«La conexión de la SG-20 con la estación es viable, pero la propuesta llega tarde»

La subdelegada del Gobierno, Pilar Sanz, con la plaza de la Artillería al fondo.
La subdelegada del Gobierno, Pilar Sanz, con la plaza de la Artillería al fondo. / Antonio de Torre
  • Pilar Sanz, subdelegada del Gobierno, destaca que la tasa de criminalidad «está alrededor de 14 puntos por debajo del resto del país»

  • Cree que la ampliación de la variante estará terminada durante el primer semestre de 2019

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El Gobierno le comunicó hace escasas fechas que contaba con toda su confianza para seguir en el cargo. Pilar Sanz seguirá, pues, al frente de la Subdelegación del Gobierno en Segovia. En su despacho repasamos la agenda que el Ejecutivo tiene para la provincia, aunque todo está demasiado condicionado por la falta de presupuestos y la fragilidad de la propia legislatura.

–¿Contenta con su continuidad como subdelegada del Gobierno?

–Sí. Estoy contenta porque significa que han confiado en mí. También le digo algo –y supongo que ocurre en todos los ámbitos de la vida–: hay días buenos, días regulares y días malos, porque hay ocasiones en que saldría corriendo por la puerta... Pero, bueno, un día trae otro.

–Acabada la legislatura, durante ese periodo de interinidad que hubo, con dos convocatorias electorales de por medio, se habló de que a usted no le apetecía seguir en el cargo.

–Momentos de incertidumbre como los que vivimos aquellos días te llevan a pensar que el cambio puede ser inminente y llegas a hacerte a la idea de que, bueno..., si te tienes que ir, tampoco pasa nada. Creo que por ahí van las afirmaciones que en algún momento pude hacer. Pero estoy muy agradecida de que se haya confiado en mí para seguir desempeñando el cargo y yo trataré de seguir haciéndolo lo mejor posible, sin duda.

–¿Cuál ha sido el peor momento en estos cinco años largos que lleva ejerciendo como subdelegada?

–Tengo la virtud de olvidarme pronto de los malos momentos, pero los ha habido, claro. Por ejemplo, puedo decir que, a través de la Guardia Civil, me enteré del fallecimiento, en circunstancias trágicas, del marido de una amiga. También recuerdo que el primer año fue muy difícil. Llegué de nuevas, en un momento de crisis económica espantosa, con una movilización social enorme (todos los días había huelgas, concentraciones, manifestaciones...) Pero el balance es positivo. Momentos buenos también ha habido.

–¿El día que se detuvo al yihadista fue, quizá, uno de los más complicados desde el punto de vista de la gestión?

–No lo recuerdo como tal. Fue un asunto que llevaron los servicios centrales de la Guardia Civil y en el que la Subdelegación del Gobierno apenas tuvo que intervenir.

–Pero la alarma fue grande en la ciudad.

–Es lógico, porque se desconocía. Nosotros, sin embargo, estábamos al tanto de que la Guardia Civil llevaba meses haciendo un buen seguimiento, lo cual demuestra que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado están ahí, haciendo frente a las amenazas, y eso nos tiene que dar tranquilidad. Puedo entender la alarma social que se generó, pero yo no lo sentí así porque sabía que era un asunto que estaban controlando desde hacía meses.

–¿Se supo al final si el presunto terrorista quería atentar junto al Acueducto?

–Todavía hay mucha información que está siendo descifrada, pero era una de las posibilidades. De hecho, fue eso lo que llevó a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado a actuar en ese momento.

–Aquella operación nos sobresaltó a todos, especialmente porque tenemos muy asumido que vivimos en una ciudad segura. ¿Es Segovia realmente una ciudad segura?

