Cuéllar aprueba sus presupuestos con el voto en contra de la oposición

Un momento del pleno de presupuestos celebrado en Cuéllar. /M. Rico
Un momento del pleno de presupuestos celebrado en Cuéllar. / M. Rico

García Pastor subraya el carácter «social y solidario» de los presupuestos para 2018 y PSOE e IU lo niegan

MÓNICA RICOCuéllar

Una vez más, como viene siendo habitual, el equipo de gobierno del Partido Popular de Cuéllar aprobó en solitario los presupuestos municipales para 2018, que cuentan con una partida de 7.638.628 euros tanto de ingresos como de gastos, destacando, en este último capítulo, partidas como los 3,1 millones de personal, 3,2 de bienes y corrientes y servicios y 239.552 euros de inversiones, que se ven limitadas por la regla del gasto, pero que suponen 27.865 euros más que el ejercicio anterior.

El alcalde de la villa, Jesús García, apuntó la existencia que para el próximo ejercicio se espera una reducción importante de ingresos, en buena medida debido al descenso en impuestos como el IBI, las plusvalías, un descenso en el ICIO, aunque se espera un incremento del IAE y una importante partida en la participación de tributos del Estado. Tras todo ello y las amortizaciones previstas para 2017, se espera que a finales de 2018 el nivel de endeudamiento de la villa sea del 34%, con una cifra de 2,6 millones de euros. García también reiteró que los de 2018 son unos presupuestos «sociales y solidarios», destacando que por sexto año consecutivo los vecinos de la localidad no verán incrementados sus recibos en lo referente a las tasas e impuestos municipales. Sin embargo, esta afirmación no convenció a los grupos de la oposición, que votaron en contra del documento, por éste y otros muchos detalles que desgranaron durante sus intervenciones.

De hecho, el concejal de IU, Alberto Castaño, apuntó que los presupuestos son «de todo menos sociales y solidarios», aunque se alegró de la congelación de tasas e impuestos, pero también se lamentó del capítulo de inversiones, que a su juicio es «paupérrimo». Asimismo apuntó que no son participativos y que no se ha consultado ni a los vecinos ni a la oposición para su elaboración, además de señalar que los presupuestos son «como el día de la marmota», pues, a su juicio siempre son iguales.

Gasto social

También ofreció Castaño una amplia explicación sobre el significado de gasto social y la solidaridad y ésta contra la caridad y achacó al alcalde que ni siquiera reclama mejoras a las administraciones competentes. Además, acusó al alcalde de sólo ver números «pero detrás de esos números hay personas», aseguró. El alcalde replicó a Castaño apuntándole su falta de iniciativas o enmiendas respecto al presupuesto y reiteró una vez más que son unos presupuestos sociales, recordando la congelación de tasas e impuestos durante seis ejercicios consecutivos y apuntando que «el mejor lenguaje es el de los hechos».

Por su parte, el portavoz socialista, Carlos Fraile, felicitó al departamento de intervención porque técnicamente los presupuestos se encuentran bien elaborados, aunque a su juicio el trabajo político es prácticamente inexistente. Tampoco estuvo de acuerdo en que sea un documento ‘social y solidario’, puesto que no existe una política clara en este sentido, echando en falta políticas fiscales incentivadoras para el arreglo de cubiertas y fachadas y lo absurdo de figurar partidas de becas, premios o de ayudas para la compra de libros cuando nunca se ejecutan.

También reclamó al primer edil falta de participación de los grupos políticos y señaló que el presupuesto lo podrían gestionar los funcionarios, pues «se limita a pagar los salarios, ejecutar el gasto corriente para el normal funcionamiento de un Ayuntamiento y ejecutar unas inversiones que se limitan a seguir arreglando calles, aceras, compra de maquinaria y un filtro para la piscina. Para todo esto entendemos que no se precisan cuatro personas liberadas», aseguró. Además, señaló que es un presupuesto que nace hipotecado por el incumplimiento de la regla del gasto en 2016, muy previsiblemente en 2017 y destacó que es «ficticio» y que habrá que hacer numerosos ajustes para cumplir con la Ley y el plan económico financiero que se presente. Criticó que se consignen las 26 plazas vacantes de la plantilla, que suman 725.820 euros (el 9,5% del presupuesto) y volvió a pedir control en el gasto corriente, además de echar en falta inversiones para desarrollar suelo industrial, arreglar el Cordel de Aldeonsancho, la ampliación y reforma del Ayuntamiento, una nueva escuela de música o concluir la nave de servicios municipales, entre otras cuestiones, señalando que las inversiones son «parches y más parches».

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