La alcaldesa cree que, sin el Ave, la crisis hubiera tenido efectos mayores

La alcaldesa cree que, sin el Ave, la crisis hubiera tenido efectos mayores

«El servicio es muy cómodo y ha servido para que a la ciudad lleguen ahora más turistas», asegura la regidora

CLAUDIA CARRASCALSegovia

Hoy, 22 de diciembre de 2017, se cumplen diez años redondos de la llegada del tren de alta velocidad a la flamante estación Segovia-Guiomar. A las 10:28 horas, la locomotora del tren Ave emergía de las profundidades de la sierra de Guadarrama y dos minutos después se detenía en el andén. En el convoy viajaba el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que en la estación segoviana departió con las autoridades, descubrió una placa conmemorativa y atendió a los periodistas. Media hora después, retornaba al vagón presidencial del tren, que había de llevarlo a la segunda y última parada del viaje: Valladolid.

El Norte ha recordado durante los últimos días lo que la llegada del Ave supuso para Segovia. Zapatero dijo que, aquel día, la historia de Segovia empezaba de nuevo y auguraba «una aportación impresionante de riqueza y empleo». La crisis económica, que estaba a la vuelta de la esquina, se encargó de rebajar el tono de tan optimistas vaticinios. Evidente es, no obstante, que el Ave ha cambiado el mapa de las comunicaciones tanto en Segovia como en el resto de Castilla y León.

Aprovechando la conmemoración del décimo aniversario, la actual alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, habló ayer del Ave en su comparecencia semanal ante los periodistas locales. Para Luquero, la infraestructura que une Segovia con Madrid en 27 minutos y con Valladolid en 30 ha sido «una gran lotería para la ciudad». Este año, al igual que el día de inauguración de la alta velocidad en Segovia, la fecha coincide con la de la celebración del sorteo de la Lotería de Navidad. Por eso, Luquero considera el Ave como un gran regalo que la ciudad recibió, un regalo que «ha marcado un antes y un después en el desarrollo de las comunicaciones».

A su juicio, Segovia siempre ha tenido unas comunicaciones pésimas, pero el Ave ha supuesto una gran mejora, y esto lo demuestra el millón de viajeros que pasaron por la estación de Segovia-Guiomar durante su primer año de vida. «El servicio es muy cómodo y ha contribuido a que la ciudad logre cifras con respecto al turismo, primer motor de la economía segoviana, a pesar de la época de crisis en la que se implantó». También ha servido para frenar la despoblación, pues permite que muchos residentes en Segovia se desplacen hasta la capital a diario para trabajar, manifestó. Eso sí, Luquero considera que la situación ideal sería que Castilla y León y Segovia ofrecieran las oportunidades laborales suficientes como para que sus habitantes no tuvieran que desplazarse.

El balance es «muy positivo», y aunque a su llegada las expectativas económicas eran muy altas, un decenio después la alcaldesa se pregunta cómo habría evolucionado la ciudad y el turismo sin esta infraestructura en una época de crisis. «Desde luego, Segovia habría perdido mucha población y no habría alcanzando cotas de visitantes tan altas», señaló. En cuanto al impacto del tren en el turismo, la alcaldesa es partidaria de trabajar para estimular las pernoctaciones, es decir, que los turistas que se acerquen a Segovia también se queden a dormir. En este sentido, claro, el Ave puede convertirse en un enemigo, porque, al estar tan cerca de Madrid, el viajero puede retornar al terminar el día. «Para evitarlo, apostamos por un calendario anual de festivales y acontecimientos culturales que fidelizan turistas y nos permite mejorar las pernoctaciones», aseguró la propia alcaldesa durante el encuentro que El Norte propició la semana pasada en Valladolid entre los regidores de las cuatro ciudades de Castilla y León a las que el Ave ha llegado durante el último decenio: Segovia, Valladolid, Palencia y León.

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