–Parece que cuando lo decimos es que queremos promocionarnos, pero hay unos datos objetivos que lo corroboran. En 2012, la tasa de criminalidad estaba en torno a 33 delitos por cada mil habitantes y ahora es del 29,4, de acuerdo con el último informe del Ministerio del Interior. Estamos alrededor de catorce puntos por debajo del resto del país, que también es uno de los más seguros de Europa. Pero, claro, entiendo que, detrás de ese 29,4, hay gente afectada, víctimas de hechos delictivos que no creen que vivamos en un lugar seguro... Lo entiendo, de verdad. Pero tienen que saber que, en cuanto se denuncia, tanto la Policía como la Guardia Civil persiguen, tiran del hilo y en la mayoría de los casos resuelven el problema. Mire, una de las cosas que más me han llamado la atención es el gran trabajo que desarrollan policías y guardias civiles.

–La cercanía a Madrid, el hecho de ser una provincia por la que pasan vías de comunicación tan transitadas, ¿influye en la delincuencia?

–Sí. Parece una excusa, pero es una realidad. La delincuencia se desplaza. Y en esta provincia, con más razón. Está más que demostrado que buena parte de la delincuencia que hay en la provincia llega de la mano de grupos organizados que se desplazan desde Madrid o su entorno. Lo mismo les ocurre a provincias como Ávila, Toledo o Guadalajara.

–¿Hay algún hecho delictivo que les preocupe especialmente en este momento? Últimamente se ha hablado de los ‘secuestros virtuales’.

–Policía y Guardia Civil están encima de ello. Hubo algún caso, pero no hemos vuelto a detectar ninguno más. No obstante, hay que estar encima constantemente. También ha habido, durante este invierno e incluso antes, estafas a personas mayores, relacionadas con la luz o el gas. Cuando pasan estas cosas, solemos difundirlas para que los ciudadanos estén informados.

–¿Cómo está la provincia en cuanto a efectivos de Policía y Guardia Civil? ¿Se van a convocar nuevas plazas?

–El año pasado se convocó un número considerable, pero, claro, el hecho de que se convoquen plazas no significa que la persona que aprueba el examen esté en su puesto al día siguiente... Por medio hay una formación que adquirir... Creo que, próximamente, tanto en un cuerpo como en otro vamos a recibir a funcionarios en prácticas, que es otra fase por la que el funcionario debe pasar hasta hacerse con la plaza. ¿Escasez de efectivos? Sí, claro. Ocurre en toda la Administración. La falta de empleo público ha hecho que las plantillas se resientan... Pero en Segovia no estamos especialmente mal.

–Volviendo el terreno político, ¿cómo vivió ese periodo de interinidad del que hablábamos antes, ese 2016 ‘sin gobierno’?

–El Gobierno estaba en funciones, pero, nosotros, los subdelegados, no. Los subdelegados somos funcionarios, funcionarios del grupo A 1 que hemos accedido a un puesto de libre designación. Fue un periodo extraño. El Gobierno estaba en funciones y todo se vio ralentizado, pero además había una gran incertidumbre, incluso para nosotros, por muy funcionarios que seamos, porque no sabíamos qué iba a pasar... Sin embargo, quienes ocupamos este puesto somos o debemos ser conscientes de que aquí siempre tiene que haber un relevo, obligatoriamente... Y yo creo que eso también es sano.

–Finalmente, el Gobierno echó a andar, pero ejerce en minoría. ¿Cómo ve el panorama?

–Bueno, esto que voy a decir es una apreciación personal... Yo sé que el Gobierno está en minoría y que los acuerdos van a ser necesarios, por ejemplo, para aprobar los presupuestos; y no porque esto sea bueno para los ciudadanos, que lo es, sino porque lo exige la Unión Europea. Yo confío, por el bien de todos, en que seamos capaces de alcanzar una estabilidad muy necesaria después de los meses de incertidumbre que hemos vivido. Sin esa estabilidad, será todo más difícil.

–¿La falta de presupuestos está afectando especialmente a Segovia?

–El día que se licitaron las obras de ampliación de la SG-20 me llevé una gran alegría. Es una obra muy necesaria que, afortunadamente, quedó presupuestada y se está ejecutando sin problemas. Aunque no se hayan aprobado los presupuestos, hay crédito suficiente y no va a haber parones. En cuanto a la construcción del Palacio de Justicia, tengo que decir que la obra no está parada, ni mucho menos, pero tiene un periodo de ejecución bastante largo, de 55 meses. En este caso, el presupuesto no es mucho y la obra va despacio, aunque también influyen en ello las inclemencias del tiempo. En primavera y verano volverán a coger ritmo.

