Un espíritu emprendedor

Un espíritu emprendedor
/ Ilustración de Susana Saura
  • Nicomedes García, el dueño del anís y el whisky

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Con Agapito Marazuela, es santo y seña de Valverde del Majano, donde nació. Su nombre irá siempre ligado al Anís La Castellana, el Whisky DYC, el toro de Osborne y el mundo de la empresa y los negocios en general. Llegó al mundo con el XX, el 8 de enero de 1901, y atravesó el siglo casi entero, llenándolo de hitos que han ido marcando el devenir económico segoviano de los últimos cien años.

Apenas era un muchacho cuando Nicomedes García Gómez empezó a trabajar en un negocio familiar de fabricación y venta de vinos y licores que su padre regentaba desde 1910 en el segoviano barrio de San Marcos. Por las noches estudiaba matemáticas –disciplina para la que tenía aptitud–, contabilidad y algo de química, por eso de ayudar al progenitor, aunque de niño había estudiado en la escuela que el recordado pedagogo Martín Chico dirigía en el barrio de San Esteban. Un incendio fortuito en la fábrica dejó el negocio en sus manos y al comienzo de los años veinte ya había patentado la marca Anís La Castellana, la clásica botella de vidrio, sus etiquetas y sus collarines. Instalada en un local de reducidas dimensiones, en las proximidades de la estación del ferrocarril, la planta fue creciendo poco a poco hasta convertirse en una de las mayores destilerías de España.

La década de 1930, pese a las zozobras políticas y el enfrentamiento bélico, fue propicia para la factoría de Nicomedes, que diversificó y amplió sus negocios con secciones de vermú y turrón. La guerra causó muchos destrozos, pero para el valverdano representó una fuente de oportunidades. Durante esos años llegó a fabricar hasta cuatrocientos mil kilogramos de turrón y suministró grandes cantidades de bebida y otros productos al bando nacional. Ya en los cuarenta, Anís La Castellana era la primera marca de licor del país, con más de siete millones de litros de ventas anuales. El sentido de la publicidad y el espíritu emprendedor habían convertido a Nicomedes García en uno de los empresarios de referencia. De hecho, otra de sus iniciativas fue la agencia de publicidad Azor, célebre por el diseño del toro de Osborne, así como la empresa de transporte Auto Res. A partir de 1950 empezó a comprar barcos hundidos y reflotarlos y constituyó la naviera Nicomedes García. También en los cincuenta hizo Nicomedes sus primeras incursiones en la banca, al comprar la mayoría de las acciones del Banco General de la Administración, que transformó en el Banco General del Comercio y de la Industria.

En 1958, secundado por un grupo de amigos y accionistas del banco, creó la sociedad Destilerías y Crianza del Whisky SA, y meses más tarde empezó a destilar en la planta de Palazuelos de Eresma. Según Fernando Montañés, Nicomedes García y sus socios tuvieron que luchar para conseguir que se modificara la ley que prohibía en España el destilado de alcohol de cereales. El empresario segoviano colaboró con la Administración en la redacción del reglamento que establecía cómo debía elaborarse el whisky español y no permitía la importación de whisky a granel para ser embotellado en España. Durante el mismo año de la fundación de DYC, se destilaron novecientos mil litros de malta en las instalaciones de Palazuelos de Eresma, y en 1963 comenzaron las operaciones de embotellado y comercialización.

La destilería funcionaba siguiendo escrupulosamente el modelo de las mejores plantas de Escocia. Y es que García Gómez tenía el convencimiento de que la única manera de competir era hacer un whisky de igual o mejor calidad que los elaborados en aquel país, con la ventaja añadida de que se podía vender a un precio más asequible al tener menos impuestos que las bebidas de importación. En 1973, el empresario compró la fábrica Sandy Macnab, lo que le permitió ingresar en la asociación de destiladores de Escocia. Un año después lanzó al mercado el DYC 8 años, con indudable éxito.

Para entonces, ya había adquirido en su pueblo natal, Valverde del Majano, un terreno de un millón de metros cuadrados con el objetivo de instalar en él un polígono industrial que hoy lleva su nombre. Nicomedes García Gómez murió el 19 de abril de 1989. Acababa de echar a andar la Fundación Nicomedes García, impulsada para el fomento y la divulgación de la cultura. Al acto de presentación asistió Don Juan de Borbón, conde de Barcelona, otro segoviano ilustre.