El acusado de intentar matar a su pareja asegura que fue un intento de suicidio

El acusado se dirige al tribunal durante el juicio celebrado esta martes./Antonio de Torre
El acusado se dirige al tribunal durante el juicio celebrado esta martes. / Antonio de Torre

El juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Segovia ha quedado visto para sentencia

QUIQUE YUSTESEGOVIA

La Audiencia Provincial de Segovia ha acogido este martes el juicio contra el hombre acusado de intentar matar a cuchilladas a su pareja sentimental el 1 de octubre de 2016, hechos por los que se enfrenta a una pena de prisión de 12 años y 10 meses por un delito de homicidio en grado de tentativa con el agravante de parentesco, uno de violencia de género y otro contra la administración de justicia. Durante el juicio, que quedó visto para sentencia, declararon el acusado, la víctima, una testigo que estaba en el momento de los hechos junto a la pareja, así como hasta diez agentes de la Policía Nacional, dos médicos forenses, dos psicólogas y una trabajadora social.

La víctima, C. P. R., afirmó que el enjuiciado intentó acabar con su vida la tarde del 1 de octubre de 2016 cuando se encontraba en el baño del domicilio de una amiga. Según su relato, primero lo intentó tratando de acuchillarla en el cuello y la cara y más tarde estrangulándola con sus propias manos, después de que el acusado se hubiera hecho con el móvil de la víctima por posibles celos. «Durante la agresión me dijo que si no iba a ser de él no iba a ser de nadie. Pase un terror horrible», declaró a preguntas de la Fiscalía, afirmando que posteriormente la instó a decir a la policía que la agresión había sido un intento de suicidio. «Me dijo que si me metían en la cárcel cuando saliera me iba a matar a mí y a mi hija», añadió la víctima, quien reconoció que el verano anterior el procesado le agredió con un destornillador.

Por su parte, el acusado, R. R. A., declaró que la víctima se fue al baño después de que intentará sin éxito mantener relaciones sexuales. Según su relato, acudió junto a la testigo al cuarto de baño, encontrándose a la víctima ensangrentada. «Decía que nadie la quería y que estaba decepcionada», aseveró, explicando que las manchas de sangre en su camiseta se debían a una caída de la pareja cuando salieron del domicilio para pedir ayuda.

La testigo, quien afirmó haber quedado por primera vez con la pareja el día de los hechos, reconoció haber limpiado el cuarto de baño antes de que llegasen los agentes de la Policía Nacional. «Yo no podía llamar a la policía porque no estaba en una situación regular», declaró durante el juicio. De nacionalidad hondureña, al igual que la víctima y el acusado, señaló no haber escuchado nada de lo que ocurrió en el baño de su domicilio, donde se encontró según su relato a la pareja.

Por su parte, los agentes de la Policía Nacional que acudieron a la llamada de auxilio coincidieron en señalar el estado de embriaguez tanto de la pareja como de la testigo, destacando sus «relatos incoherentes». Explicaron como la víctima en ningún momento aseguró que se había intentado suicidar, versión que sí subrayaba el hombre, quien fue detenido una vez los servicios sanitarios desplazados al lugar determinaron en una primera exploración que las heridas no habían sido autoinflingidas. En este sentido, los médicos forenses declararon que las heridas presentadas en la cara y el cuello «son compatibles» con una agresión con arma blanca y con un intento de estrangulamiento. No obstante, reconocieron que el tipo de lesiones que presentó la víctima también podían ser autoinflingidas «aunque no son habituales», destacando a preguntas de la defensa del acusado que las heridas en el cuello «no se ocasionan al intentar taponar las mismas».

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