–Las obras de la SG-20 marchan, pero hay trece ayuntamientos que, liderados por el de la capital, piden que se construya un vial que una la variante con la estación del Ave. ¿Es esto posible?

–Es una cuestión política y es el Ministerio de Fomento el que debe decidirlo. Yo se lo trasladé, antes de que lo hiciera el Ayuntamiento de Segovia, porque me llegaron peticiones de la Federación Empresarial y de la Cámara de Comercio. Pero, sinceramente, creo que se ha llegado tarde. No digo que el vial no se pueda hacer, pero el proyecto estuvo sometido a información pública dos veces, en 2006 y 2009. Ahí es cuando se tenía que haber solicitado, como el Ayuntamiento de Palazuelos solicitó un vial que sí está proyectado. Ahora sería complicado: habría que elaborar un proyecto complementario, someterlo a información pública, expropiar... Y, desde luego, con 800.000 euros no se haría.

–Al ritmo que van las obras, ¿qué fechas puede dar para la conclusión tanto de la SG-20 como del Palacio de Justicia?

–Con el Palacio de Justicia nos iremos al 2020 y en el caso de la SG-20, creo que estará terminada durante el primer semestre de 2019. Ojalá fuera antes, pero, hasta el momento, las obras marchan según los plazos previstos.

–¿Para cuándo la variante de San Rafael?

–Sigue pendiente. Creo recordar que está aprobada la declaración de impacto ambiental. Este tipo de proyectos llevan una tramitación larga y luego, como en todas las cosas, nos encontramos con el problema del presupuesto. En este caso, la solución más idónea es conectar la N-VI con la autopista y el importe de la obra sería considerable, aunque habría que hablar con la concesionaria... Habría que negociar para que todos esos coches que ahora transitan por la N-VI pudieran pasar libremente por la autopista.

–Cambiando de tema, ¿han vivido con preocupación lo ocurrido en Fuentepelayo con los vertidos de la planta de compostaje?

–Por supuesto, sobre todo por los problemas de orden público que ha habido. Y también porque, en muchas ocasiones, ha sido el Seprona de la Guardia Civil el que ha tenido que ir y denunciar. La verdad es que, al final, la situación se ha encauzado y parece que, desde el punto de vista del orden público, está todo más tranquilo.

–¿Hubo cierta descoordinación entre la Subdelegación y la Junta de Castilla y León cuando el Seprona comprobó que había contaminación y la Junta no había actuado todavía?

–El Seprona levantó acta y nosotros se lo pasamos a la Junta de Castilla y León, porque no tenemos competencia en esa materia.

–Pero fue el delegado territorial de la Junta quien dijo que había habido cierto atasco de denuncias...

–Pudo haber una demora de unos días, los que se tarda en hacer la tramitación, quince o veinte días como mucho. Salvo alguna excepción que ahora mismo no recuerdo...

–¿Es fluida la relación con otras instituciones?

–La relación es buena. Es que no puede ser de otra manera. Estamos aquí para ayudar a los ciudadanos porque todo lo que sea coordinación y cooperación... es imprescindible. Yo tengo muy claro que estoy aquí para ayudar y si alguien me pide algo, me da igual el ayuntamiento que sea, ayudaré en lo que pueda. Lo tengo clarísimo.

–¿Cómo ve al presidente Rajoy? ¿Percibe un cambio en la forma de gobernar?

–Necesariamente, la diferencia entre gobernar con mayoría absoluta o hacerlo en minoría tiene que ser patente. Yo creo que Rajoy está dispuesto a hablar para que la legislatura sea larga.

–¿Y cree que agotará la legislatura?

–Creo que va a ser difícil, pero espero que la agote, por el bien de todos; o por lo menos, si no la agota, que sea lo más larga posible.