La alegría de volver

Los niños saharauis, a su llegada a Segovia, y a la derecha uno de los emotivos recibimientos. / A. de Torre

Doce de los catorce niños saharauis que han llegado a Segovia con el programa ‘Vacaciones en Paz’ repiten familia

A. N. Segovia

Hubo abrazos, lágrimas de emoción y, sobre todo, mucha alegría en la bienvenida a los niños saharauis procedentes de campamentos de refugiados enclavados en el corazón del desierto del Sahara que han llegado a Segovia gracias al proyecto ‘Vacaciones en Paz’. Para la mayoría de los pequeños, seis niñas y ocho niños de entre 8 y 10 años, Segovia es ya su segunda casa, ya que doce de los catorce repiten familia. Y esa buena conexión quedó patente en el recibimiento, que tuvo lugar en el Centro de Asociaciones de Autoayuda y Voluntariado (CAAV). El cariño que se fragua «les mantiene unidos de por vida, a los niños y a también a sus familias», explica el presidente de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Segovia, Javier Moratalla.

Los reconocimientos médicos son pieza clave del programa solidario, pero también hay tiempo para la diversión, con actividades lúdicas compartidas por las familias. Entre ellas es tradicional la visita al parque de bomberos de Segovia, donde los niños tienen oportunidad de descender por el tubo de emergencias y de bañarse en espuma; y la participación en la judiada de San Ildefonso, en agosto, en la que degustan el producto gastronómico por excelencia del Real Sitio, aunque en su caso se sustituye la carne por almejas.

El reencuentro de ayer fue una fiesta, pero también hubo reivindicación. Moratalla pidió a las instituciones que aporten «lo que buenamente puedan» tras el reciente llamamiento del secretario general de Naciones Unidas, que se ha mostrado muy preocupado por la complicadísima situación humanitaria en que se encuentran las decenas de miles de refugiados saharauis en Argelia y ha pedido a la comunidad internacional recursos de asistencia vital.

El Programa Mundial de Alimentos, ante la ausencia total de fondos, se ha visto obligado a reducir las raciones de comida desde los primeros meses del año. Además de estas restricciones en los alimentos, la falta de recursos ha obligado a interrumpir la distribución de complementos nutricionales para tratar enfermedades como la anemia y, sobre todo, la desnutrición de mujeres embarazadas, lactantes y niños.«Llevan 42 años viviendo en unas condiciones infrahumanas», subrayó el presidente de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Segovia.

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