«Estamos aterrorizados»

El humo del incendio se observa desde el centro de San Miguel de Bernuy. /El Norte
El humo del incendio se observa desde el centro de San Miguel de Bernuy. / El Norte

Los vecinos de la zona vivieron horas de auténtica angustia cuando el incendio volvió a tomar vida por la tarde

QUIQUE YUSTE Segovia

No les pilló por sorpresa pero no por ello la situación fue menos desagradable. Los vecinos de la comarca de Tierra de Pinares, en concreto los de Navalilla, Cobos de Fuentidueña, San Miguel de Bernuy y Fuente el Olmo de Fuentidueña, vivieron ayer una de las peores tardes que se recuerdan en la zona. La fuerza con la que el incendio de Navalilla se reactivó en torno a las tres y media de la tarde obligó a cortar la carretera CL-603 y a desalojar, pasadas las seis, a más de una treintena de vecinos de Cobos de Fuentidueña, lugar al que se dirigían las llamas y el humo.

Isidoro de Pablo, alcalde de Navalilla, volvió a recordar la situación de angustia vivida el pasado 15 de junio, cuando otro incendio obligó a desalojar a los vecinos de su municipio. Menos de tres semanas después el fuego regresó a las inmediaciones de la localidad segoviana, aunque en esta ocasión el viento empujó las llamas en dirección contraria a las viviendas del pueblo. «En Navalilla rezamos para que no cambie la dirección del viento, porque como varíe en veinte minutos tenemos las llamas aquí. El incendio se originó a escasos 500 metros de las casas del pueblo y está claro que no es la misma desgracia que se queme el monte a que se quemen las viviendas», apuntó De Pablo, quien situó el incendio entre Cobos de Fuentidueña, San Miguel de Bernuy y las instalaciones de la empresa Planasa en las inmediaciones de Fuente el Olmo de Fuentidueña.

«Hay mucho nerviosismo entre los vecinos de los pueblos de alrededor. En Navalilla estamos asustados y en San Miguel de Bernuy y Cobos de Fuentidueña están aterrorizados», reconocía mientras las llamas avanzaban todavía sin control. «A primera hora de la tarde el incendio parecía controlado y sin mayor peligro, pero de repente un foco se ha reactivado. Han ido dos motobombas rápidamente pero no se ha hecho con ello y ahora tenemos un fuego enorme», lamentaba.

Fortunato Albertos, uno de los bomberos encargados de contener el fuego en la madrugada del martes al miércoles, ya avisaba durante la mañana del peligro que suponían los puntos calientes. «Tenemos que tener especial cuidado porque en cualquier momento una ráfaga de aire puede reactivar el incendio. Hay que perimetrarlo varias veces», aseguraba tras reconocer que las condiciones meteorológicas durante la noche habían ayudado a su contención.

Desalojo

Pero a pesar de la vigilancia, las llamas consiguieron saltar el perímetro y la carretera CL-603 encontrando nuevo terreno que arrasar a su paso, ayudado en muchos casos por la resina aún no recogida que facilitó la propagación de las llamas. El fuego recobró su mayor intensidad, obligando a la Guardia Civil a cortar la CL-603 durante horas y a desalojar a más de una treintena de vecinos de Cobos de Fuentidueña, quienes fueron trasladados a Burgomillodo, una pedanía de Carrascal del Río, donde fueron atendidos tanto por los vecinos del municipio como por los autoridades. En torno a las nueve de la noche y con el incendio contenido, las autoridades permitieron el regreso de los vecinos de Cobos de Fuentidueña a sus viviendas, aunque todavía con el susto en el cuerpo.

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