «Uno o unos pagan por todo», lamenta, al tiempo que recalca que era un presidente «honorífico, no ejecutivo, no tenía sueldo ni tarjetas ‘black’».

El derrotero judicial que ha tomado el proceso judicial por la hipoteca del buque insignia del patrimonio inmobiliario que acumuló la extinta caja de ahorros viene, insiste «a serenizar el ambiente», algo que Atilano Soto considera muy necesario. «Me alegro de que las cosas vayan mejor y creo que hay que colaborar en positivo, en vez de echar la culpa a tantísimos artífices de la buenaventura en su día. Fallaron elementos importantes, pero que no dependían de nosotros», sino del modelo de banca decidido por el sistema financiero nacional, europeo y mundial. «Yo ya dije que prefería, aunque pequeños, estar solos».

Confía en no llegar a sentarse en el banquillo de la Audiencia de Segovia, pero prefiere ser cauto. El proceso de las prejubilaciones millonarias de exdirectivos de la desaparecida Caja sigue vivo e Izquierda Unida anunció ayer que presentará un recurso ante el sobreseimiento del caso de la hipoteca del torreón.

Fotos

Vídeos