Los accidentes de las empleadas de hogar, olvidados en las estadísticas

Carmen Calderón (i), Lidia Merlo, Andrés Torquemada, Maribel Roldán y Lydia Fernández, al final de la jornada. /A. Tanarro
Carmen Calderón (i), Lidia Merlo, Andrés Torquemada, Maribel Roldán y Lydia Fernández, al final de la jornada. / A. Tanarro

La sexta jornada dedicada al servicio doméstico centra las ponencias en la prevención de riesgos

M. Á. LÓPEZSegovia

Es muy diferente ser asistente personal que empleado del servicio del hogar familiar, aunque el trabajo se desarrolle en ambos casos en domicilios particulares. La primera figura está más asociada a la del cuidador de personas dependientes, que muchas veces son niños con afectaciones neurológicas que necesitan la ayuda de alguien para las tareas de la vida diaria. Los empleados del servicio del hogar son de forma muy mayoritaria mujeres, y su trabajo es casi siempre de atender a matrimonios y familias en las tareas domésticas de cocina, limpieza y muchas veces también de acompañamiento, sobre todo porque la población va envejeciendo y la gente mayor necesita a estos trabajadores en sus casas.

La diferencia entre asistentes personales y empleados domésticos la expuso ayer en el Centro Integral de Servicios Sociales de La Albuera la presidenta de la Asociación Neurofuturo de Segovia, Carmen Calderón, primera ponente de la jornada dedicada a la prevención de riesgos laborales. En las demás ponencias, que expusieron las técnicos de los sindicatos UGT y CC OO, quedó patente que «las empleadas de hogar ni enferman ni se accidentan, y mira que tenemos estadísticas».

Esta afirmación cargada de ironía fue casi al final de esta sexta jornada dedicada a la prevención de riesgos laborales y la hizo Maribel Roldán, técnico en la materia de Comisiones Obreras de Segovia. Ni siquiera saben con certeza cuántas personas trabajan en el servicio doméstico, como aseveró Lydia Fernández, técnico en prevención en el sindicato UGT. La declaración de Roldán tuvo como motivo reforzar el consejo que lanzó al medio centenar de asistentes a la jornada, la recomendación de «no callarse cuando surja un accidente de trabajo», de insistir ante los médicos de familia «para que surjan estadísticas, para que las administraciones vean que son incompletas y que el legislador incluya al empleado de hogar en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales», comentó.

Porque hasta ahora, si no se consideran los accidentes ocurridos en el servicio doméstico como accidentes de trabajo, señaló Roldán, «no se origina un listado de empleados de hogar que generen una baja laboral por accidente o enfermedad profesional».

De ahí que surgiera otra voz entre las asistentes para recomendar que, en caso de accidente, «sería conveniente llamar al teléfono 112 cuando se produzca, porque así se coordinan una serie de medios, los de atención, inspección, etcétera».

Aumenta la afiliación

Lydia Fernández, de UGT, explicó que en los últimos años está subiendo la afiliación a la Seguridad Social de los empleados de hogar, pero recomendó a estos trabajadores que se afilien a los sindicatos también porque así podrán defender mejor sus derechos y evitar la precariedad que se da en muchos casos. Porque «la realidad que encuentran muchas mujeres extranjeras que no tienen regularizada su situación en España es la precariedad laboral». Porque, según las sindicalistas, hay «mucho encubrimiento» por los empleadores «y también en la Seguridad Social».

La otra vertiente es la de la salud laboral y en esta jornada, dedicada a la prevención de riesgos y a que se reconozcan los accidentes de trabajo de este colectivo, las representantes de UGT y CC OO recalcaron que las dolencias de los empleados de hogar «son las patologías músculo esqueléticas y el estrés laboral porque los accidentes eléctricos y las quemaduras son cotidianos pero no están en las estadísticas».

«Nunca se va a saber si un trabajador doméstico o una trabajadora han sufrido un accidente o una enfermedad profesional por el trabajo que están ejecutando, porque no se declaran, quedan encubiertos», indicó Lydia Fernández.

Otra cuestión son las quejas que llegan a los sindicatos al margen de las relativas a la salud. «Las más frecuentes son en cuanto al salario, posibles discriminaciones o el trato vejatorio de los empleadores pero, por desconocimiento, no hay sobre accidentes o enfermedad», apostilló.

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