La Torre de San Nicolás de Coca sigue en peligro

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Andrés Catalina asegura que, dos años después del primer derrumbe del talud, «ni la CHD ni la Junta quieren saber nada»

EVA ESTEBANCoca

Los desprendimientos se han detenido, las lluvias han dado tregua. Casi dos años después del primer derrumbe del talud del río Eresma a su paso por Coca, tanto la emblemática torre de San Nicolás (por su cercanía a la pendiente desprendida) como la propia ladera continúan en peligro. «Nadie quiere saber nada, ni siquiera nos han llamado ni han pedido permiso para realizar una cata en terreno privado», afirma Andrés Catalina, alcalde de Coca por el partido independiente Villa de Coca.

El Ayuntamiento caucense ha realizado continuos llamamientos a las administraciones públicas para que busquen una solución. «Hemos hecho todas las gestiones posibles que están en nuestra mano, pero nadie nos resuelve nada», sostiene Luis Sanz, concejal de Cultura y Patrimonio. En busca de una solución definitiva, los miembros del equipo de gobierno municipal se reunieron por última vez con responsables de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) «justo antes de que el Partido Popular presentara la moción ante la Comisión de Medio Ambiente del Senado, es decir, a principios de este año», según dice Catalina.

En caso de producirse nuevas e intensas lluvias, el equipo de gobierno no cuenta con un plan de actuación con el que hacer frente a las posibles consecuencias que puedan derivarse. «No podemos hacer nada al respecto, estamos a merced de lo que pase», reconoce el concejal.

Petición a las autoridades

«Ni la Confederación Hidrográfica del Duero ni la Junta de Castilla y León quieren saber nada», declara Catalina. responsables municipales se reunieron con el director general del Medio Natural de la Junta, pero «la negativa de la CHD también supone el rechazo de la Junta. Si el primero no da el paso y se responsabiliza, el segundo tampoco».

A finales de febrero de este año, la CHD, organismo autónomo del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, contrató una empresa especializada para realizar una campaña de reconocimiento y ensayos de laboratorio del talud afectado para conocer la estabilidad del terrero. Días más tarde, se personaron en el lugar tres técnicos «sin autorización para realizar la cata», por lo que miembros del Ayuntamiento tuvieron que acudir a identificarles al irrumpir en «terreno privado y hacer perforaciones», señala Catalina. «No nos interesa de quien sea la responsabilidad, sólo que busquen una solución ya, aunque a día de hoy continúan las negativas», concluye de manera contundente.

Los estudios de la administración regional avalan que la torre de San Nicolás no se va a caer «ni a corto ni a medio plazo»

Las alarmas se han disparado. Desde el momento en el que las primeras toneladas del potente estrato de arenas cayeran sobre el cauce del río, todas las miradas apuntaban hacia el mismo sitio: la torre de San Nicolás. Los comentarios de preocupación y expectación no han dejado de sucederse tanto entre los propios vecinos como en los pueblos de alrededor. «No hay riesgo de derrumbe ni a corto ni a medio plazo; lo respaldan estudios territoriales y la Junta», declara Sanz.

El primer derrumbe, el de mayor magnitud, se produjo el 15 de septiembre de 2015. El segundo hizo lo propio tan sólo un mes después, aunque los daños ocasionados fueron menores. Desde entonces, según Sanz, «no se han producido desprendimientos importantes, aunque lentamente se está derrumbando».

Como evidencia de la ausencia de peligro, la corporación municipal ha decidido abrir el monumento a las visitas durante el presente verano, puesto que desde lo alto del mismo pueden contemplarse tanto la villa como los frondosos bosques de la comarca de Tierra de Pinares.

Primeras actuaciones

Los derrumbes se produjeron en la misma zona donde la CHD intervino en el año 2007 con el fin de asegurar la ribera. Tras sucederse el primero, el Ayuntamiento acordonó la zona y estableció la prohibición de «acercarse sin autorización a menos de 30 metros del talud y sobrepasar las barreras y señales colocadas por los Servicios Municipales», tal y como publicaron en la cuenta oficial de Facebook del Consistorio.

Al día siguiente, el propio Andrés Catalina llamó a la CHD para informar de lo sucedido. En la actualidad, el área afectada carece de medidas de seguridad que eviten el acceso a las inmediaciones del talud, «solo hay una señal de peligro de derrumbe», tras haberles comunicado que «no es necesario más», afirma Luis Sanz.

A principios de 2017, los vecinos de Coca pusieron en marcha una iniciativa popular bajo el nombre ‘No me dejes caer, torre de San Nicolás’, para evitar que los desprendimientos ocasionados por las fuertes lluvias y las crecidas del río afecten al monumento mudéjar declarado Bien de Interés Cultural en 1931.

La Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático del Senado aprobó una moción del PP en la que instaba al Gobierno a continuar con las labores de apoyo técnico para definir las mejores alternativas para los deslizamientos de las laderas.

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