Altercados, insultos y amenazas a los funcionarios, el pan de cada día en la cárcel de Segovia

Acceso principal a la cárcel de Perogordo. /De Torre
Acceso principal a la cárcel de Perogordo. / De Torre

El personal de vigilancia contará con nuevo material antidisturbios

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

El protocolo instaurado por la administración penitenciaria para que el personal de las cárceles conozcan los antecedentes de los reclusos conflictivos está en marcha; sin embargo, se queda corto, como aseveran la representación provincial de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-F). «No es el mejor del mundo», dicen con resignación fuentes consultadas, aunque por otro lado también admiten y ponen de manifiesto que este fichero de internos peligrosos es «un inicio» para intentar atajar los problemas de convivencia en los centros penitenciarios de España.

La cárcel segoviana no es una excepción. CSI-F ha realizado un estudio en el que indica que el año pasado se contabilizaron dos agresiones cometidas por reos contra trabajadores de la prisión. Aunque no parezcan muchas, portavoces sindicales avisan de que «los altercados entre los internos y los insultos y amenazas contra el personal se producen casi todos los días». El centro de Segovia arrastra, además, un problema añadido, que es la dificultad de adecuar la clasificación de su población reclusa a los seis módulos existentes.

Cascos, trajes y escudos

Fuentes sindicales reconocen en clave positiva que el protocolo que incluye fichas sobre la peligrosidad y las patologías de los internos ha servido para revisar y corregir algunas deficiencias existentes en los equipos de protección, algunos de cuyos elementos habían rebasado ya su edad útil. Así, la administración ha aprobado la dotación de nuevo material y trajes antidisturbios. Los trabajadores van a disponer, por lo tanto, de cascos nuevos y de escudos más resistentes.

Por otra parte, la Central Sindical Independiente y de Funcionales, que sí cuenta con delegados en Segovia, junto a la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP) y el Sindicato Profesional de Sanidad Penitenciaria (SPSP), que carecen de representación en Perogordo, han convocado para hoy un encierro. La protesta se va a repetir en todas las cárceles de España, de 10 a 17 horas. «Es la primera movilización de una campaña nacional que se realizará a lo largo de este mes para urgir la convocatoria de la mesa de negociación y exigir la equiparación salarial de los empleados de prisiones», esgrime la portavocía de CSI-F.

El objetivo es igualar las retribuciones a las que perciben los funcionarios de prisiones de Cataluña, que es la única comunidad con competencias en esta materia. A tenor de los datos facilitados por la central independiente, un vigilante de la cárcel de Segovia cobra 7.600 euros brutos al año menos que un colega que desempeña el mismo trabajo en una prisión catalana. La diferencia puede alcanzar los 9.200 euros en el caso de ocupar el puesto de médico y subir hasta los 25.000 euros si se trata de un director de un centro.

Asimismo, los sindicatos exigen la reclasificación de niveles y el ascenso del cuerpo de ayudantes dentro de la escala laboral de la administración. También demandan la recuperación del 100% de las pagas extraordinarias perdidas «con los recortes de Zapatero de 2010», indica la delegación de CSI-F.

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