Las administraciones rechazan la fumigación aérea contra la procesionaria

A principios de mes, el alcalde de Marugán entregaba la petición y las firmas en la Delegación de la Junta.
A principios de mes, el alcalde de Marugán entregaba la petición y las firmas en la Delegación de la Junta. / Antonio Tanarro
Segovia

Las más de novecientas firmas recogidas por la localidad segoviana de Marugán han sido infructuosas

EL NORTESegovia

El alcalde de Marugán, Francisco Roque Barroso, indica con resignación que la petición promovida por el Ayuntamiento para pedir la fumigación aérea de los terrenos sobre los que actúa la procesionaria ha sido rechazada. Tanto la Junta de Castilla y León como la Subdelegación del Gobierno en Segovia han respondido desfavorablemente al escrito remitido a principios del pasado mes de mayo por el regidor, en que adjuntaba además los apoyos recabados en favor de su reivindicación.

El rechazo de las dos administraciones (la regional y la central) supone que «no nos queda otra solución que fumigar vía terrestre y dentro las posibilidades operativas que tenemos a nuestro alcance», comenta el alcalde de Marugán. Las 913 firmas recabadas, fundamentalmente entre los vecinos del municipio, escenifican la preocupación existente, aunque se han quedado de momento en agua de borrajas.

La presencia de la oruga procesionaria es un «grave» quebradero de cabeza para esta población, que además del casco antiguo, cuenta con una gran urbanización de 630 hectáreas de extensión, en la que hay construidos más de 1.200 chalés. El censo activo diario es de más 600 habitantes, apunta el alcalde,; aunque cada fin de semana esa población se dispara a más de un millar de personas, y en verano la cifra de residentes puede alcanzar y superar los 5.000.

Arrasa los árboles

El regidor explica que desde los inicios de la urbanización, el posicionamiento de estos insectos «ha sido grave y grande». La procesionaria del pino –denominada así porque se desplaza en fila de un árbol a otro– resulta una intensa molestia para las personas que las tocan, además de un grave riesgo para los animales que tratan de comérselas y de una plaga que arrasa con los árboles que invaden.

Hasta el año 2012, Marugán había conseguido tener controlada la situación «con absoluta efectividad» gracias a la fumigación por vía aérea, subraya el responsable municipal. Sin embargo, la entrada en vigor de una nueva legislación hizo que este sistema de combatir la amenaza que representan estos insectos quedara prohibido.

Francisco Roque Barroso se queja de que todos los intentos de erradicar a la oruga procesionaria que desde entonces se han llevado a cabo han sido infructuosos. Desde 2013 hasta ahora «hemos utilizado todos los medios operantes a nuestro alcance para poder solucionar este gran problema». Sin embargo, «ha sido imposible dadas las características del espacio urbano a fumigar».

«Resultado ineficaz»

El regidor se refiere a las más de 1.800 parcelas, con una extensión cada una de 2.520 metros cuadrados. El tratamiento que se ha empleado ha sido la fumigación terrestre con cañón y la colocación de cajas con feromonas. «El resultado ha sido ineficaz», lamenta el alcalde de Marugán. Esos intentos se han topado con la profundidad de las fincas, con lo que el cañón no podía llegar al 100% del terreno, y han colisionado con la ausencia de parcelistas que no residen de manera continuada en la urbanización, por lo que la empresa contratada para la fumigación no ha tenido en muchas ocasiones acceso.

Aunque la propuesta municipal señalaba que el producto biocida biológico que se iba a utilizar iba a ser el mismo que el empleado a ras de suelo, las administraciones han rechazado la demanda

«La situación es muy dura dadas las características y abundancia de la oruga procesionaria en el pinar urbano de Marugán», hace hincapié el alcalde, quien advierte de que ya se han producido en la urbanización circunstancias «graves» para personas y animales de compañía.

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