Ánima, el ecléctico indie de raíces segovianas

Los miembros del grupo Ánima, en las escaleras del postigo del Consuelo. /Óscar Costa
Los miembros del grupo Ánima, en las escaleras del postigo del Consuelo. / Óscar Costa

«El mercado musical actual obliga a los músicos a regalar y a prostituir su trabajo», afirman los miembros de la banda

CLAUDIA CARRASCAL Segovia

Abrirse hueco en el panorama musical no es fácil y menos en una ciudad como Segovia, pero los cinco miembros del grupo Ánima lo tienen muy claro: su objetivo es traspasar fronteras con una música diferente, que invita a la reflexión y no sigue rígidos patrones, ni en la forma ni en el contenido. Tito Valverde como vocalista, Diego Martín a la guitarra, el bajista Diego Wayne, Alonso Martín en el teclado y Benja Pérez a la batería componen este grupo de raíces segovianas que ya ha dado sus primeros conciertos en la Plaza Mayor y en la sala Beat Club.

Ahora compiten con otros 148 concursantes para compartir escenario en el Festival Gigante de Guadalajara con grupos y cantantes de la talla de Bunbury, Dorian, La Moda, El Kanka o Ángel Stanich, entre otros. El festival tendrá lugar del 30 de agosto al 1 de septiembre y permitirá a los tres grupos más votados a través de Facebook actuar en una fiesta previa en la sala Joy Eslava de Madrid, donde un jurado profesional elegirá a la banda que debutará en el Festival Gigante. Ánima ya acumula más de 450 votos y oscila entre el segundo y el quinto puesto, por lo que sus miembros tienen ahora todas sus expectativas puestas en esta oportunidad, para la que buscan todo el apoyo a través de https://goo.gl/2AGjcm.

Formar el grupo definitivo no ha sido nada fácil recuerda su impulsor, Tito Valverde, cuyos inicios en el panorama musical fueron como cantautor. Hace tres años Ánima empezó a dar los primeros pasos como formación musical, pero hasta hace unos meses no contaba con una agrupación «sólida y comprometida» que les permitiera darse a conocer en las plataformas digitales.

Al margen de egos

Ánima ha logrado crear un proyecto musical al margen de los egos, basado en el compromiso de todos componentes y en las sinergias. «Después de dos años de idas y venidas y de cambios dramáticos, por fin las piezas del puzle han encajado», afirma Valverde. Por su parte, Alonso Martín, que ha sido la última incorporación al grupo, resalta el buen ambiente que existe y las ganas de probar cosas nuevas, así como la confianza y el respeto con el que se trabaja en Ánima. «Vivir de la música es difícil, y eso hace que muchos grupos no inviertan el tiempo y las ganas necesarias para sacar adelante buenos temas, hasta el punto de que ensayan a través de Skype y eso acaba por dividir al grupo», señala.

'Inventos y Extraños' es el primer EP de Ánima y desde que presentaron los dos primeros temas, 'Pájaros de Fuego' y 'Conclusiones', entre finales de marzo y principios de abril, han logrado más de 12.000 visualizaciones a través de las diferentes redes sociales. Ellos mismos se definen como un grupo de indie poco convencional, ya que sus miembros proceden de diferentes estilos, desde el rock hasta la música brasileña y el jazz, influencias que otorgan un valor añadido y diferenciador al grupo. Partes instrumentales muy cuidadas y letras compuestas íntegramente por su vocalista son los puntos fuertes de esta formación, que se caracteriza por su libertad creativa. Cada canción tiene un significado y un por qué, señala su compositor, Tito Valverde. Al mismo tiempo, son letras indefinidas que dan pie a la imaginación y a la reflexión. El público las recibe e interpreta de una forma distinta, por eso prefiere no desvelar los sentimientos e ideas que hay detrás con el fin de que cada persona que la escuche pueda hacerla suya.

Falta de infraestructuras

La democratización del mercado musical es lo que ha permitido a este grupo grabar su propio EP en pocos meses y aunque Internet y las redes sociales son el escaparate idóneo para miles de bandas que se están iniciando en la música, también incrementa la competencia, explica Benja. Otra de las trabas es la falta de infraestructura para las bandas y un sistema que, a su juicio, les obliga a «prostituir y a regalar el trabajo». Existe un mercado basado en la competencia de los músicos y en la gratuidad que está contribuyendo a infravalorar el trabajo de músicos, cantantes y compositores, advierte Valverde.

Para mejorar la situación, el primer paso es dignificar la profesión. «La gente tiene que entender que igual que pagan por servicios como el un fontanero o un mecánico, la música es oficio que requiere muchas horas de trabajo y conlleva gastos», indica Benja, quien defiende la necesidad de implantar circuitos de música a nivel nacional, autonómico y provincial que faciliten a los artistas la labor de darse a conocer y de escalar posiciones. Para ello sería necesario habilitar salas de conciertos en todas las ciudades y, por supuesto, más apoyo institucional. En este sentido, apunta que del mismo modo que los gobiernos, a todos los niveles, invierten en arte o educación deberían de implicarse para regular e impulsar la música, ya que se trata de una parte indispensable de la cultura. Por ejemplo, una ciudad como Segovia, «que rebosa cultura con más de una decena de festivales anuales sobre diferentes destrezas y que cuenta un elevado número de músicos» apenas tiene salas de conciertos. De hecho, la más representativa, la Sala Beat Club, echará el cierre en menos de un mes.

«Es una mala noticia, la peor, porque la sala Beat ha conseguido que en Segovia se escuche otra música», lamenta Tito. Antes de esta sala, que ha acogido 600 conciertos en sus siete años de andadura, Segovia estaba marcada por el rock y el punk. Sin embargo, la diversidad de grupos que han pasado por su escenario han dado una oportunidad a toda la gente aficionada a otros estilos que ahora«se quedan huérfanos» porque no hay un relevo a la vista.

Los festivales son otra de las patas indispensables del panorama musical actual y Tito reconoce que son una gran oportunidad para que las bandas noveles puedan mostrar su talento al público. No obstante, considera que muchos tienen unas normas demasiado rígidas que deberían de flexibilizar para que tengan cabida todos los estilos. Además, recalca que, incluso, en los más pequeños deberían de tener cabida grupos menos conocidos.

El camino de la música no es fácil y conlleva un futuro incierto, pero todos comparten la esperanza de poder dedicarse a ella de forma profesional. El bajista Diego Wayne sostiene que para los componentes de Ánima «crear es una necesidad vital», y si además consiguen llegar al público y poder vivir de ello «sería un sueño». Eso sí, sus límites son claros. No cambiarían su estilo musical ni el formato de sus canciones porque un manager o una productora se lo pidiera. «No nos vendemos a cualquier precio», asevera el guitarrista, Diego Martín, quien insiste en que quieren seguir siendo un grupo alejado de los convencionalismos. El próximo julio sacarán tres nuevos temas de su EP.

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